Bombardeo atómico sobre Hiroshima

La bomba Little Boy fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima. La detonación creó una explosión equivalente a 13 kilotones de TNT, a pesar de que el arma con U-235 se consideraba muy ineficiente pues sólo se fisionaba el 1.38 % de su material. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente…

Bombardeo atómico sobre Hiroshima

En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros. Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de la ciudad, el capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero (Paul Tibbets), comentó: «Dios mío ¿Qué hemos hecho?». Bob Caron, artillero de cola del Enola Gay describió así la escena:

Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… catorce, quince… es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación.

Bob Caron, artillero de cola/fotógrafo del Enola Gay.

La explosión rompió los vidrios de las ventanas de edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros y pudo sentirse hasta 59 kilómetros de distancia. Alrededor de treinta minutos después comenzó un efecto extraño: empezó a caer una lluvia de color negro al noroeste de la ciudad. Esta «lluvia negra» estaba llena de suciedad, polvo, hollín, así como partículas altamente radioactivas, lo que ocasionó contaminación aún en zonas remotas. El radio de total destrucción fue de 1,6 kilómetros, provocando incendios en 11,4 km². Los estadounidenses estimaron que 12,1 km² de la ciudad fueron destruidos. Autoridades japonesas estimaron que el 69 % de los edificios de Hiroshima fue destruido y el 6-7 % resultó dañado.

Las bombas habían matado a un total de 80.000 personas en Nagasaki y 140.000 en Hiroshima

Enlace directo: Nagasaki

A pesar de que aviones estadounidenses habían lanzado previamente panfletos advirtiendo a los civiles de bombardeos aéreos en otras doce ciudades, los residentes de Hiroshima nunca fueron advertidos de un ataque nuclear. Entre 70 000 y 80 000 personas, cerca del 30 % de la población de Hiroshima, murieron instantáneamente, mientras que otras 70 000 resultaron heridas. Cerca del 90 % de los doctores y el 93 % de las enfermeras que se encontraban en Hiroshima murieron o resultaron heridos, puesto que la mayoría se encontraba en el centro de la ciudad, área que recibió el mayor daño…[1]

La Factoria Historica


[1] El operador de control de la NHK en Tokio se dio cuenta de que la estación de Hiroshima había salido súbitamente del aire, por lo que intentó restablecer la programación utilizando otra línea telefónica, pero también falló. Cerca de veinte minutos después el centro telegráfico del ferrocarril de Tokio notó que la principal línea telegráfica había dejado de funcionar justo al norte de Hiroshima. De algunas pequeñas estaciones a 16 kilómetros de distancia de Hiroshima comenzaron a llegar informes confusos sobre una terrible explosión en la ciudad: una «nube siniestra», un «destello terrible», un «fuerte estruendo». Todos los mensajes fueron retransmitidos a los cuarteles centrales del Estado Mayor del Imperio japonés. Distintas bases militares intentaron en varias ocasiones llamar a la Estación de control militar en Hiroshima. El completo silencio de la ciudad intrigaba al personal en los cuarteles centrales, que no habían recibido ninguna alerta de bombardeo a gran escala y sabían que en Hiroshima no se almacenaba una cantidad significativa de explosivos. Un joven oficial del Estado mayor fue designado para volar inmediatamente a Hiroshima, aterrizar, analizar el daño y regresar a Tokio con información de primera mano. Después de volar durante tres horas, cuando se encontraban todavía a unos 160 kilómetros de distancia de la ciudad él y su piloto divisaron una gran nube de humo: Los restos de Hiroshima estaban en llamas. Su avión pronto llegó a la ciudad, que rodearon desde el aire. Una enorme superficie de tierra carbonizada y una densa nube de humo era todo lo que quedaba de ella. Aterrizaron al sur y después de regresar a Tokio con su informe, el oficial comenzó a organizar las medidas de auxilio.

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