La robótica, un desafío para la humanidad

El nombre “robot” procede del término checo robota (trabajador, siervo) con el que el escritor nacido en Bohemia Karel Capek designó, primero en su novela y tres años más tarde en su obra teatral R.U.R (Los robots universales de Rossum, 1920). En la actualidad, el término se aplica a todos los ingenios mecánicos, accionados y controlados electrónicamente, capaces de llevar a cabo secuencias simples que permiten realizar operaciones tales como carga y descarga, accionamiento de máquinas herramienta, operaciones de ensamblaje y soldadura. La disciplina que se encarga del estudio y desarrollo de los robots es la robótica, una síntesis de la automática y la informática. La robótica se centró, en un primer momento, en el estudio y desarrollo de los robots de la llamada primera generación; es decir, incapaces de detectar los estímulos procedentes del entorno y limitados a las funciones con una secuencia predeterminada y fija…

La robótica, un desafío para la humanidad

Estos robots han dado paso a los que constituyen la segunda generación, capaces de desarrollar algún tipo de actividad sensorial. Los prototipos multisensoriales que interactúan en un grado muy elevado con el entorno se agrupan en la tercera generación. Para esta evolución tecnológica la robótica se ha servido de disciplinas como la mecánica, la microelectrónica y la informática, además de incorporar a los ingenios técnicos como el reconocimiento, análisis digital de las imágenes o el desarrollo de sistemas sensoriales. Dicho proceso, que se inició hacia 1970, recibe el nombre de robotización y ha dado lugar a la construcción de plantas de montaje parcial o completamente robotizadas. En esta creciente evolución de la industria robótica existen cada vez más informes que explican que en un futuro próximo habrán mejores robots y más baratos  que según los detractores de esta industria sustituirán a los trabajadores humanos en las fábricas del mundo en la próxima década bajando los costos laborales en un 16%. La firma Boston Consulting Group, que es una consultoría estratégica para la alta dirección pronosticó el 11 de febrero del 2015 que la inversión en robots industriales crecerá en un 10% anual en las 25 principales naciones exportadoras hasta 2025. Eso supone un aumento del ritmo actual, que es del 2% al 3% anual.

La industria de la robótica un beneficio para el hombre

Enlace directo: Isaac Asimov

La inversión resultaría en menores costos y un aumento de la eficiencia. El uso de robots según esta consultoría permitirá reducir los costes laborales en un 33% en Corea del Sur, 25% en Japón, 24% en Canadá y 22% en Estados Unidos y Taiwán. Sólo el 10% de los empleos que pueden automatizarse están ocupados actualmente por robots. Para 2025, las máquinas supondrán más del 23% de esos puestos. Los robots son cada vez más baratos. El costo de poseer y operar una soldadora robótica, por ejemplo, ha caído de 182.000 dólares en 2005 a 133.000 dólares el año pasado, y se reducirá a 103.000 dólares en 2025. Los cálculos estiman que para el año 2042 la industria de la robótica prevé una automatización estimada del 80% de todas las actividades y en todos los sectores, tanto económicos como sociales, a nivel global. (López Peláez, Antonio y Krux Miguel, 2001). La problemática de aplicar esta nueva fuente tecnológica tan invasiva reside en que las fábricas darán empleo a menos personas y quienes estén altamente calificados tendrán más probabilidades de quedarse. Eso podría atraer a más fábricas de vuelta a Estados Unidos, con el consecuente cierre en países de mercados emergentes y salarios bajos. No es la primera vez que una nueva fuente de energía o cambio tecnológico cambia de manera masiva toda la sociedad en un corto periodo de tiempo.

Para entender esta nueva situación tecnológica que podría desencadenar en una tercera revolución industrial podemos encontrar varios ejemplos en el pasado. La introducción de la corriente alterna en la industria provocó un cambio tecnológico y modificación de las estructuras de las empresas de principios del siglo XX en poco tiempo. La nueva fuente de energía eliminó la mayor parte de los puestos de trabajo manuales provocado por un aumento de la automatización de la maquinaria de las diferentes industrias lo que llevó a una menor especialización y conocimiento del puesto de trabajo del trabajador. El cambio energético y tecnológico llevó a un aumento de la productividad que modificó el nivel de contratación, siendo cada vez menor, y de la política salarial que fue cayendo como así la duración de los contratos.  Este cambio en el sistema productivo se reflejó en la sustitución de la fuerza motor por la velocidad lo que provocó que el perfil del empleado se radicalizara, las mujeres y los niños se ocuparon de los puestos de trabajo más rutinarios y residuales con un nivel salarial bajo o muy bajo y los hombres en cambio se ocuparon de los puestos que requerían un conocimiento del trabajo más técnico con un salario más alto aunque minoritario.

El papel del hombre en la robótica a debate

Enlace directo: Arthur C. Clarke

La gestión tecnológica del empresario moderno de principios del siglo XX no buscó la innovación tecnológica sino que su intención fue justificar la jerarquía social de la empresa aumentando las diferencias sociales entre trabajadores y directiva. Esta estrategia mecánica permitió el alivio financiero de muchas empresas lo que le permitió su expansión hacía otros países en desarrollo en el que las condiciones fiscales y respecto a la mano de obra le fueron más ventajosas. (Autores como Schumpeter influido por Max Weber ven el desarrollo del capitalismo como un proceso impersonal). No es la tecnología en sí misma la que provoca como hipótesis una inestabilidad económica o social sino lo que verdaderamente puede crear una posible crisis económica cuando entra una industria tan expansiva como la robótica es la falta de una gestión empresarial ordenada. Existen dos líneas de discusión respecto a la influencia de esta nueva tecnología en el mundo del trabajo en un futuro cercano. Los que creen ver en la robótica algo perjudicial están periodistas especializados en ciencia y tecnología como Tom Standage, director de la edición digital de The Economist que cree que las anteriores revoluciones tecnológicas fueron mucho más lentas, así que la gente tuvo más tiempo para adaptarse y moverse de un tipo de trabajo no cualificado a otro. La brecha adquisitiva entre los trabajadores cualificados cuyo trabajo no pueda ser automatizado y el resto se agrandará. Otros como Stowe Boyd, antropólogo especializado en las ciencias del futuro, creen que el uso generalizado de coches y camiones con piloto automático acabará con los taxistas y los camioneros, la ocupación número uno de los hombres en un país como Estados Unidos. Según el profesor de Harvard Justin Reich, investigador educativo especializado en las nuevas fuentes de aprendizaje, opina por su parte que la destrucción de empleo y el descenso de salarios serán insostenible.

La  máquina o el hombre

Los que creen ver en cambio que la robótica es una industria beneficiosa para la humanidad opinan que en efecto los robots acabarán con muchas de las profesiones que conocemos hoy en día, pero que a pesar de esto  los humanos serán capaces de encontrar nuevos huecos productivos, tal como ocurrió en las anteriores revoluciones industriales ya que como indica uno de los “padres” del internet, Vint Cerf la historia demuestra que la tecnología crea finalmente  trabajos, no los destruye. Aunque los robots acaben con algunos trabajos manuales, alguien tendrá que desarrollar y fabricar los robots y esto creará un enorme hueco laboral de empleos cualificados (ingenieros y programadores) y no cualificados (ensambladores). Los trabajos cambiarán, pero no necesariamente a peor. Se coincide en general en señalar que el auge de la robótica provocará un cambio radical en nuestros trabajos, aunque eso no significa que algunas profesiones no se verán para nada afectados por ésta, pues nunca podrán ser automatizadas. Otros analistas como el científico del laboratorio de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), David Clark, creen que la tecnología no avanzará lo suficiente para tener un impacto significativo en el mercado laboral y que la mayoría de la población permanecerá ajena a estas tecnologías en el futuro cercano y que nuestras estructuras legales y sociales minimizarán el impacto de la automatización. Estas opiniones nos permiten sintetizar que los efectos de los sistemas automáticos y basados en robots en los sectores industrial y de servicios son de cuatro categorías: en primer lugar, probablemente afectarán a las tasas de empleo en aquellos campos de actividad en los que las tareas se conviertan en automatizadas; en segundo lugar, los modelos laborales y las características del empleo pueden cambiar, lo que hará necesaria la adquisición de nuevos conocimientos y formación; tercero, pueden producirse cambios en la organización empresarial, conforme las empresas se vayan adaptando para aprovechar todo el potencial de los sistemas robotizados; y en cuarto lugar, la robótica pudiera tener un impacto más general en la sociedad, en términos de nuevos patrones de ocio, cambios en el hogar (como resultado de la coexistencia con robots de servicio) y una transformación del significado y valor del trabajo mismo. (Picazo y Jaramillo 2009). Esta síntesis permite concluir por un lado que para afrontar un cambio tecnológico como la robótica se tiene que: en primer lugar se necesita afrontar nuevos planes formativos en los países en desarrollo; en segundo lugar estos planes formativos  deberían buscar la creatividad con la finalidad de encontrar el equilibrio tecnológico y creativo de los países en desarrollo respecto a los países capitalistas. Por otro lado para evitar los errores del pasado la robótica debería evitar: primero que la automación fuera una excusa para aumentar las diferencias económicas y sociales entre el primer y el tercer mundo; segundo que el mercado de la robótica por ello fuera exclusivo del primer mundo. Se debería permitir la entrada de una industria de la robótica desarrollada originariamente en el tercer mundo a la cual se le permitiera entrar en el mercado económico y que con ello se admitiera el posterior auge económico en igualdad de condiciones de los países en desarrollo respecto a los países capitalistas; en  tercer lugar la robótica no ha de permitir aumentar las diferencias sociales del primer mundo permitiendo el empobrecimiento y posterior desaparición de la clase media.

El futuro a un solo paso

Enlace directo: Seymour Papert

El paso del presente al futuro exigirá mucho trabajo de ingeniería mecánica, ingeniería electrónica, informática, ingeniería industrial, tecnología de materiales, ingenierías de sistemas de fabricación y ciencias sociales. Una buena gestión de la tecnología puede permitir a las sociedades del futuro nuevas oportunidades de crecimiento social y económico si el egoísmo o la ambición humana lo permiten. Como dice el director del Laboratorio de Robótica Inteligente del Departamento de Sistemas de Innovación en la Escuela Superior de Ciencias de la Ingeniería en la Universidad de Osaka, Hiroshi Ishiguro “El mundo ha cambiado mediante la tecnología y la robótica es parte de ello”…[1]

La Factoria Historica


[1] La historia de la robótica va unida a la construcción de “artefactos”, que trataban de materializar el deseo humano de crear seres a su semejanza y que lo descargasen del trabajo. El ingeniero español Leonardo Torres Quevedo (GAP) (que construyó el primer mando a distancia para su automóvil mediante telegrafía sin hilo, el ajedrecista automático, el primer transbordador aéreo y otros muchos ingenios) acuñó el término “automática” en relación con la teoría de la automatización de tareas tradicionalmente asociadas. Karel Čapek, un escritor checo, acuñó en 1921 el término “Robot” en su obra dramática Rossum’s Universal Robots / R.U.R., a partir de la palabra checa robota, que significa servidumbre o trabajo forzado. El término robótica es acuñado por Isaac Asimov, definiendo a la ciencia que estudia a los robots. Asimov creó también las Tres Leyes de la Robótica. En la ciencia ficción el hombre ha imaginado a los robots visitando nuevos mundos, haciéndose con el poder, o simplemente aliviando de las labores caseras ademàs de tener fantasìas o fetiches sexuales con ellos, ya que estos destacan por contar con una representaciòn del miembro masculino a gran escala.

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