Josep Tarradellas

Josep Tarradellas i Joan, marqués de Tarradellas que nació en el Cervelló, en Barcelona un 19 de febrero de 1899 fue un político español, presidente de la Generalidad de Cataluña en el exilio desde 1954 hasta 1977, y de la Generalidad provisional desde este último año hasta 1980. En 1914 Tarradellas se trasladó a Barcelona con sus padres y su hermana, y empezó a trabajar como dependiente de un comercio. Al año siguiente, se inscribió como socio en el Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y de la Industria (CADCI), donde estudió catalán, español, francés, inglés, aritmética, contabilidad y cultura general. Su militancia catalanista hizo que empezase en la vida política siendo muy joven, llegando a secretario de propaganda del CADCI. En 1919 fundó los semanarios Abrandament y El Intransigente, y se unió a la Federación Democrática Nacionalista de Francesc Macià, a quien había conocido en 1916. En 1920 Josep militó en la Joventut Nacionalista La Falç. Contrajo matrimonio con Antònia Macià en 1927. Empezó a destacar con la fundación de Esquerra Republicana de Catalunya, formación con la cual sería elegido diputado a las Cortes y al Parlamento de Cataluña y de la cual sería diputado en dos ocasiones…

Josep Tarradellas

Josep Tarradellas fue diputado y Consejero de Gobernación y de Sanidad de la Generalidad de Cataluña entre 1931 y 1932, y del primer gobierno posterior a las elecciones al Parlamento de Cataluña de 1932. Por divergencias ideológicas con Macià, en 1933 fue expulsado de ERC. Por su implicación en la Revolución de 1934 contra el gobierno de la República, fue encarcelado. Pudo regresar nuevamente a ERC en 1936 y tras el triunfo electoral del Frente Popular ese mismo año, se le dio el cargo de consejero de Servicios Públicos, Economía y Finanzas. Al comenzar la Guerra Civil Española, fue miembro del Consejo, e impulsó medidas revolucionarias como las colectivizaciones, pero cayó de la presidencia por los graves enfrentamientos de la retaguardia catalana entre las fuerzas que apoyaban a la República en 1937. Terminada la guerra, en 1939 se marchó a Francia.

Josep Tarradellas

Enlace directo: La Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías

En el exilio fue elegido presidente del gobierno catalán en el año 1954, sucediendo a Josep Irla. Tras la muerte de Franco, regresó nuevamente a España y el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, le reconoció la legitimidad del cargo que ostentaba, nombrándole presidente del gobierno preautonómico de coalición, en 1977. El 23 de octubre del mismo año, en el balcón del Palacio de la Generalidad, gritó a la multitud concentrada en la plaza de Sant Jaume la famosa frase «Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!». Hoy en día, a estas palabras se les atribuye un gran simbolismo histórico, especialmente para los catalanes, pues de alguna forma ponen punto final a la dictadura franquista, y todo lo que ella implicaba, para dar paso a la democracia en España. Muchas personas le dan gran importancia a esta frase, sosteniendo que las palabras que usó Tarradellas no fueron casuales, dijo:

«Ciutadans de Catalunya» (Ciudadanos de Cataluña), en vez de «catalans» (catalanes), pues según estos su intención era aludir a todos los habitantes de Cataluña, no solamente a los oriundos de dicho territorio.

Adolfo Suárez con Josep Tarradellas

Enlace directo: Transición española

Tras la aprobación del nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña de 1979 y la celebración de las primeras elecciones autonómicas, se retiró de la vida política. En 1985 fue nombrado marqués de Tarradellas por el rey Juan Carlos I. Tarradellas murió en Barcelona en el año 1988…[1]

La Factoria Historica


[1] Su pensamiento político era republicano y catalanista. Siempre defendió la lengua, la cultura y la identidad catalanas desde un prisma no separatista que no vulnerara los derechos lingüísticos, identitarios y culturales de los castellanohablantes. Afirmaba que Cataluña debía ser autocrítica, entender al pueblo español e integrarse en España. En su tarea política siempre pretendió establecer la conciliación y la concordia entre Cataluña y el resto de España, alejarse de los victimismos y los prejuicios nacionalistas hacia el Estado español, y no culpar a éste de los problemas que padece el pueblo catalán. Abogó por los gobiernos de unidad en Cataluña con el propósito de que ésta fuese más fuerte, así como del diálogo positivo y constructivo con Madrid. Su actitud contraria a la independencia y al concepto de unos «Países Catalanes» hizo que fuese criticado por parte de diversos sectores nacionalistas e independentistas, que lo tacharon de traidor a Cataluña, de mal político y de vendido a la monarquía española. Uno de los personajes más críticos fue el historiador Josep Benet. Sin embargo, por parte del catalanismo moderado y de sectores no nacionalistas, Tarradellas es considerado un gran político, avanzado a su tiempo e incluso un visionario de hacia dónde se dirigiría la política catalana. El archivo de Tarradellas se encuentra en el monasterio de Poblet; éste junto con la Diputación de Tarragona y la Universidad Rovira i Virgili han firmado un convenio para la digitalización del mismo; con ello, se podrá consultar la documentación en Internet.

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