George Bernard Shaw

Shaw nació en Dublín el 26 de julio de 1856, en una familia pobre y protestante. Se educó en el Wesley College en Dublín y emigró a Londres en 1870, para comenzar su carrera literaria. Allí, escribió cinco novelas que fueron rechazadas por los editores. Comenzó a escribir una columna de crítica musical en el periódico Star. Mientras tanto, comenzó a involucrarse en la política y sirvió como concejal en el distrito de St. Pancras a partir de 1897. Fue un socialista notable, destacado miembro de la Sociedad Fabiana, que buscaba la transformación de la sociedad a través de métodos no revolucionarios. El trabajo periodístico ejercido durante sus primeros años comprendía desde la crítica literaria y artística hasta colaboraciones sobre temas musicales que firmó, entre 1888 y 1890, con el seudónimo de Corno di Bassetto. Shaw se volvió vegetarianocuando tenía veinticinco años, después de una lectura de H. F. Lester.En 1901, rememorando la experiencia, dijo: «Fui caníbal durante veinticinco años. Por el resto de tiempo, he sido vegetariano»…

 George Bernard Shaw

George Bernard Shaw como convencido vegetariano, fue un firme anti-viviseccionista y antagonista de deportes crueles por el resto de su vida. La inmoralidad de comer animales fue una de las causas más cercanas a su corazón y es un tópico frecuente en sus obras y prefacios. Su posición, mantenida sucintamente, fue: «Un hombre de mi intensidad espiritual no come cadáveres». En 1895, Shaw se convirtió en el crítico teatral del periódico Saturday Review, lo cual fue el primer paso hacia la carrera de dramaturgo. En 1898, Shaw se casó con Charlotte Payne-Townshend. Candida, su primera obra exitosa, se estrenó ese mismo año. La siguieron The Devil’s Disciple del año 1897, Arms and the Man en 1898, Mrs. Warren’s Profession en el mismo 1898, Captain Brassbound’s Conversion en 1900, Man and Superman en 1903, Caesar and Cleopatra en el año 1901, Major Barbara en 1905, Androcles and the Lion en 1912 y Pigmalión del 1913, por la que en 1938 obtuvo el Óscar al mejor guion adaptado. Después de la Primera Guerra Mundial produjo varias obras, incluyendo Heartbreak House en 1919 y Saint Joan en 1923. Una de las características de las obras de teatro de Shaw es la larga introducción que las acompaña. En estos ensayos introductorios, Shaw daba su opinión, normalmente controvertida, sobre los temas que eran tratados en la obra. Algunos de estos ensayos son inclusive más extensos que la obra misma.

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George Bernard Shaw

La turbulencia política en Irlanda no le fue indiferente. Acerca del levantamiento de Pascua, Shaw abogó en contra de la ejecución de los líderes rebeldes, argumentando que todos los hogares que se destruyeron podían ser siempre reconstruidos. Shaw fue amigo personal del líder Michael Collins, a quien invitó a cenar a su casa cuando Collins negociaba el tratado anglo-irlandés con David Lloyd George en Londres. Shaw se preocupó por las incoherencias en la escritura de la lengua inglesa, a tal grado de que en su testamento destinó una parte de sus bienes a la creación de un nuevo alfabeto fonético para el inglés. Tal proyecto nunca pudo comenzar, pues los bienes monetarios que Shaw dejó no eran suficientes. Sin embargo, las regalías obtenidas por los derechos de Pigmalión y My Fair Lady, obra musical basada en la obra de Shaw, fueron significativas. Los herederos desarrollaron entonces el denominado alfabeto Shaviano. Shaw tuvo una larga amistad con el escritor británico Gilbert Keith Chesterton y con el compositor Sir Edward Elgar. Shaw se convirtió en la primera persona en haber ganado durante su vida un Nobel de literatura y un Oscar, en la categoría de mejor guion, por Pigmalión, en 1938. Desde 1906 hasta su muerte en 1950, Shaw vivió en Shaw’s Corner, en el poblado de Ayot St. Lawrence, Hertfordshire. La casa se encuentra abierta al público visitante. El Teatro Shaw en Londres se abrió nuevamente en 1971, en su honor.

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George Bernard Shaw en 1925

A raíz del estreno de la obra “Comandant Barbara“, una vitriólica sátira al Ejército de Salvación Inglés, las relaciones entre Shaw y Churchill no eran precisamente buenas. El dramaturgo escribió al político a propósito del estreno de la obra. “Venga usted con un amigo, si es que lo tiene“, a lo que Churchill contestó “Me es imposible asistir, acudiré a la segunda presentación, si es que la hay“. Esta anécdota ha sido repetida hasta la saciedad y muestra el ingenio de dos personajes de la historia…[1]

La Factoria Historica


[1] El Premio Nobel de Literatura es uno de los 5 premios específicamente señalados en el testamento del filántropo sueco Alfred Nobel. Según sus palabras, el premio debe entregarse anualmente «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». La institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca (en sueco, Svenska Akademien), y se concede el primer jueves de octubre de cada año. Once de los autores galardonados con el premio fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982); el mexicano Octavio Paz (1990) y el peruano-español Mario Vargas Llosa (2010). Es un premio muy polémico debido a que se ha ignorado a autores que realizaron aportes significativos a las letras y reconocidos a nivel mundial. Algunos expertos señalan que grandes autores clásicos del siglo XX no recibieron el premio. Según David Remnick, director de la revista The New Yorker, escritores como Marcel Proust, James Joyce o Vladimir Nabokov debieron alzarse con el galardón. Críticos literarios como Emmanuel Carballo y Sergio Nudelstejer añaden a esta lista a Franz Kafka o a Jorge Luis Borges. Adolfo Castañón incluye también a Julio Cortázar. El escritor y crítico Noe Jitrik mencionó en ensayos periodísticos a Augusto Roa Bastos. Kjell Espmark, miembro de la Academia sueca, en su libro El Premio Nobel de Literatura. Cien años con la misión repasa algunas de las omisiones más graves en la concesión del Nobel como fueron Liev Tolstói, Émile Zola, Henrik Ibsen, Carlos Fuentes o Paul Valéry, por mencionar sólo algunos. Dos de los ganadores rechazaron recibir el premio: Borís Leonídovich Pasternak en 1958 (bajo una intensa presión del gobierno soviético) y Jean-Paul Sartre en 1964 (alegando que su aceptación implicaría perder su identidad de filósofo).

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