Arthur C. Clarke

Arthur C. Clarke nació un 16 de diciembre de 1917 en Minehead, Somerset. Ya de pequeño mostró su fascinación por la astronomía, con un telescopio casero dibujó un mapa de la Luna. Terminados sus estudios secundarios en 1936, se trasladó a Londres. Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en la Royal Air Force (Real Fuerza Aérea) como especialista en radares, involucrándose en el desarrollo de un sistema de defensa por radar, y ejerciendo como instructor de la naciente especialidad. Concluida la guerra, publica su artículo técnico Extra-terrestrial Relays, en el cual sienta las bases de los satélites artificiales en órbita geoestacionaria (llamada, en su honor, órbita Clarke), una de sus grandes contribuciones a la ciencia del siglo XX. Este trabajo le valdrá numerosos premios, becas y reconocimientos. En ese período estudia matemáticas y física en el prestigioso King’s College de Londres, estudios que finalizó con honores. También ejerció varios años como presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica (BIS), hecho que demuestra su gran afición por la astronáutica. En 1957 como parte del comité británico acude a Barcelona para el VIII Congreso Internacional de Astronáutica, momento que coincide con el lanzamiento del Sputnik I por parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Su fama mundial se consolidó con sus intervenciones en la televisión: en la década de los ’60, como comentarista de la CBS de las misiones Apolo; y en la década de los ’80, merced a un par de series de televisión que realizó…

 Arthur C. Clarke

También son conocidas sus famosas leyes de Clarke, publicadas en su libro de divulgación científica Perfiles del Futuro del 1962. La más popular, y citada, de ellas es la llamada «Tercera Ley de Clarke»: Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. En 1953 Clarke conoció y se casó con Marilyn Mayfield, una divorciada de 22 años con un niño pequeño. Se separaron a los seis meses, aunque el divorcio no se formalizó hasta 1964.Clarke nunca volvió a casarse pero fue un amigo muy íntimo de Leslie Ekanayake, quien falleció en 1977. Desde 1956 y hasta su fallecimiento vivió en la isla de Sri Lanka, antigua Ceilán, en parte por su interés por la fotografía y la exploración submarina, en parte debido a su fascinación por la cultura india. En 1998 el Sunday Mirror, un tabloide londinense sugirió en primera página que el legendario escritor decidió vivir en Sri Lanka por algo más que el sol, las playas, las palmeras y la pesca subacuática. Se acusaba a Sir Arthur de «pagar por tener relaciones sexuales con niños (pederastia) varones». Él negó tales acusaciones y amenazó con emprender acciones judiciales. La polémica coincidió con la visita oficial del Príncipe de Gales a Sri Lanka para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la independencia de la isla. El príncipe Carlos tenía intención de ordenarlo caballero pero, ante la divulgación masiva del escándalo, Clarke optó por posponer la ceremonia hasta que las investigaciones policiales concluyeran.

Arthur C. Clarke

Las acusaciones del Sunday Mirror fueron finalmente desechadas al no aportar el tabloide ninguna prueba que las respaldara; tras publicar el medio la correspondiente disculpa, Clarke fue nombrado caballero. Se le otorgó el título de caballero de la Orden del Imperio Británico en 1998. Las autoridades de Sri Lanka, después de haber iniciado una investigación, reivindicaron también su buena fama. También en su honor se puso su nombre a un asteroide, 4923 y a una especie de dinosaurio ceratopsiano, el Serendipaceratops arthurcclarkei descubierto en Inverloch, Australia. Clarke falleció la madrugada del miércoles 19 de marzo de 2008 a las 01:30 hora local en Colombo, capital de Sri Lanka, debido a un paro cardiorrespiratorio…[1]

La Factoria Historica


[1] La divulgación científica es el conjunto de actividades que interpretan y hacen accesible el conocimiento científico al público general, es decir, a todas aquellas labores que llevan el conocimiento científico a las personas interesadas en entender o informarse de ese tipo de conocimiento. La divulgación pone su interés no sólo en los descubrimientos científicos del momento (por ejemplo, la determinación de la masa del neutrino), sino también en teorías más o menos bien establecidas o aceptadas socialmente (por ejemplo, la teoría de la evolución) o incluso en campos enteros del conocimiento científico (por ejemplo, la historia de la astronomía). Es importante la divulgación científica que aparece reflejada históricamente en multitud de obras de diferentes autores. Entre las primeras obras evocadoras de la divulgación científica en el pasado remoto pueden citarse los Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo (1632), del astrónomo italiano Galileo Galilei, en la que tres personajes dialogan durante cuatro días sobre las visiones aristotélica–ptolomeica y copernicana del Universo. La revista norteamericana Popular Science (fundada en 1872) es probablemente la primera publicación general que apareció con un carácter divulgativo. En la actualidad, la divulgación científica se realiza en prácticamente cualquiera de los formatos que existen en los diferentes medios de comunicación: documentales de televisión, revistas de divulgación científica, artículos en periódicos generales o páginas de Internet dedicadas a esta labor. Existen incluso canales de televisión dedicados exclusivamente a la divulgación científica o en los que esta nueva disciplina forma una parte destacada de la programación, tales como Discovery Channel o National Geographic Channel. Por el gran interés que ha surgido en muchos de los medios de comunicación por hacer de la ciencia uno de los temas centrales, la divulgación científica también recibe el nombre de periodismo científico. La divulgación científica se expresa de manera más precisa en libros específicos sobre un tema. Algunas obras divulgativas han llegado a convertirse en auténticos best-sellers, como Historia del tiempo, de Stephen Hawking, o Los dragones del Edén, de Carl Sagan. Este último recibió el Premio Pulitzer en 1978. Desde el punto de vista de la literatura, la divulgación científica constituye un subgénero del ensayo. El periodista que se dedica a la divulgación de la ciencia es tan importante como el científico que genera preguntas y descubrimientos, ya que los nuevos conocimientos necesitan un agente difusor que pueda hacerlos llegar al público. La divulgación científica tiene como finalidad de que el receptor se asegure de lo sucedido o simplemente se entere de lo pasado.

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