De la Tierra a la Luna

De la Tierra a la Luna es una novela «científica» y «satírica» del escritor Julio Verne, publicada en el “Journal des débats politiques et littéraires” desde el 14 de septiembre hasta el 14 de octubre de 1865, y como un solo volumen el 25 de octubre de ese mismo año. El 16 de septiembre de 1872 se presentaría una edición doble con “Alrededor de la Luna” (“Autour de la Lune”), su continuación, que habría aparecido en 1870 de manera seriada.La obra, que comienza como una sátira del estereotipo estadounidense de la época, es un intento de describir por primera vez con minuciosidad científica los problemas que hay que resolver para lograr enviar un objeto a la Luna. Un intrépido proyecto aviva los corazones de los miembros del Gun-Club. Se trata de enviar a la Luna un proyectil que, auxiliado por el monstruoso cañón Columbiad, hará la función de una auténtica nave espacial para hacer realidad en el siglo XIX un viejo sueño: atravesar el espacio y descubrir un mundo lunar hasta entonces en penumbras…

 De la Tierra a la Luna

Esta novela se publicó en el “Journal des Débats Politiques et Littérairs”, y no en la “Magasin d’Éducation et de Récréation” (“Magazín de ilustración y recreo“) como las demás novelas de los “Viajes extraordinarios“, debido a que, en el tiempo en que se publicó, seguía publicándose en esta revista “Las aventuras del capitán Hatteras“. La novela trata como varios miembros del Gun-Club (dedicado a la confección de armas de guerra) se encuentran sin trabajo y se ponen manos a la obra con la construcción del mayor cañón del mundo jamás creado. Junto con el secretario, J. T. Maston, y tras ser informados de los detalles astronómicos por el observatorio de Cambridge, deben resolver una serie de cuestiones: características del cañón, forma y tamaño del proyectil, clase y cantidad de pólvora, ubicación del sitio de lanzamiento o financiación de la empresa.

File:Jules Verne in 1892.jpg

Verne en 1892

La factibilidad del proyecto es cuestionado por el capitán Nicholl, enemigo acérrimo de Barbicane (si el segundo es constructor de proyectiles, el primero lo es de corazas y escudos) el cual hace una serie de apuestas a Barbicane acerca del éxito del proyectil. Tras conseguir el dinero necesario en una suscripción internacional, el gigantesco cañón es forjado en el suelo de la Florida. De pronto, aparece un francés, Miguel Ardan, con el deseo de viajar en el proyectil. Tras un dramático duelo entre Barbicane y Nicholl, Ardan los convence de que olviden sus rencillas y viajen con él a la Luna. El proyectil es modificado para permitir que los pasajeros puedan soportar el viaje. Antes de ser lanzado el proyectil, J.T. Maston se queda en él unos días. Cuando termina su misión, ha engordado. Finalmente, el proyectil es lanzado. J. T. Maston, en el observatorio construido en las Montañas Rocosas para la ocasión, intenta ubicarlo con el telescopio y, cuando lo logra, sufre una desilusión: el proyectil no ha llegado a su destino, sino que se ha convertido en satélite de la Luna.En los temas vernianos tratados tanto esta novela como Alrededor de la Luna sorprenden por el número de anticipaciones que presenta Julio Verne como el lugar del lanzamiento del proyectil, muy cercano al Cabo Cañaveral, lugar de lanzamiento de la NASA hoy en día. Otra novela espacial es Héctor Servadac.

File:From the Earth to the Moon Jules Verne.jpg

Portada del libro

Destaca la fe que en esos días mantenía en torno a la armonía entre países, ya que la suscripción internacional para patrocinar el lanzamiento, se muestra una lista enorme de todos los países sin importar su rivalidad con la ya entonces potencia de los Estados Unidos, o si eran países en vías de desarrollo como los latinoamericanos. A partir de esta novela empieza a ser evidente el interés de Verne por colocar un francés en todas sus obras. En las anteriores no había sido así, pero a partir de ésta aparece un francés en la mayoría de ellas: La vuelta al mundo en 80 días, Héctor Servadac, La invasión del mar, Claudio Bombarnac, Cesar Cascabel, Miguel Strogoff, El pueblo aéreo, Esta novela inaugura la primera trilogía de Verne: la historia continúa en “Alrededor de la Luna” y, posteriormente, retoma Verne a sus personajes para otra aventura muy distinta, como es cultivar el Polo Norte tras cambiar la inclinación el eje de la Tierra con un cañonazo en la novela “El secreto de Maston“…[1]

La Factoria Historica


[1] El observatorio más antiguo de que tenemos noticia es el de la torre o zigurat de Belo, en Babilonia, en el cual los astrónomos caldeos hicieron sus principales observaciones. Es dudoso que los griegos tuviesen un observatorio en Alejandría, pero es cierto que los construyeron los árabes, los chinos y los mongoles. Fue célebre el de Bagdad, emplazado en los mismos jardines del Califa. En cuanto a los observatorios de Europa, tal vez sea el más antiguo la famosa Torre de Sevilla construida por el astrónomo Mohamed Geber, que sirvió por espacio de muchos siglos para las observaciones astronómicas de los árabes y los españoles. Más modernamente construyó uno en 1561 el landgrave de Hesse-Cassel Guillermo IV, y en 1576 levantó Tycho Brahe el famoso que llamó Uranienburgo en la isla de Hiren, entre Copenague y Malmoe, en el Sund, a la entrada del Báltico. Históricamente los observatorios han contenido sextantes como herramientas o piedras alineadas con ciertos fenómenos astronómicos, como es el caso de Stonehenge. Los modernos observatorios astronómicos contienen enormes telescopios (con espejos de varios metros de diámetro) y ordenadores para el procesamiento de los datos obtenidos. Ejemplos de observatorios de este tipo son el Mauna Kea en Hawái, Observatorio del Roque de los Muchachos y Observatorio del Teide en las Islas Canarias, Cerro Tololo y Cerro Pachón en Chile. En España el Observatorio Astronómico Nacional y el Observatorio Astronómico de San Fernando (Cádiz) cuentan entre los más conocidos y activos, algunos de ellos dedicados también a la divulgación y enseñanza de la Astronomía. A comienzos de la década de los años 1940, se empezaron a construir radiotelescopios para detectar y estudiar radiofuentes en el Universo. El mayor radiotelescopio del mundo se encuentra en Puerto Rico; se trata del Radiotelescopio de Arecibo. El mayor centro de Radiotelescopios está en Chajnantor, Chile. Con los últimos adelantos científicos ha sido posible enviar telescopios e instrumentos de observación celeste fuera del planeta Tierra, como el Telescopio Espacial Hubble.

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