Leó Szilárd

Leó Szilárd que nació un 11 de febrero de 1898 fue un físico judío húngaro-estadounidense que trabajó en el Proyecto Manhattan. Nació en Budapest y murió en La Jolla, California. Fue probablemente el primer científico que pensó seriamente en construir bombas atómicas. Leo había leído el relato de ficción “bombas atómicas” dentro de la novela de ciencia-ficción de H. G. Wells The World Set Free y pensó en la posibilidad de una reacción nuclear en cadena el 12 de septiembre de 1933 mientras esperaba para cruzar la calle en la Avenida de Southampton en Bloomsbury. Según se dice, Szilárd tuvo esta idea como consecuencia de su enfado por la negativa de Ernest Rutherford a hablar sobre la energía nuclear. Szilárd también fue el copropietario, junto a Enrico Fermi, de la patente sobre el reactor nuclear…

Leó Szilárd

Era conocido por sus colegas como un pensador excéntrico, de pensamiento rápido, “tan bueno y cariñoso que asusta a la gente” con declaraciones extrañas y aparentemente incongruentes, pero sumamente perspicaces. Tenía una gran capacidad para predecir acontecimientos políticos. Se cree que de joven predijo la Primera Guerra Mundial, varios años antes de que comenzara. Cuando apareció el partido nazi, avisó de que un día controlaría Europa. En 1934, detalló los incidentes de la Segunda Guerra Mundial, lo cual le hizo adoptar la costumbre de residir exclusivamente en hoteles, con una maleta preparada siempre a mano. Szilárd huyó a Londres en 1933 para evitar la persecución nazi. En Londres, leyó un artículo escrito por Rutherford en The Times, después de lo cual concibió la idea de una reacción nuclear en cadena. Durante el año siguiente, pidió una patente sobre la reacción nuclear en cadena. Primero intentó crear esta reacción en cadena mediante berilio e indio, pero no consiguió la reacción que esperaba. En 1936, cedió la patente de reacción en cadena al Almirantazgo Británico para asegurar el secreto de la patente.

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Leó Szilárd

En 1938, aceptó una oferta para dirigir la investigación en la Universidad de Columbia en Manhattan, y se trasladó a Nueva York. Allí trabajó junto al premio Nobel Enrico Fermi. Después de estudiar la fisión en 1939, concluyó que el uranio sería el elemento capaz de producir la reacción en cadena. Szilárd contribuyó decisivamente al desarrollo del Proyecto Manhattan. Envió una carta confidencial a Franklin D. Roosevelt explicando esta posibilidad, y animando al desarrollo de este programa, y obtuvo el apoyo de Albert Einstein en agosto de 1939. Más tarde, se trasladó a la Universidad de Chicago para seguir trabajando en el desarrollo de la bomba. Allí, con Fermi, colaboró en la construcción del primer “reactor neutrónico“, una pila de uranio y grafito con la cual se obtuvo la primera reacción nuclear autónoma en cadena en 1942. Equipo de la primera pila nuclear de Chicago: en la segunda fila, primero desde la derecha, o bien, el tercero del conjunto desde la derecha, Szilárd; fila de abajo primero de la izquierda, Enrico Fermi. Como la guerra continuaba, Szilárd estaba cada vez más molesto a causa de que estaba siendo forzado a ceder la dirección de sus experimentos científicos a los militares, y se enfrentó en numerosas ocasiones con el general Leslie Groves, el jefe militar del Proyecto Manhattan. Su resentimiento hacia el gobierno estadounidense se incrementó debido a su intento fallido de evitar el empleo de la bomba atómica en la guerra.

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Leo trabajando

Superviviente del “naufragio” de Hungría después de la Primera Guerra Mundial, habiendo sufrido todo tipo de opresiones, Szilárd sentía pasión por la preservación de vida humana y la libertad, sobre todo la de comunicar ideas. Esperaba que el gobierno estadounidense, que antes de la guerra se oponía al bombardeo de civiles, no usara la bomba, puesto que el único objetivo posible de un arma de esta magnitud es precisamente matar civiles. Esperaba que la mera amenaza de la bomba forzaría a Alemania o Japón a rendirse. Más que amenazar al Eje con la bomba, Harry Truman decidió simplemente usarla, a pesar de las protestas de Szilárd y muchos otros científicos del proyecto, causando la muerte de aproximadamente 300.000 civiles japoneses y destruyendo totalmente Hiroshima y parcialmente Nagasaki. En 1943, se nacionalizó como ciudadano de los Estados Unidos. En 1947, se pasó de la física a la biología molecular, trabajando extensamente con Aaron Novick. Pasó sus últimos años en el Salk Institute en San Diego. Leo murió el 30 de mayo de 1964…[1]

La Factoria Historica


[1] El concepto de reacción nuclear en cadena lo utilizó inicialmente el científico húngaro Leó Szilárd (en 1933), quien el año siguiente patentó su idea de realizar un reactor nuclear sencillo. El físico soviético Nikolái Semiónov postuló la teoría de reacción química total en cadena, en 1934. La idea de las reacciones en cadena, desarrollada por Semiónov, es la base de varias tecnologías que utilizan incineración de mezcla de gases. Esta idea también se usó para construcción de reactores nucleares. En 1936, Szilárd intentó –sin éxito– crear una reacción en cadena usando berilio e indio. En 1939, Szilárd y Enrico Fermi descubrieron la multiplicidad de neutrones en el uranio,y demostraron que una era efectivamente posible. Este descubrimiento motivó a Albert Einstein a escribir una carta al presidente Franklin D. Roosevelt, en la cual se le advertía de la posibilidad de que la Alemania nazi estaría intentando construir una bomba atómica. Enrico Fermi creó el primer reactor nuclear en cadena autosostenible, denominado Chicago Pile-1 (CP-1), en una cancha de tenis, bajo las gradas del Stagg Field, de la Universidad de Chicago, el 2 de diciembre de 1942. El experimento de Fermi en esta universidad fue parte de las instalaciones del laboratorio de metalurgia de Arthur H. Compton, el cual fue parte del Proyecto Manhattan. En 1956, Paul Kuroda, de la Universidad de Arkansas, postula que un reactor de fisión natural habría podido existir alguna vez. Dado que las reacciones nucleares en cadena sólo requieren materiales naturales (como agua y uranio), es posible que estas reacciones se produzcan cuando exista una combinación adecuada de materiales de la corteza terrestre. El descubrimiento de pruebas de reactores nucleares naturales autosostenibles en el reactor nuclear de Oklo, Gabón (África), en septiembre de 1972, verificó la predicción de Kuroda.

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