La Adoración de los Reyes Magos de Rubens

A finales de 1608 Amberes se preparaba para recibir a los delegados que iban a negociar una tregua en las hostilidades entre España y las Provincias Unidas (Guerra de los Ochenta Años), conversaciones que se desarrollaron en el Ayuntamiento de la ciudad (Stadhuis) desde el 28 de marzo de 1609 y condujeron a la firma el 9 de abril del Tratado de Amberes, con el que se inició la Tregua de los Doce Años. El ambiente que se vivía era por ello de gran optimismo ante las expectativas de recuperar la prosperidad económica, ya que Amberes era un importante centro comercial y la guerra y el bloqueo de los neerlandeses la habían abocado a la crisis. La corporación municipal decidió a principios de 1609 encargar un cuadro para decorar la sala en la que iban a tener lugar las negociaciones, la Cámara de los Estados (Statenkamer), y el elegido fue Rubens, que acababa de regresar de una estancia de ocho años en Italia pero que rápidamente se había convertido en el pintor más prestigioso de la ciudad. Los honorarios que percibió por él ascendieron a la considerable suma de 1.800 florines…

 La Adoración de los Reyes Magos de Rubens

El tema que se escogió era precisamente una alusión a los beneficios que la ciudad esperaba obtener con la firma del Tratado. Existe un boceto en el Groninger Museum de Groninga, Países Bajos, así como varios estudios preparatorios, entre ellos una Cabeza de Mago negro (colección privada, Londres), un Retrato de hombre con barba (Galleria Nazionale d’Arte Antica di Palazzo Corsini alla Lungara, Roma) y otros dos del Museo Boymans Van Beuningen de Róterdam. También hay una copia de taller del cuadro definitivo en una colección particular londinense, que permite conocer el aspecto original de la obra. En la primavera de 1612 Rodrigo Calderón, sobrino y hombre de confianza del duque de Lerma, llegó a los Países Bajos Españoles como embajador extraordinario del rey de España, presumiblemente con la misión de convertir la Tregua de los Doce Años en una paz permanente. En Amberes el Ayuntamiento le regaló esta obra, que él envió a España, a donde llegó a principios del año siguiente.

En 1621 Calderón cayó en desgracia y fue ejecutado. En 1623 el rey Felipe IV adquirió la pintura en la almoneda de sus bienes y la instaló en el Real Alcázar de Madrid. En septiembre de 1628 Rubens viajó por segunda vez a España, donde permanecería hasta el 29 de abril del año siguiente, con el fin de informar al rey sobre la situación de las negociaciones de un tratado de paz con Inglaterra. Se le alojó en el Real Alcázar madrileño, y tuvo así oportunidad de reencontrarse con su obra. Francisco Pacheco relata en su libro El arte de la pintura que en el tiempo que permaneció en España «mudó algunas cosas en el cuadro de la Adoración de los Magos de su mano que está en palacio». Rubens rehizo la obra: la repintó por completo, modificando numerosos detalles y ajustándola al estilo que desarrollaba en aquella época, muy influido por Tiziano, y además amplió sus dimensiones añadiéndole una tira en la parte superior y otra en la derecha. La versión inicial de la obra medía alrededor de 259 cm de alto por 381 de ancho, pudiéndose apreciar fácilmente las costuras que unen los trozos de tela añadidos.

File:La adoración de los Reyes Magos (Rubens, Prado).jpg

La Adoración de los Reyes Magos de Rubens

Fue una obra muy apreciada dentro de la Colección Real. Así, cuando la reina Mariana de Neoburgo intentó enviarla a Alemania como regalo para su padre, Felipe Guillermo de Neoburgo, elector del Palatinado, el rey Carlos II lo vetó.El cuadro permanecía en el Real Alcázar de Madrid cuando se produjo el incendio de 1734. Pudo ser salvado, pero hubo que cortarlo de su marco con un cuchillo, enrollarlo y luego lanzarlo por una ventana, los cortes en la tela son todavía visibles. Además, aunque no se llegó a quemar, sí que estuvo expuesto al calor, lo que causó la aparición de pequeñas ampollas en la superficie pictórica. Fue instalado posteriormente en el Palacio Real de Madrid y de él pasó luego al Museo del Prado, en cuyos inventarios aparece por primera vez en 1834. La pintura, la mayor de Rubens que posee el Prado y una de las de mayores dimensiones de toda la colección del Museo, se caracteriza por su colorido, en el que destacan los amarillos, rojos y violetas, movimiento y fastuosidad. A pesar de ser una de las más aparatosas y desbordadas de su autor, está nítidamente organizada, con un eje diagonal que parte simbólicamente del Niño Jesús y llega hasta el ángulo opuesto, en el extremo superior derecho.

También con un claro simbolismo el pintor sitúa en la figura del Niño el foco de luz que ilumina toda la escena. En la franja añadida a la derecha Rubens incluyó su autorretrato. Se representó montado a caballo, con espada y cadena de oro, reflejando con ello la condición nobiliaria que le había concedido en 1624 Felipe IV. Fue además la única vez que incluyó un autorretrato suyo inequívoco en una pintura narrativa. Rubens realizó varias versiones de este tema. Una, datada entre 1616 y 1617, se conserva en el Museo de Bellas Artes de Lyon, otra, de 1624, está en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes, mientras que otra es propiedad del Museo del Louvre de París…[1]

La Factoria Historica


[1] La pintura barroca flamenca es la que se desarrolló entre aproximadamente el año 1585, cuando los Países Bajos Españoles sufrieron la secesión de las provincias septentrionales, hasta alrededor del año 1700, cuando acabó la autoridad de los Habsburgo españoles con la muerte Carlos II, pasando a depender el territorio por el Tratado de Utrecht de la rama austriaca. Flandes, entendido así en un sentido amplio, abarca todas las provincias meridionales de los los antiguos Países Bajos, grosso modo la actual Bélgica, que en aquella época, tras la escisión de las Provincias Unidas del Norte y el asedio de Amberes, permanecieron bajo el dominio de los Austrias españoles y conservaron la fe católica. Aunque muchos artistas huyeron de las guerras religiosas y se trasladaron desde los Países Bajos de los Habsburgo a las Provincias Unidas, la pintura barroca flamenca floreció, especialmente en la Escuela de Amberes durante el siglo XVII, hogar de destacados artistas como Pedro Pablo Rubens, que desarrolló una pintura aristocrática y religiosa, Anthony van Dyck y Jacob Jordaens. Otras ciudades destacadas fueron Bruselas y Gante. Rubens, en particular, tuvo una gran influencia sobre la cultura visual europea del siglo XVII. Sus innovaciones ayudaron a convertir a Amberes en uno de los principales centros artísticos de Europa, especialmente en lo que se refiere a fijación la imaginería triunfal de la Contrarreforma; con él, su discípulo Anton Van Dyck jugó un papel decisivo a la hora de establecer nuevas direcciones en la retratística inglesa. Otros desarrollos de la pintura barroca flamenca fueron parecidos a los que se pueden encontrar en la holandesa, con artistas especializados en áreas tales como la pintura de historia, el retrato, las escenas de género, los paisajes o los bodegones.

Un comentario en “La Adoración de los Reyes Magos de Rubens

  1. Gracias por este magnífico obsequio Es un placer disfrutar de ese bellísimo cuadro , distinto a todos sobre ese tema. Al contemplarlo notas un poco de desasosiego pues aparte del centro con una luz increíble,el resto , son figuras desapacibles que algo querría expresar el autor

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