Born in the U.S.A.

En 1981, Paul Schrader solicitó a Bruce Springsteen que compusiera música para una película con vistas a titularse Born in the U.S.A., y que se estrenó en 1987 con el título Light of Day. Poco después, cuando Springsteen estaba trabajando en una canción titulada «Vietnam», miró el guión y compuso «Born in the U.S.A.». La canción, con el nombre de trabajo de la película, ya estaba terminada durante las sesiones de grabación de Nebraska, y Springsteen quería meterla en el disco. Lo mismo ocurrió con otras canciones que grabó entre enero y febrero de 1982, como «Cover Me» y «I’m on Fire». Entre abril y mayo, Springsteen compuso y grabó varias canciones con la intención de publicarlas en Nebraska en los estudios Power Station de Nueva York, como «Born in the U.S.A.», «Darlington County», «Working on the Highway», «Downbound Train» y «Glory Days». A mediados de 1982, antes de la publicación oficial de Nebraska, gran parte del álbum estaba prácticamente grabado. En mayo de 1983, Springsteen grabó otra canción, «My Hometown», en The Hit Factory, y a finales de año registró dos nuevos temas, «No Surrender» y «Bobby Jean»…

 Born in the U.S.A.

Una adición de última hora fue «Dancing in the Dark», una canción que Jon Landau, representante y productor de Springsteen, le pidió para que tuviese un sencillo de gran éxito. Springsteen tuvo una discusión con Landau a raíz de su petición, pero acabó por componer «Dancing in the Dark» con una letra que reflejó su molestia por la discusión y su frustración por acabar la grabación del álbum. Según relató en el libro Songs: «Iba en la dirección de la música pop tal y como yo quería, y probablemente un poco más allá». Una de las canciones que estuvieron a punto de quedar fuera de Born in the U.S.A. fue «No Surrender». Springsteen comentó que fue debido a que «no siempre te mantienes y triunfas todo el tiempo en vida. Te comprometes, sufres derrotas, te deslizas en zonas grises de la vida». Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band, convenció a Springsteen de incluirla: «Discutió que el retrato de la amistad y la expresión de la canción sobre el poder del rock eran una parte importante del dibujo».

Born in the U.S.A.

Born in the U.S.A. fue el primer disco compacto en ser manufacturado en los Estados Unidos, al abrir CBS la primera planta de manufacturación en Indiana en septiembre de 1984. Hasta entonces, los discos compactos habían sido importados desde Japón. Born in the U.S.A. fue generalmente bien recibido por la prensa musical. En una reseña para la revista Rolling Stone, Dave Marsh definió el álbum como «la escucha más accesible desde Born to Run» y reconoció que Springsteen sabía «incorporar elementos del technopop sin sucumbir a las banalidades del género». Por otra parte, Debby Miller comentó que Springsteen había cogido canciones que fueron bien pensadas como en Nebraska con una producción más sofisticada y música animada, y que las cuatro últimas canciones de cada cara le dan una «extraordinaria profundidad» debido a sus letras. Robert Hilburn de Los Angeles Times escribió que, con arreglos musicales «más ricos», Springsteen puede articular su mensaje a un público más amplio. John Swenson de Saturday Review le acreditó por enseñar un estilo compositivo más disciplinado en comparación con sus anteriores álbumes y por «defender los valores tradicionales del rock en un momento en el que pocas bandas nuevas mostraban interés en esa dirección». Robert Christgau, en su crítica para Village Voice, encontró la cosmovisión optimista del álbum como más honesta que las políticas unidimensionales de Nebraska, y remarcó que su música vibrante «me recuerda a que lo que los adolescentes amaban del rock and roll no era si era pegadiza o rítmica sino si simplemente sonaba bien». Born in the U.S.A. fue votado el mejor álbum del año en la encuesta anual Pazz & Jop de la revista Village Voice, elaborada por críticos. Christgau, creador de la encuesta, también situó el álbum en el primer puesto de su propia lista, y escribió en un artículo que acompañó a Pazz & Jop que Springsteen había mejorado dejando de lado temas abatidos de nostalgia y perdedores por letras más duras y un mayor sentido del humor.

Bruce Springsteen

En una reseña publicada en 1990, Christgau escribió que, aunque parecía más conservador que su anterior trabajo, Born in the U.S.A. mostró a Springsteen evolucionando en lo que fue su «álbum más rítmicamente propulsivo, vocalmente incisivo, líricamente balanceado y comercialmente innegable». Greg Kot, en su columna de Chicago Tribune, definió Born in the U.S.A. como un «álbum de 11 millones de ventas con una conciencia». William Ruhlmann de Allmusic interpretó el álbum como una apoteosis para los personajes recurrentes de Springsteen en sus discos anteriores y comentó que Born in the U.S.A. «marcó la primera vez en que los personajes de Springsteen parecían disfrutar de la lucha y tener algo por lo que luchar». En 2003, Rolling Stone situó el álbum en el puesto 85 de la lista de los 500 mejores discos de todos los tiempos. En 2012, el álbum quedó en el puesto 35 de la lista de los mejores discos de la década de 1980, elaborada por la revista Slant[1]

La Factoria Historica


[1] Columbia fue originalmente la distribuidora y vendedora de los fonógrafos de Edison y sus respectivos cilindros en Washington, DC, Maryland y Delaware. Como era la costumbre de algunas compañías regionales de fonógrafos, Columbia produjo muchas de las grabaciones en los cilindros comerciales que distribuía. Columbia incrementó sus lazos comerciales con Edison y la “North American Phonograph Company” en 1893, y posteriormente, sólo vendía grabaciones y fonógrafos de su propia manufactura. Columbia empezó vendiendo discos grabados y fonógrafos en forma paralela a los sistemas de cilindros en 1901. Por una década, Columbia Records compitió tanto con la compañía de cilindros de Edison como con la compañía de discos “Victor Talking Machine”, siendo uno de los tres grandes nombres en la industria transnacional del sonido grabado. En 1908 Columbia introdujo la producción masiva de los discos de doble lado, con grabaciones estampadas en ambos lados del disco. Esto se solía hacer para las grabaciones comerciales de música popular y cantantes de poco renombre, pues las grabaciones de celebridades como cantantes de ópera y famosos instrumentistas, siguieron siendo de una sola faz hasta el año 1923 cuando se decide (conjuntamente con Victor Talking Machine) dejar de producir esta clase de discos y volcarse de lleno a la producción de discos dobles. En 1903, la compañía inicia la serie de discos de celebridades bajo el nombre “Columbia Grand Opera Record”, contando con algunos de los más destacados cantantes líricos de la época como Ernestine Schumann-Heink, Edouard de Reszke y Sigrid Arnoldson. Eran discos de una sola faz con acompañamiento de piano, como generalmente se hizo hasta 1905 cuando los cantantes comenzaron a acompañarse con orquesta. Columbia sentó precedente en la innovación y perfeccionamiento que hacía de sus productos, ya sea mejorando algunos dispositivos patentados por Edison o bien brindando mejoras de su propia inventiva en cuanto al mecanismo de los aparatos y a su parte acústica, mejorando las membranas de reproducción y de grabación y llegando muchas veces a superar a los aparatos de Edison en mecánica y reproducción del sonido. En julio de 1912 Columbia decidió concentrarse exclusivamente en las grabaciones de discos, abandonando la manufactura de fonógrafos de cilindro y los cilindros respectivos, aunque la empresa continuó prensando y vendiendo grabaciones en cilindro de su catalogo anterior por uno o dos años más. A principios de 1925, Columbia inició la grabación de discos bajo el entonces novedoso proceso eléctrico de grabación creado por la empresa estadounidense Western Electric y que fuera denominado comercialmente Viva Tonal. En un acuerdo secreto con Victor, ambas compañías no hicieron del conocimiento público el nuevo proceso de grabación por algunos meses, para no perjudicar las ventas de sus grabaciones acústicas remanentes mientras era construido el nuevo catálogo de grabaciones eléctricas. En 1926, Columbia adquirió “Okeh Records”. En octubre de 1928, el ejecutivo de Columbia, Frank Buckley Walter se aventuró a producir las primeras grabaciones del género de música country o “hillbilly” en Johnson City, Tennessee e incluyó a artistas del género tales como Clarence Green y al lengendario violinista y actor, Charlie Bowman.

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