Cinquecento

El llamado Cinquecento es un período dentro del arte europeo, especialmente el italiano, correspondiente al siglo XVI. Se caracteriza intelectualmente por el paso del teocentrismo medieval al antropocentrismo humanista de la Edad Moderna; y estilísticamente por la búsqueda de las formas artísticas de la antigüedad clásica y la imitación (mímesis) de la naturaleza, lo que se ha denominado Renacimiento. Comprende dos fases: comienza con el denominado Alto Renacimiento, últimos años del siglo XV y primeras décadas del siglo XVI, y termina con el denominado Bajo Renacimiento o Manierismo. El siglo que le precede, el XV, recibe el nombre de Quattrocento, periodo en el que se va adoptando el vocabulario clásico y construyendo las formas propias del renacimiento. El siglo que le sigue, el XVII, recibe el nombre de Seicento, y estilísticamente se caracteriza por la tensión entre las transformaciones violentas del Barroco y el equilibrio y proporción del Clasicismo…

 Cinquecento

El cinquecento tuvo su centro en la Roma de los papas, a diferencia del quattrocento cuyo centro fue la Florencia de los Médicis. Los artistas más destacados del periodo inicial del Cinquecento italiano fueron Leonardo Da Vinci, Rafael Sanzio y Miguel Ángel. Junto a ellos hay una nómina interminable, tanto en el foco romano como Bramante, Sangallo, Giulio Romano como en otros focos, de entre los que destaca la escuela veneciana de pintura como Giorgione y Tiziano. En el periodo manierista destacaron Jacopo Vignola, Palladio, Antonio Allegri da Correggio, Veronés, Benvenuto Cellini, Giambologna. En la literatura italiana del siglo XVI se encuentran figuras como los poetas Pietro Aretino, Baldassare Castiglione y Torcuato Tasso, tratadistas políticos como Nicolás Maquiavelo, y científicos como Giordano Bruno.

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Juicio final, en la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel (1536-1541)

Los focos artísticos principales en el resto de Europa Occidental experimentaron a lo largo del siglo XVI, como ya venían haciendo en mayor o menor medida desde finales del XV, la influencia y transmisión de las formas renacentistas y de la nueva teoría del arte como Alberti, Serlio, Vasari, Vignola o Palladio. Aun así, mantuvieron una fuerte personalidad, especialmente en la zona conocida como Flandes o Países Bajos con la pintura flamenca con El Bosco, Joaquín Patinir, Mabuse, los Brueghel, y la influyente figura intelectual de Erasmo de Rotterdam; Alemania con la pintura alemana con Grünewald, Altdorfer, Durero, la escuela del Danubio, los Cranach, los Holbein, y sobre todo el movimiento intelectual ligado a la Reforma protestante con Lutero, Melanchton; Francia con la escuela de Fontainebleau, literatos como Rabelais o Ronsard, pensadores como Montaigne y los politiques de la época de las guerras de religión, y reformistas religiosos como Calvino; Inglaterra con el estilo Tudor y la arquitectura isabelina, además de la figura intelectual de Tomás Moro y el inicio de la edad de oro de la literatura inglesa con Christopher Marlowe y Shakespeare.

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Adán y Eva, de Alberto Durero (1507)

En cuanto al renacimiento español, inició los denominados Siglos de Oro, que en el siglo XVI destacó en artes plásticas, con Juan de Juni, Fernando Yáñez de la Almedina, Juan de Juanes, Alonso Berruguete, Pedro Machuca, Bartolomé Ordónez, Diego de Siloé, Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Gaspar Becerra o los Vandelvira; culminando con El Greco, proveniente de Creta, tanto como en literatura, con Luis Vives, Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Lope de Rueda, el primer Lope de Vega y el primer Cervantes, y en toda clase de disciplinas intelectuales…[1]

La Factoria Historica


[1] La Antigüedad clásica es un término amplio que abarca un largo período en las áreas dominadas por Grecia y Roma; es decir, se identifica con el periodo greco-romano la Edad Antigua en el mundo grecorromano: la Cuenca del Mediterráneo y el Próximo Oriente. La Antigüedad clásica se localiza en el momento de plenitud de las civilizaciones griega y romana (siglo V a. C. al siglo II d. C.) o en sentido amplio, en toda su duración (siglo VIII a. C. al siglo V d. C.). El término se opone a la Antigüedad tardía y remite a la herencia de la civilización grecorromana. Es, sobre todo, empleado por la historiografía anglosajona para describir la Antigüedad. En este sentido, se considera que este periodo se inicia con la Ilíada, el poema griego de Homero (siglo VIII-VII a.C), el más antiguo encontrado intacto hasta nuestros días. Este periodo engloba el auge del cristianismo y el declive del Imperio romano y termina con la disolución de la cultura clásica y el principio del periodo denominado Antigüedad tardía (300-600 d. C.) y de la Alta Edad Media (500-1000 d.C). La dimensión espacial coincide con la cuenca del Mediterráneo, extendida hacia el Oriente Próximo con el Imperio de Alejandro Magno y el Helenismo, y hacia Europa Occidental con el Imperio romano. El empleo de este término es una referencia para la Europa de los siglos XVIII y XIX, fuertemente influenciada por el clasicismo, además del neoclasicismo en su cultura, reiventándose una continuación de ese pasado por medio de una prolongación indirecta. La laxitud en torno a las ideas transmitidas por el Occidente cristiano es, pues, evidente. El término clásico significa digno de imitación, y se deriva de la admiración por el arte, la literatura y la cultura en general de Grecia y Roma que se redescubre en el Renacimiento tras una Edad Media cuyos valores se habían desprestigiado. Lo mismo ocurrió con el Neoclasicismo, movimiento intelectual y artístico que sigue al descubrimiento de las ruinas de Pompeya a mediados del siglo XVIII. Tal muestra amplia de historia y territorio cubre muchos periodos y culturas dispares. Por ello, la “antigüedad clásica” se refiere más que nada a una visión idealizada posterior sobre lo que era esa época. La civilización de los antiguos griegos ha sido inmensamente influyente en la lengua, política, sistema educativo, filosofía, ciencia, arte y arquitectura en el mundo moderno, volviendo durante el Renacimiento en la Europa occidental y resurgiendo nuevamente durante varios movimientos neoclásicos en los siglo XVIII y XIX.

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