Heráldica Medieval

Los emblemas heráldicos son una creación cultural que tiene su origen en la época bajo-medieval, que han sido profusamente utilizados a lo largo de la historia hasta el momento presente. Mucho se ha estudiado acerca de los orígenes de los emblemas heráldicos y han sido muchas las hipótesis históricas que han pretendido explicar el origen de la heráldica. Una de las hipótesis que más se ha comentado en las últimas décadas, argumenta que la aparición de los emblemas heráldicos estaría vinculado a necesidades estrictamente bélicas.

Heráldica Medieval

La evolución dentro de lo que sería el equipo militar entre finales del s. XI y mediados del siglo XII, hizo que los combatientes se fueran cubriendo cada vez más su cuerpo, llegando a un punto en que prácticamente no se podían distinguir unos de otros. Según ésta hipótesis, ésto propiciaría la necesidad de usar signos de reconocimiento personal, normalmente pintados sobre la superficie del escudo. Ésto se fue transformando en una costumbre, y, progresivamente hubo cada vez más combatientes que se hacían pintar en sus escudos todo tipo de símbolos, cómo figuras geométricas, animales, ornamentos florales….. Éstos símbolos o signos, se representaban siempre siguiendo unos principios específicos. Todo ésto desembocaría finalmente en el nacimiento del fenómeno heráldico.

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Aún así, hoy en día se tiende a relativizar la importancia de las funciones militares de los emblemas heráldicos en sus inicios ya que por ejemplo, en los testimonios más antiguos, especialmente en los sellos, vemos el uso de símbolos que no tenían como finalidad el reconocimiento personal, además eran completamente ajenos a la función militar. Así podríamos decir que la aparición de la heráldica o los emblemas heráldicos correspondería más bien a un hecho socio-cultural circunscrito al mundo occidental y que se produciría en un momento en que la sociedad estaba reestructurando sus estructuras. Así, se crearon signos, marcas y códigos con la finalidad de situar a los individuos en un grupo social determinado, ya fuera familiar, religioso, profesional,…
No es por azar que las armerías aparecen en el momento en que se están modificando los sistemas antroponímicos, que se producen cambios en la indumentaria, la cual se carga de marcas taxonómicas de todo tipo, y que la iconografía multiplica el uso de atributos y signos deícticos con la intención de identificar, clasificar y jerarquizar las representaciones de las imágenes. La aparición de la heráldica no es ajena a estos fenómenos, todos en definitiva ligados a la expresión de la identidad. Aunque se pueda vincular la aparición de la heráldica sobre el campo de batalla, la realidad es que se los símbolos heráldicos fueron una manifestación de cambios mucho más profundos que estaban sucediendo dentro de la sociedad. El uso de armerías se fue extendiendo dentro de los diferentes estratos sociales, naciendo en el seno de una clase social guerrera, cómo las grandes dinastías o señores feudales hasta llegar a la pequeña y mediana nobleza. Así pues, los orígenes del fenómeno heráldico están estrechamente ligados a la evolución de la organización feudal y nobiliaria y se mantienen ajenos, en un primer momento, al mundo eclesiástico.
Los emblemas heráldicos dentro de las instituciones eclesiásticas no empezarán a surgir hasta mediados del siglo XIII, dónde progresiva y lentamente se introducirán símbolos heráldicos en los sellos eclesiásticos. Así mismo, se producirá también la transformación o adaptación de los emblemas y símbolos sagrados que la Iglesia ya utilizaba desde sus orígenes en figuras heráldicas.
Otra manifestación evidente de cómo los emblemas heráldicos se desarrollan inicialmente en un ámbito ajeno al mundo eclesiástico es la formación del vocabulario específico para la descripción heráldica. Desde sus orígenes, el lenguaje heráldico se formó dentro de la lengua vulgar y no en latín. El francés fue la lengua característica de ésta heráldica primitiva. Sólo a partir del siglo XIV se intentó la creación de una verdadera lengua latina para el blasonamiento heráldico, que fuera rigurosa y precisa y que respondiera a las necesidades de juristas y notarios, historiadores y autores de tratados de cualquier género, para cartas y documentos administrativos, para textos históricos y narrativos, para obras literarias y jurídicas, para tratados sobre la nobleza y sobre los mismos emblemas heráldicos redactados en latín. Se procedió entonces a hacer un calco de la terminología vulgar, sólo que aplicando en lo esencial la sintaxis latina.

hab3a A partir del siglo XIV, se empezaron a escribir los primeros tratados sobre heráldica, los llamados armoriales, que eran diferentes en cuanto a su formato, sistema de representación o en función de la zona geográfica dónde fueron creados. Aunque muchas de éstas obras son anónimas, los más probable es que fueran escritas por los heraldos. Los heraldos eran los profesionales de la heráldica, originalmente de procedencia humilde y que a partir del siglo XIV ven más definidas sus funciones pasando paulatinamente a desarrollar sus funciones como miembros de la corte de grandes señores, príncipes y reyes y quedando estructurados en una jerarquía de tres categorías: los reyes de armas, los heraldos propiamente dichos y los persevantes, conocidos todos por la expresión genérica de oficiales de armas. Los heraldos además participaban en la organización de torneos y en las campañas militares, teniendo fundamentalmente cómo tarea la organización e identificación de los participantes, además de actuar también cómo mensajeros u embajadores. La identificación y creación de escudos era requisito indispensable para entrar a formar parte de los heraldos, aunque nunca tuvieron jurisdicción en materia de derecho heráldico y durante los litigios sobre derecho heráldico sólo podían actuar como asesores dando su opinión.

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A partir del siglo XVI sus atribuciones se reducen drásticamente, sobre todo porque la forma de hacer la guerra ha cambiado y sus tareas resultan cuanto menos inútiles. El uso principal de las banderas en el campo de batalla en detrimento de los escudos de armas, una indumentaria militar uniforme y la sustitución de la hueste feudal por ejércitos permanentes llevan a limitar sus funciones a cuestiones de ceremonial cortesana.
Así pues los emblemas heráldicos son una creación cultural laica, ajena en sus orígenes al mundo eclesiástico y que sólo posteriormente fue utilizado por la Iglesia, sin olvidar que fueron todos los estamentos de la sociedad en general quienes se volcaron en el uso de dichos emblemas.

La Factoria Historica

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