Libelo de sangre

Los llamados libelos de sangre o calumnias de la sangre fueron acusaciones falsas en las que se afirmaba que los judíos realizaban crímenes empleando sangre humana durante sus rituales religiosos. Esta práctica calumniosa, con alguna excepción aislada de los primeros siglos de nuestra era, tiene su origen en la Europa bajomedieval. Por regla general, los libelos de sangre culpabilizaban a los judíos de cometer una recreación de la muerte de Cristo sacrificando a niños cristianos durante la Pascua judía. Históricamente, estas acusaciones alegaban que la sangre de niños cristianos era especialmente apreciada. En muchos casos, los libelos de sangre antisemitas sirvieron de fundamento para que a la víctima se le atribuyera la cualidad de mártir y, en algunos casos, fuera canonizada…

Libelo de sangre

En general la descripción del proceso es similar a la siguiente: un niño, normalmente un muchacho que todavía no ha alcanzado la pubertad, es secuestrado o a veces comprado y ocultado en la casa de un miembro prominente de la comunidad judía, una sinagoga, un sótano, etc. donde se le pueda mantener escondido hasta el momento de su sacrificio. Las preparaciones incluyen normalmente una reunión de miembros de la comunidad judía y la construcción o selección de los instrumentos de tortura y ejecución. En el momento del sacrificio, habitualmente de noche, la multitud se reúne en el lugar de la ejecución, en algunos relatos la sinagoga misma, y se realiza una farsa en la que se enjuicia al niño. El niño será presentado ante el tribunal, en ocasiones desnudo y atado. Durante este “juicio“, además de insultos y burlas, se le someterá a torturas entre las que se cuentan cortes, mutilaciones, incluyendo la circuncisión, pinchazos con agujas, golpes, estrangulación y latigazos. Finalmente es condenado a muerte. Al final, la víctima medio muerta será coronada con espinos y atada o clavada a una cruz de madera. La cruz será elevada para que la sangre que cae de las heridas, particularmente las de las manos, pies y genitales, sea recogida en contenedores adecuados. Finalmente, el niño será asesinado con un golpe de lanza, espada o puñal en el corazón. Su cuerpo sin vida será bajado de la cruz y enterrado en un sitio oculto. En algunos casos se relata que el cuerpo es usado para rituales de magia negra.

La leyenda del asesinato ritual de Simón de Trento (1475), según las Crónicas de Núremberg de Hartmann Schedel (Alemania, 1493)

Enlace directo: Insignia amarilla

Enlace directo: El sistema de marcado en los campos de concentración nazis

Enlace directo: El Holocausto

Esta historia, con sus variantes, se puede encontrar en todas las historias de asesinatos rituales realizados por judíos. Las historias más antiguas describen solamente la tortura y la agonía de la víctima y sugieren que la muerte del niño era el único fin del ritual. Con el tiempo y la proliferación del libelo, el foco se desplazó a la supuesta necesidad de recoger la sangre de las víctimas para propósitos místicos…[1]

La Factoria Historica


[1] Las descripciones de torturas y sacrificios humanos de los libelos de sangre antisemitas son contrarios a muchas de las enseñanzas del judaísmo. La más obvia, los Diez Mandamientos de la Torá judía, donde se prohíbe el asesinato. Además, el uso de sangre (humana o de otro tipo) en la cocina está prohibido expresamente por el Kashrut (las leyes sobre la comida kosher). La sangre y otros fluidos humanos son impuros (según el Libro del Levítico, 15). La sangre de animales sacrificados no puede ser consumida y tiene que ser extraída del animal y enterrada (Levítico, 17:12-13). De acuerdo con el Levítico, la sangre de los animales sacrificados solo puede ser colocada en el Gran Templo de Salomón en Jerusalén, que ya no existía en la época de los libelos. Mientras que los sacrificios animales eran parte de las prácticas del judaísmo, el Tanaj (Antiguo testamento) y las enseñanzas del Halajá señalan el sacrificio humano como uno de los males que separa a los paganos de Canaán de los hebreos (Deuteronomio, 12:31; y Segundo libro de los reyes, 16:3). De hecho, la limpieza ritual para los sacerdotes prohibía incluso estar en la misma habitación que un cadáver (Levítico, 21:11).

Un comentario en “Libelo de sangre

  1. Me ha entusiasmado este post( lo del libelo de sangra, desconocido para mi) el tema estupendo i el vídeo muy bueno. gracias pues sigo siempre este conflicto judeo-palestino

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