Anunciación y Adoración de los Magos de Francisco de Comontes

Los cuadros llamados La Anunciación y la Adoración de los Magos o Epifanía, son dos obras pictóricas, creadas entre los años 1535 y 1540, cuya realización se le ha atribuido a Francisco de Comontes. Actualmente podemos encontrarlas en el Museo de la Universidad de Salamanca en España. En este cuadro aparece representado el interior de una estancia en la que existe una clara búsqueda de la perspectiva se sitúa la Virgen María en una bella actitud, similar a la que presenta en la “Adoración de los Magos”, orando ante un reclinatorio y bajo gran dosel de color rojo. Posteriores repintes que no se han podido eliminar en las restauraciones efectuadas, nos impiden ver la indumentaria de la Virgen, que cabe pensar fuese uno de los característicos paños con brocado de oro tan utilizados por el pintor. En la actualidad sólo se aprecia la utilización del oro en el nimbo, en cuyo rostro, que transmite una tremenda sensación de dulzura y serenidad, consigue el pintor una de las partes más logradas de la tabla. Sobre la Virgen el Espíritu Santo en forma de paloma y a su derecha, de riguroso perfil y arrodillado, el arcángel San Gabriel que,representado en forma humana como un joven,imberbe y con largo y dorado cabello, y vestido con túnica talar blanca y manto rojo con bordes animados con decoración orla, porta sus consabidos símbolos: la vara o palo de mensajero, en este caso rematado con una flor de lis, y una filacteria desplegada con el texto de la salutación; además en la parte inferior aparece un jarro con azucenas, atributo también del arcángel. Mención especial merece el marco, animado con finas columnillas góticas, moldura sogueada y en la parte superior cierra con un arco polilobulado…

Anunciación y Adoración de los Magos de Francisco de Comontes

Esta tabla destaca por el intimismo y recogimiento que trasmite, logrado en gran medida gracias a la sencillez y economía de elementos que la componen. En un ambiente indefinido, posiblemente una cueva que nos permite ver en el fondo un sencillo paisaje, se sitúa la Virgen María en una actitu siilar a la que presenta en La Anunciación. Delante de un paño rojo que sirve de fondo, la Virgen aparece sentada en un sencillo escabel y portano en su brazo izquierdo al Niño Jesús, posiblemente la parte menos conseguida de toda la obra, al que besa los pies, arrodillado, Melchor tras haber dejado en el suelo sus presentes. Por su parte el sorprendido Gaspar le indica a Baltasar, vestido con el sarape mejicano, que la estrella que seguían se había detenido, dando a entender que ya estaban en el lugar buscado. Sólo se aprecia la utilización del oro en la estrella de Oriente y en el nimbo de la Virgen, cuyo rostro transmite una tremenda sensación de dulzura y serenidad. En cambio el Niño Jesús, con un cierto envaramiento, desmerece de la esperada solución de un tiempo preocupado por la naturalidad. En estas obras se discute la autoría, que se cree según teorías puedan ser de Juan de Borgoña o bien de Juan Correa de Vivar, puesto que las pinturas de ambos están muy emparentadas estilísticamente, las cuales se encuadran dentro de un manierismo rafaelesco, con figuras más delicadas y estilizadas que las que aquí contemplamos.

File:Anunciación. Francisco de Comontes, atribución..tif

Anunciación

Sin embargo, hay otro artista proveniente de una familia de pintores toledanos, que está muy emparentado con estas dos tablas, ese es Francisco de Comontes, que pertenece a la misma generación de los dos anteriormente citados. Otro asunto por dilucidar sería el origen de las tablas. Fue Gómez Moreno quien, a principios de nuestro siglo, halló en los fondos de la Universidad de Salamanca estas dos pinturas y las creyó procedentes del antiguo retablo del Hospital del Estudio. Más recientemente otros investigadores han venido sosteniendo la misma tesis. Además, por otro lado, consta documentalmente que en Septiembre de 1508 se encarga a Juan de Flandes un retablo para la capilla de este hospital, pero en Junio de 1511 hay un inventario en el que no figura ningún retablo nuevo desde lo consignado en el anterior inventario fechado en Julio de 1507. Posiblemente la negativa de Juan de Flandes para la ejecución de la pintura y el conocimiento por parte de Gómez Moreno de diversos documentos relativos a trabajos de Juan de Borgoña para la Universidad en 1519 fuesen los que le llevaron a considerar que esta tabla junto con la “Adoración de los reyes Magos”, que también se expone en el Museo, encajaban perfectamente en el estilo del citado de Juan de Borgoña. Sin embargo, recientemente, Irune Fiz ha planteado, parece ser que acertadamente, que estas dos tablas están muy emparentadas con el hacer de Francisco de Comontes, artista proveniente de una familia de pintores toledanos y que llevó a cabo sus obras más importantes en el segundo cuarto del siglo XVI. La referida autora se replanteó la revisión de la atribución a Juan de Borgoña por los trabajos de Comontes ya que tras la restauración del retablo de San Miguel y Santa Ana, que se halla en el Museo de Santa cruz de Toledo, proveniente del convento de Santa Ana de dicha ciudad, obra segura de Francisco de Comontes, se replantea la revisión de la atribución de la “Anunciación” y “la Epifanía” del Museo de la Universidad de Salamanca a Juan de Borgoña y su adscripción entre los trabajos de la primera época de Comontes, dadas las analogías existentes con ese retablo de santa Ana y con otras obras del mismo autor fechadas en la segunda mitad de la década de los treinta del XVI, como las tablas del retablo del convento de Santa Úrsula en Salamanca. El rostro de la Virgen de las tablas del museo salmantino presenta una asombrosa semejanza con el de “Epifanía” del retablo del Museo de Santa Cruz y al de Santa Ana del “nacimiento de la virgen” en el mismo retablo.

File:Adoración de los magos Francisco de Comontes, atribución..tif

Adoración de los Magos

Comontes repite en esta época este rostro femenino muy dulce, de frente despejada, a menudo con la cabeza levemente inclinada, como también se puede apreciar en la tabla de “Santa Úrsula y las Once mil vírgenes”, del convento salmantino. También los Niños comparten rasgos análogos; el de la “Epifanía” del Museo de Salamanca, con el de la tabla con igual motivo en el Museo de Santa Cruz, y con la Virgen recién nacida en el “Nacimiento de la Virgen” del citado retablo. El arcángel San Gabriel de la “Anunciación” salmantina tiene igual perfil que el San Miguel del retablo del Museo de Santa Cruz, y en definitiva, la “Epifanía” de ambos museos repite un mismo esquema compositivo, diferenciándose tan sólo en pequeños detalles, como el sarape mejicano que viste Baltasar en la tabla de Salamanca, lo que ha servido para aproximarse a la datación de la pintura. Por último, teniendo en cuenta la falta de datos sobre la contratación del antiguo retablo del Hospital del Estudio y la ausencia de su mención documental, también pone en entredicho que estas tablas procedan del antiguo retablo de la capilla del Hospital del Estudio, que aún conserva íntegra su fábrica convertida en Sala de Juntas…[1]

La Factoria Historica


[1] Francisco de Comontes, activo en Toledo entre 1524 y 1565, fue un pintor renacentista español. Miembro de una familia de artistas, pues también su padre Íñigo de Comontes y su tío Antonio aparecen documentados como pintores al servicio de la catedral de Toledo y como ellos relacionado con Juan de Borgoña, de quien se presenta como seguidor y quizá discípulo, al final de su carrera se mostró influido también por la obra de Rafael y de los manieristas flamencos que conocería a través de la estampa y en relación con Alonso Berruguete, resultando su pintura de un manierismo próximo al de Juan de Soreda. Se sabe que en 1524 se encargó de realizar un retablo para la capilla de Fernán Núñez en la iglesia de San Vicente de Toledo. Un año después contrajo matrimonio con María Sánchez, con la que tuvo un hijo también llamado Francisco que iba a continuar el oficio paterno. En 1533 ejecutó el retablo —no conservado— de la Capilla de los Reyes Nuevos de la catedral, para el que según Ceán Bermúdez habría proporcionado las trazas Felipe Vigarny, aunque hay constancia documental de su labor también como tracista de retablos. Por las mismas fechas trabajó con Juan de Borgoña en la pintura de los retablos desaparecidos de la iglesia de Villa del Prado (Madrid). De 1536 es otro retablo documentado, el que pintó para Gaspar Hernando con historias del Nacimiento de la Virgen y de San Miguel. De nuevo al servicio de la catedral, en 1539 contrató el retablo de la Capilla de los Reyes Viejos, concluido al año siguiente. Desaparecido, como tantas otras de sus obras para la catedral, podrían pertenecerle las tablas de Santa Catalina y San Juan Evangelista reutilizadas en uno de los retablos de la misma capilla. Para la serie de retratos de los arzobispos toledanos de la Sala Capitular pintó en 1545 y 1547 los retratos del cardenal Tavera y de su sucesor, el arzobispo Juan Martínez Silíceo, cobrando 17 ducados por cada uno. También en 1547 el cabildo catedralicio le nombró pintor de la Catedral, desplazando a Juan Correa de Vivar, cargo que iba a desempeñar hasta su muerte, ocurrida el 10 de febrero de 1565. Como maestro mayor de la Catedral y entre otras obras menores de limpieza y restauración, según Ceán Bermúdez, se encargó de la pintura de las puertas del órgano del coro del arzobispo y de las tablas de un retablo dedicado a San Bartolomé con la Virgen en el ático, probablemente el destruido en 1936 cuando se encontraba en el Seminario. A uno de estos encargos, el de las puertas del órgano del coro del deán, ha de pertenecer la sarga de las Bodas de Caná, en la que Isabel Mateo advierte influencias flamencas y de Rafael de Urbino. Aunque no documentadas, se consideran suyas otras obras conservadas en la catedral (Nacimiento, Adoración de los Reyes y Descanso en la huida a Egipto), en las que del mismo modo y sin romper con los modos de Juan de Borgoña se advierte la recepción de influencias manieristas. Entre 1541 y 1552 se encargó de la más importante de sus obras conservadas: el retablo del Hospital de Santa Cruz de Toledo, actualmente en el Monasterio de San Juan de los Reyes, para el que Comontes contrató tanto las labores de pintura como las de escultura a la muerte de Felipe Vigarny (1542), quien tenía a su cargo la escultura. En el último año citado se hizo cargo también del retablo de la parroquial de Mora (Toledo), del que algunas tablas subsisten, en las que de igual modo se aprecia la recepción de modelos rafaelescos y del manierismo romano tomados directamente de estampas: Así en la tabla de la Visitación de la Virgen a Santa Isabel, la presencia en el paisaje del Coliseo romano, con el que daba entrada al mundo clásico, la tomó de un grabado de Marcantonio Raimondi.

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