Traducción del libro American Doll Quilts: 2ª parte

Hacia el Oeste (1830 – 1850):

La expansión hacia el Oeste se produjo durante un período de significante crecimiento para América.

También fue un período de crecimiento de la tradición de la costura y se hicieron una gran cantidad de edredones durante éste período. Empezando por el desarrollo de fábricas textiles en América a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y la consecuente amplia disponibilidad  de tejidos, surgió el interés por la costura. Más tarde, en 1840, con la llegada de la máquina de coser a pedal, se revolucionó la producción.

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Aunque éstas primeras máquinas funcionaban manualmente, ahorraban muchísimo tiempo que anteriormente tenían que emplear en hacer las piezas a mano.

Por el rápido incremento  de la población en los Estados Unidos, la expansión hacia el Oeste fue inevitable. Las ciudades de la costa Este estaban superpobladas y las tierras fértiles ideales para el cultivo o eran escasas, o eran muy caras o ambas cosas. Alentados ante la promesa de tierras a buen precio, oportunidades y fortuna, los primeros colonos del Este aceptaron el desafío y se dirigieron hacia el Oeste. Las mujeres pioneras que se unieron a ésta migración trajeron consigo  edredones que habían recibido como regalos por parte de amigos y familiares. Así empezó la popularidad de los edredones de la amistad, a veces llamados edredones firmados, firmados con amor por familias, amigos y vecinos para hacer frente a la separación. Éstos edredones eran normalmente muy apreciados  ya que en momentos de soledad en éste ambiente nuevo traían gratos recuerdos así como un toque hogareño.

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Edredones de la amistad para combatir la nostalgia.

Otros edredones se utilizaban para alegrar los monótonos, y, a menudo primitivos hogares, así como para cubrir ventanas y puertas y protegerse de las corrientes de aire.

La vida en la frontera normalmente era solitaria y desoladora. Eso fue especialmente así para las mujeres de quienes se esperaba que soportaran determinadas cargas sobre sus espaldas totalmente solas, sin la compañía de su familia, mientras los hombres trabajaban largas jornadas para poder tener una nueva y mejor vida. Éstas mujeres pioneras estaban en una posición de igualdad con los hombres mucho mayor que sus homólogas en las ciudades, y, la imagen estereotipada de las fornidas mujeres de la frontera no era únicamente un mito. Muchas de éstas mujeres tuvieron que desarrollar un carácter fuerte debido al duro trabajo que debían realizar para poder resistir a las dificultades de vivir en tierras vírgenes. Ellas sabían que solamente compartiendo la dura carga del trabajo diario con los hombres podrían asegurar la prosperidad de sus familias. Eso significaba pasar muchas horas limpiando, cocinando, cosiendo, cuidando del jardín dónde cultivaban verduras, criando a los hijos,…. Tejer era una necesidad. Las familias normalmente eran muy amplias, lo que significaba más manos para ayudar, pero también más camas que requerían mantas para no pasar frío.

Como los vecinos más cercanos vivían a kilómetros de distancia, las relaciones sociales estaban muy limitadas, por eso los concursos de costura se convirtieron en un medio muy popular para aliviar un poco la soledad y hacer más llevadera la vida de las mujeres colonas.

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Como los concursos de costura eran una gran excusa para visitar a los vecinos, éstos se convirtieron en algo habitual. Los edredones de ésta época normalmente eran remendados  por una sola mujer pero tejidos por varias, y, frecuentemente surgían nuevas amistades entre mujeres, quienes probablemente no tenían nada más en común que sacar adelante un proyecto de forma colectiva. La costura normalmente ofrecía una tregua a los sentimientos de desesperación y aislamiento mientras proporcionaba una de las pocas salidas  para la realización creativa.

Fue durante esta época  cuando emergió el sistema de costura de bloque. Precipitado por la invención de la máquina de tejer, y, ayudado aún más por la cada vez mayor disponibilidad de tejidos en las tiendas de las ciudades fronterizas, el método de bloque pronto llegó a tipificar el estilo americano de hacer edredones.

Muchos de los patrones de bloque fueron desarrollados en el camino al oeste con nombres como Broken Dishes, Bean’s Paw, Schoolhouse, y, mucho después el Log Cabin, a menudo reflejando las experiencias del día a día de los colonos.

Rescatar trozos de tela y comerciar con los bloques se convirtió en una tradición pionera. Los bordes eran normalmente utilizados para juntar bloques que eran compartidos o cortados por otros. Por esta época, las costureras añadieron mayor contraste de colores a los edredones que anteriormente, quizá para hacer que los bloques destacaran, además de definir y fijar el estilo del edredón tradicional americano.

La mayoría de los edredones que vemos de ésta época, utilizaban tonos brillantes de rojo y azul porque éstos fueron los colores que se mantuvieron vívidos, mientras que otros perdieron su color.

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La costura se estableció como una tradición americana a mediados del siglo XIX, y, hoy en día tenemos una deuda con las mujeres que decidieron seguir a sus creativos corazones con su fortaleza y energía, dejándonos una historia perdurable de sus vidas en los tejidos que remendaron.

 

La Factoria Historica

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