La Curación del obseso

La obra llamada La Curación del obseso es uno de los cuadros más conocidos del pintor italiano Vittore Carpaccio que fue un pintor cuatrocentista italiano. Ocupa un lugar destacado en la pintura veneciana de la transición del siglo XV al XVI, aunque se mantuvo al margen de las corrientes pictóricas principales y desarrolló un estilo muy personal. Se conocen pocos datos acerca de su vida. Se cree que nació en Venecia hacia 1460, hijo de Piero Scarpazza, mercader de pieles. La mayoría de sus obras datan de entre 1490 y 1519. Se le menciona por primera vez en el testamento de su tío Fra Ilario y el Dr Ludwig remonta su nacimiento a 1455, basándose en que nadie podía heredar antes de los 15 años, pero esta conjetura pasa por alto la posibilidad de que el legado le fuera hecho para cuando alcanzase la edad legal. Cambió el apellido paterno por el de Carpaccio en consonancia con el ambiente humanístico veneciano, dominado por Ermolao Barbaro y Bernardo Bembo. Recibió importantes influencias, directas o indirectas, de Gentile Bellini y de Antonello da Messina…

 La Curación del obseso

Algunos críticos han especulado acerca de un posible viaje a Oriente, dada su predilección por temas orientalizantes, pero no hay nada seguro al respecto. Esta obra está realizado en óleo sobre lienzo, y fue pintado en 1494, encontrándose actualmente en la Galería de la Academia de Venecia conocida popularmente como La Academia. Las obras de sus alumnos fueron el origen de la pinacoteca de dicha institución llamada Galería de la Academia, en italiano, Gallerie dell’Accademia, que conserva una de las mayores colecciones de arte italiano y es uno de los más importantes focos turísticos de la ciudad de Venecia. Se encuentra situada en la orilla sur del Gran Canal de Venecia, donde la Academia da nombre a uno de los cuatro puentes que cruzan dicho canal, el Puente de la Academia. Esta cuadro se realizó para la Escuela de san Juan Evangelista. Esta es una obra de madurez del pintor. Su tema es una visión del Gran Canal de Venecia, lleno de gente, embarcaciones y colorido. Muestra el antiguo puente de Rialto que actualmente cruza el Gran Canal de Venecia. Es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal y probablemente el más famoso de la ciudad.

File:Vittore Carpaccio 002.jpg

La Curación del obseso

La escena está creada con un corte asimétrico, en primer plano a la izquierda la logia llena de personajes mientras que a la derecha se ven los palacios en escorzo, a la derecha, siguiendo el curso del canal, el puente y las fachadas de los palacios que se entrecortan contra el cielo…[1]

La Factoria Historica


[1] Sobre tela se pintó ya en la Antigüedad, como atestigua la referencia de Plinio el Viejo a un retrato de Nerón ejecutado sobre una tela de más de treinta metros. No obstante, se conservan pocas pinturas sobre lienzo anteriores al siglo XIV, tanto por ser más escasas, como por el hecho de que se pintaba sobre tela temas profanos, como banderas o decoraciones festivas, lo que determina que no se conservasen. Uno de los óleos sobre lienzo más antiguos que se ha conservado es el cuadro francés Virgen con ángeles, datado alrededor de 1410 que se conserva en la Gemäldegalerie de Berlín, lo que es también una fecha muy temprana para una pintura al óleo. Sin embargo, la pintura sobre tabla siguió siendo más habitual hasta el siglo XVI en Italia y el XVII en el Norte de Europa. Mantegna y los artistas venecianos estuvieron entre los que lideraron el cambio. Tenían a su disposición lienzo de velas venecianas y se consideraban de la mejor calidad. A partir del Renacimiento, se generalizó el uso de este soporte, que puede considerarse el de más éxito en la historia de la pintura. En lugares como la Venecia del siglo XVI, el lienzo aventajó al fresco por ser más resistente al frío y la humedad del invierno. Pero la principal ventaja comparativa del lienzo frente a los dos soportes anteriores en el tiempo (el muro y la tabla) es su liviandad, que permite transportarlo fácilmente y lograr grandes formatos con soportes más ligeros. De esta manera, se expandió su comercialización. También permitió que el arte de la pintura se convirtiera en botín de guerra, como ocurrió con la toma del castillo de Praga por los suecos en 1648, en el curso de la Guerra de los Treinta Años o los saqueos de pintura italiana por los ejércitos napoleónicos. Sigue siendo el soporte más utilizado para el óleo y los acrílicos, si bien con tratamientos diferentes a los tradicionales.

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