La loca vida de un hidalgo llamado Cervantes

La vida de Miguel de Cervantes (1547 – 1616), situado entre el renacimiento y el barroco, estuvo llena de peripecias y adversidades. Fue soldado en la Batalla de Lepanto en 1571, y entre otras varias expediciones militares estuvo cautivo en Argel y fue encarcelado por un supuesto fraude en su cargo de recaudador de impuestos…

La loca vida de un hidalgo llamado Cervantes

Fue el sexto de los siete hijos del matrimonio de Rodrigo de Cervantes Saavedra y Leonor de Cortinas, Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá, dinámica sede de la segunda universidad española, fundada en 1508 por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, entre el 29 de septiembre, día de San Miguel, y el 9 de octubre de 1547, fecha en que fue bautizado en la parroquia de Santa María la Mayor. La familia de su padre conocía la prosperidad, pero su abuelo Juan, graduado en leyes por Salamanca y juez de la Santa Inquisición, abandonó el hogar y comenzó una errática y disipada vida, dejando a su mujer y al resto de sus hijos en la indigencia, por lo que el padre de Cervantes se vio obligado a ejercer su oficio de cirujano barbero, lo cual convirtió la infancia del niño en una incansable peregrinación por las más populosas ciudades castellanas. Por parte materna, Cervantes tenía un abuelo magistrado que llegó a ser efímero propietario de tierras en Castilla. Estos pocos datos acerca de las profesiones de los ascendientes de Cervantes fueron la base de la teoría de Américo Castro sobre el origen converso que fueron judíos obligados a convertirse en cristianos tras 1495 de ambos progenitores del escritor.

El destino de Miguel parecía prefigurarse en parte en el de su padre quien, acosado por las deudas, abandonó Alcalá para buscar nuevos horizontes en el próspero Valladolid, pero sufrió siete meses de cárcel por impagos en 1552, y se asentó en Córdoba en 1553; dos años más tarde, en esa ciudad, Miguel ingresó en el flamante colegio de los jesuitas. Aunque no fuera persona de gran cultura, Rodrigo se preocupaba por la educación de sus hijos; el escritor fue un lector precocísimo y sus dos hermanas sabían leer, cosa muy poco usual en la época, aun en las clases altas. Por lo demás, la situación de la familia era precaria. En 1556 Leonor vendió el único sirviente que le quedaba y partieron hacia Sevilla, con el fin de mejorar económicamente, pues esta ciudad era la puerta de España a las riquezas de las Indias y la tercera ciudad de Europa, tras París y Nápoles, en la segunda mitad del siglo XVI.

Supuesto retrato de Miguel de Cervantes

A los diecisiete años Miguel era un adolescente tímido y tartamudo, que asistía a clase al colegio de los jesuitas y se distraía como asiduo espectador de las representaciones del popular Lope de Rueda, como recordaría luego, en 1615, en el prólogo a la edición de sus propias comedias. En 1551 la hasta entonces pequeña y tranquila villa de Madrid había sido convertida en capital por Felipe II, por lo que en los años siguientes la ciudad quintuplicaría su tamaño y población y llevados, nuevamente, por el afán de prosperar, los Cervantes se trasladaron en 1566 a la nueva capital. No se sabe con certeza que Cervantes hubiera asistido a la universidad, a pesar de que en sus obras mostró familiaridad con los usos y costumbres estudiantiles; en cambio, su nombre aparece en 1568, firmando cuatro composiciones en una antología de poemas en loa de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, fallecida ese mismo año. El editor del libro, Juan López de Hoyos, humanista, probable introductor de Cervantes a la lectura de Virgilio, Horacio, Séneca y Catulo y, sobre todo, a la del humanista Erasmo de Rotterdam, se refiere a aquél como «nuestro caro y amado alumno». Otros aventuran, sin embargo, que en el círculo o escuela de Hoyos, Cervantes había sido profesor y no discípulo.

En el año de 1569 un tal Miguel de Cervantes fue condenado en Madrid a arresto y amputación de la mano derecha por herir a un tal Antonio de Segura. La pena, corriente, se aplicaba a quien se atreviera a hacer uso de armas en las proximidades de la residencia real. No se sabe si Cervantes salió de España ese mismo año huyendo de esta sanción, pero lo cierto es que en diciembre de 1569 se encontraba en los dominios españoles en Italia, provisto de un certificado de cristiano viejo sin ascendientes judíos o moros y meses después era soldado en la compañía de Diego de Urbina. La gran expectativa bélica estaba puesta en la campaña contra el turco, en que el Imperio español cifraba su continuidad en el dominio y hegemonía en el Mediterráneo. Diez años antes, España había perdido en Trípoli cuarenta y dos barcos y ocho mil hombres.

La Batalla de Lepanto

Si bien la noticia de la victoria de Lepanto fue recibida con gran alegría dentro del mundo cristiano, el espíritu de cruzada que pretendía impulsar Pío V, murió en la siguiente primavera. La Santa Liga se disolvió rápidamente, porque a la rica República de Venecia no le convenía una guerra perpetua con los cercanos otomanos. Tres años después de la Batalla de Lepanto, los turcos arrebataron a los españoles no sólo Túnez, recientemente conquistada por Juan de Austria, sino también la fortaleza de La Goleta, mientras que la amenaza de su expansión continuaba intacta. Miguel de Cervantes, por su parte, luego de recuperarse de sus heridas en Italia y permanecer en Nápoles hasta 1575, inició su regreso a España, pero fue capturado por un navío otomano durante 5 largos años en los que intentó escapar más de una vez de su prisión en Argel, en el África del norte. Cuando finalmente se pagó su rescate, Cervantes volvió a España en 1581, donde intentó emplearse en diversas tareas administrativas. Como recaudador de impuestos en 1597 como veremos más adelante fue acusado de apropiarse del dinero del Estado, por lo que fue encarcelado temporalmente. Fue durante este encierro cuando comenzó a idear El Quijote, su gran obra, siendo esta novela la cumbre de la literatura en lengua española. Su primera parte apareció en 1605 y obtuvo una gran acogida pública. Pronto se tradujo a las principales lenguas europeas y es una de las obras con más traducciones del mundo. En un principio, la pretensión de Cervantes fue combatir el auge que habían alcanzado los libros de caballerías, satirizándolos con la historia de un hidalgo manchego que perdió la cordura por leerlos, creyéndose caballero andante. Para Cervantes, el estilo de las novelas de caballerías era pésimo, y las historias que contaba eran disparatadas. A pesar de ello, a medida que iba avanzando el propósito inicial fue superado, y llegó a construir una obra que reflejaba la sociedad de su tiempo y el comportamiento humano. Es probable que Cervantes se inspirara en el Entremés de los romances, en el que un labrador pierde el juicio por su afición a los héroes del Romancero viejo…

En mayo de 1581 Cervantes se trasladó a Portugal, donde se hallaba entonces la corte de Felipe II, con el propósito de encontrar algo con lo que rehacer su vida y pagar las deudas que había obtenido su familia para rescatarle de Argel. Le encomendaron una comisión secreta en Orán, puesto que él tenía muchos conocimientos de la cultura y costumbres del norte de África. Por ese trabajo recibió 50 escudos. Regresó a Lisboa y a finales de año volvió a Madrid. En febrero de 1582, solicita un puesto de trabajo vacante en las Indias; sin conseguirlo. En estos años, el escritor tiene relaciones amorosas con Ana Villafranca (o Franca) de Rojas, la mujer de Alonso Rodríguez, un tabernero. De la relación nació una hija que se llamó Isabel de Saavedra, que él reconoció. Dos años después, el 12 de diciembre de 1584, contrae matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios en el pueblo toledano de Esquivias. Catalina era una joven que no llegaba a los veinte años y que aportó una pequeña dote. Se supone que el matrimonio no sólo fue estéril, sino un fracaso. A los dos años de casados, Cervantes comienza sus extensos viajes por Andalucía.

Es muy probable que entre los años 1581 y 1583 Cervantes escribiera La Galatea, su primera obra literaria en volumen y trascendencia. Se publicó en Alcalá de Henares en 1585. Hasta entonces sólo había publicado algunas composiciones en libros ajenos, en romanceros y cancioneros, que reunían producciones de diversos poetas. La Galatea apareció dividida en seis libros, aunque sólo escribió la primera parte. Cervantes prometió continuar la obra; sin embargo, jamás llegó a imprimirse. En el prólogo la obra es calificada como égloga y se insiste en la afición que Cervantes ha tenido siempre a la poesía. Se trata de una novela pastoril, género que había establecido en España la Diana de Jorge de Montemayor. Aún se pueden observar las lecturas que realizó cuando fue soldado en Italia. El matrimonio con su esposa, de manera inevitable, no resultó. Se separó de la misma a los dos años, sin haber llegado a tener hijos. Cervantes nunca habla de su esposa en sus muchos textos autobiográficos, a pesar de ser él quien estrenó en la literatura española el tema del divorcio, entonces imposible en un país católico, con el entremés El juez de los divorcios. Se supone que el matrimonio fue infeliz, aunque en ese entremés sostiene que «más vale el peor concierto / que no el divorcio mejor». En 1587, viaja a Andalucía como comisario de provisiones de la Armada Invencible. Durante los años como comisario, recorre una y otra vez el camino que va desde Madrid a Andalucía, pasando por Toledo y La Mancha, en la actual Ciudad Real. Ese es el itinerario de Rinconete y Cortadillo. Se establece en Sevilla, primero como proveedor de las galeras reales, y posteriormente, a partir de 1594, como recaudador de impuestos atrasados, tercias y alcabalas, empleos ambos que le acarrearán numerosos problemas y disputas puesto que era el encargado de ir casa por casa recaudando impuestos, que en su mayoría iban destinados para cubrir las guerras en las que estaba inmiscuida España. Es encarcelado en 1597 en la Cárcel Real de Sevilla, tras la quiebra del banco donde depositaba la recaudación. Supuestamente Cervantes se había apropiado de dinero público y sería descubierto tras ser encontradas varias irregularidades en las cuentas que llevaba, es en la cárcel donde «engendra» Don Quijote de la Mancha, según el prólogo a esta obra. No se sabe si con ese término quiso decir que comenzó a escribirlo mientras estaba preso o, simplemente, que se le ocurrió la idea allí. El otro encarcelamiento documentado de Cervantes fue muy breve, en Castro del Río, Córdoba, en 1592. No consta que haya estado nunca en la cueva de Medrano, en Argamasilla de Alba. Desde 1604 se instala en Valladolid, por aquel entonces —desde 1601— Corte Real de Felipe III, y en 1605 publica como antes he mencionado la primera parte de la que será su principal obra: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Ello marcó el comienzo del realismo como estética literaria y creó el género literario de la novela moderna, la novela polifónica, de amplísimo influjo posterior, mediante el cultivo de lo que llamó «una escritura desatada» en la que el artista podía mostrarse «épico, lírico, trágico, cómico» en el crisol genuino de la parodia de todos los géneros. La segunda parte no aparece hasta 1615: El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Ambas obras le ganan un puesto en la historia de la literatura universal y convierten a su autor, junto con Dante Alighieri, William Shakespeare, Michel de Montaigne y Goethe en un autor canónico de la literatura occidental. Un año antes, aparece publicada una apócrifa continuación de Alonso Fernández de Avellaneda. Una novela escrita, al parecer, por un discípulo y amigo de Lope de Vega de origen aragonés o por un grupo de amigos de Lope.

Entre las dos partes del Quijote, aparecen en 1613 las Novelas ejemplares, un conjunto de doce narraciones breves, compuestas algunas de ellas muchos años antes. Su fuente es propia y original. En ellas explora distintas fórmulas narrativas como la sátira lucianesca, El coloquio de los perros, la novela picaresca, Rinconete y Cortadillo, la miscelánea, El licenciado vidriera, la novela bizantina, La española inglesa, El amante liberal, o, incluso, la novela policíaca, La fuerza de la sangre. De algunas de ellas, como por ejemplo El celoso extremeño, se conserva una segunda redacción testimoniada por el manuscrito llamado de Porras de la Cámara, descubierto en el siglo XIX. Sólo esta colección de novelas habría podido en sí misma haberle creado un puesto muy destacado en la historia de la literatura castellana. La crítica literaria fue una constante en su obra. Aparece en la Galatea, en el Quijote y a ella le consagró el Viaje del Parnaso (1614), extenso poema en tercetos encadenados. En 1615, publica Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, pero su drama más popular hoy, La Numancia, además de El trato de Argel, quedó inédito hasta el siglo XVIII. Un año después, entre el 22 y el 23 de abril de 1616 Cervantes murió en su casa de Madrid, asistido por su esposa y una de sus sobrinas; envuelto en su hábito franciscano y con el rostro sin cubrir, fue enterrado en el convento de las trinitarias descalzas, en la entonces llamada calle de Cantarranas. Hoy se desconoce la localización exacta de su tumba…[1]

Enlace directo : Don Quijote de la Mancha

La Factoria Historica

______________________

[1]González de Amezua y Mayo, Agustín: Cervantes creador de la novela corta española, 2ª edición, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, España, 2001. ISBN 84-00-05227-7; Rodríguez-Luis, Julio: Novedad y ejemplo de las Novelas de Cervantes (ensayo), José Porrúa Turanzas, S.A. Librería-Editorial, Madrid, España, 2005. ISBN 84-7317-088-1; Alvar, Carlos; Menéndez y Pelayo, Marcelino; Sevilla Arroyo, Florencio: Cervantes, cultura literaria, Centro de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, España, 2001. ISBN 84-88333-15-3; Álvarez Vigaray, Rafael: El derecho civil en las obras de Cervantes, Comares, Granada, España, 2001. ISBN 84-86509-16-5; Duran, Manuel y Rogg, Fay R.: Fighting Windmills: Encounters with Don Quixote, Yale University Press, 2006. ISBN 0-300-11022-7; García Alonso, Agustín: Antología «Cervantes» de poesía, Castrocalbón, España, 2001. ISBN 84-404-7944-1;  Alonso A.: «Las prevaricaciones idiomáticas de Sancho», en Nueva Revista de Filología Hispánica, II, 1948;  Anderson, Ellen y Pontón Gijón, Gonzalo: La composición del Quijote, Rico, 1998;  Cervantes, Miguel de: Don Quijote de la Mancha, edición del IV Centenario (RAE), Alfaguara, 2004;  Bajtin, Mijail: La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, Alianza, 1980;  Canavaggio, Jean: Cervantes, Espasa-Calpe, 2004; Fernández Álvarez, Manuel: Cervantes visto por un historiador, Espasa-Calpe, 2005; Castro, Américo: El pensamiento de Cervantes, Crítica, 1987; Castro, Américo: Hacia Cervantes, Taurus, 1967;  Arrabal, Fernando: Un esclavo llamado Cervantes, Espasa-Calpe, 1996;  Astrana Marín, Luis: Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, Instituto Editorial Reus, 1958;  Fernández de Navarrete, Martín: Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, Atlas, 1943;  Cotarelo y Mori, Emilio: Efemérides cervantinas ó sea resumen cronológico de la vida de Miguel de Cervantes Saavedra, Tipografía de Revista de Archivos, 1905;  Cotarelo y Mori, Emilio: Los puntos obscuros en la vida de Cervantes, Tipografía de Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», 1916; Close, Anthony J.: Cervantes: pensamiento, personalidad, cultura, Rico, 1998;  Eisenberg, Daniel: La interpretación cervantina del Quijote, Compañía Literaria, 1995;  Mayans y Siscar, Gregorio: Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, Espasa-Calpe, 1972;  Frenk, Margrit: Entre la voz y el silencio (la lectura en tiempos de Cervantes), Centro de Estudios Cervantinos, 1997; Garcés, María Antonia: Cervantes en Argel: Historia de un cautivo, Gredos, Madrid, 2005;  Iffland, James: De fiestas y aguafiestas: risa, locura e ideología en Cervantes y Avellaneda, Universidad de Navarra-Iberoamericana-Verbuert, 1999;  Pellicer, Juan Antonio: Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, D. Gabriel de Sancha, 1800;  Rey Hazas, Antonio y Sevilla Arroyo, Florencio: Cervantes: vida y literatura, Ayuntamiento de Madrid, 1996;  Maestro, Jesús G.: La escena imaginaria. Poética del teatro de Miguel de Cervnates, Vervuert, 2000; Maestro, Jesús G.: Crítica de los géneros literarios en el Quijote, Editorial Academia del Hispanismo, 2009;  Martín Morán, José Manuel: Cervantes: el juglar zurdo de la era Gutenberg, Cervantes, 1997;  Lázaro Carreter, Fernando: Las voces del Quijote, Rico, 1998;  Menéndez Pelayo, Marcelino: Cultura literaria de Miguel de Cervantes y la elaboración del Quijote, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1905;  Riquer, Martín de: Para leer a Cervantes, Acantilado, 2003;  Rosenblat, Ángel: La lengua del Quijote, Gredos, 1971;  Riley, Edward C.: Teoría de la novela de Cervantes, Taurus, 1966;  Zimic, Stanislav: El teatro de Cervantes, Castalia, 1992; Zimic, Stanislav: Las «Novelas Ejemplares» de Cervantes, Siglo XXI, 1996. Sánchez, Alberto: Cervantes: bibliografía fundamental (1900-1959), C.S.I.C., 1961; Rosales, Luis: Cervantes y la libertad, Gráficas Valera, 1960; Rodríguez Marín, Francisco: Estudios cervantinos, Atlas, 1952

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s