Albert Schweitzer

Albert Schweitzer que nació en un 14 de enero de 1875 fue un médico, filósofo, teólogo y músico alemán de nacimiento y posteriormente nacionalizado francés, misionero médico en África, Premio Nobel de Paz en 1952, también conocido por su vida interpretativa de la de Jesús y su profundo conocimiento de los textos bíblicos. Nació en la provincia de Alsacia y Lorena, en ese entonces parte del Imperio Alemán. Schweitzer, un luterano, desafió tanto la visión secular de Jesús según era representado por la metodología historico-crítica contemporánea de su época en ciertos círculos académicos, así cómo la visión tradicional cristiana. Él representaba a Jesús como alguien que, literalmente, creía que el fin del mundo estaba llegando en su propia vida y se creía a sí mismo como un salvador. El poner en practica en su propia vida su filosofía de “Reverencia por la vida” fue lo que le valió un Premio Nobel y el reconocimiento mundial; una actitud que expreso de muchas formas, siendo la más famosa el haber fundado y mantenido el Hospital Albert Schweitzer en Lambaréné, ahora en Gabón, al oeste de África central, para ese tiempo todavía África ecuatorial francesa…

 Albert Schweitzer

Como joven teólogo protestante, su primer trabajo importante, por el cual ganó una gran reputación, fue la obra En búsqueda del Jesús histórico del 1906; en la que mostró a Jesucristo con la pasión de sus propias convicciones respecto a la vida de Jesús. Manifestó así su ruptura con el liberalismo teológico que había imperado en Alemania a lo largo del siglo XIX al hacer de Jesús un profeta convencido de la realidad de un Reino de Dios que estaba a las puertas. Estableció su reputación como erudito del Nuevo Testamento por otros estudios teológicos, como El misticismo de Pablo Apóstol del 1930. En estos estudios Schweitzer examinó la creencia escatológica de San Pablo y de su mensaje en el Nuevo Testamento. Se considera a Albert Schweitzer como fundador de la Escatología Realizada.

Albert Schweitzer

Albert Schweitzer fue en su día un organista famoso, muy interesado en la música de Bach. Desarrolló un estilo de interpretación simple que, según su parecer, era más cercano a lo que Bach había querido componer. Basó su interpretación principalmente en una nueva valoración de las intenciones religiosas en la obra de Bach. En su libro Johann Sebastian Bach, cuya última versión terminó en 1908, abogó por este nuevo estilo, que ha tenido gran influencia en la manera en la que la música de Bach se está tratando en la actualidad. Albert Schweitzer fue también un constructor de órganos famoso. Sus grabaciones en las que interpreta la música de Bach están disponibles en CD. En el año de 1995 Hughes de Courson y Pierre Akendengué editaron el Álbum LAMBARENA – Bach to Africa, en donde fusionan obras de Bach con música étnica del Gabón como un homenaje a Schweitzer. La visión del mundo de Schweitzer estaba basada en su idea de la Reverencia por la vida, que él creyó que fue su mayor y más simple contribución a la humanidad. Él veía una decadencia en la civilización occidental, debido a un paulatino abandono de las raíces éticas: las de la afirmación de la vida. Su convicción más firme era que el respeto por la vida es el principio más alto. En un modo similar de exaltación de la vida a la de Friedrich Nietzsche, un filósofo muy influyente en la época actual, Schweitzer siguió la misma línea de pensamiento que la del ruso León Tolstói. En su época, algunos compararon su filosofía con la de san Francisco de Asís, comparación que él no rechazó.

La filosofía verdadera debe empezar con el hecho más inmediato y más comprensivo del sentido: ‘soy ser vivo y deseo vivir, en medio de seres vivos que desean vivir’. La vida y el amor en su opinión están basados y siguen el mismo principio: respeto por cada manifestación de la vida y una relación personal y espiritual hacia el universo.

La ética, según Schweitzer, consiste en la obligación de demostrar que la voluntad de vivir de uno mismo y la de cada ser tienen la misma reverencia de lo que es propio. En las circunstancias donde no podamos satisfacer esta obligación, no debemos caer en el derrotismo, puesto que la voluntad de vivir se renueva una y otra vez, como resultado de una necesidad evolutiva y de un fenómeno con dimensión espiritual. Sin embargo, como Schweitzer mismo precisó, no es imposible ni difícil pasar una vida sin seguir este principio: la historia de las filosofías y de las religiones del mundo demuestra claramente muchos casos de la negación del principio de la reverencia por la vida. Señalaba a la filosofía que prevaleció en la Edad Media en Europa y a la filosofía india del brahmanismo. Sin embargo, este tipo de actitud carece de autenticidad. Desde que venimos al mundo, se nos ofrece un drama horrible: el hecho de que la voluntad de vivir, mirado como suma de todo lo que el individuo quiere, se divide contra sí mismo. Una existencia es enfrentada contra otra, una destruye a la otra. Sólo mediante el pensamiento el ser adquiere la voluntad de vivir, siendo consciente de la voluntad de vivir del otro y del deseo de solidaridad con él. Esta solidaridad, sin embargo, no se puede producir, dado que la vida humana no escapa al desconcierto y a la horrible circunstancia de tener que vivir con el coste de otra vida. Pero, como ser ético, uno se esfuerza por escapar, siempre que sea posible, de esta necesidad, y poner fin a esta desunión de la voluntad de vivir, en cuanto esté dentro de su poder.

Es evidente que Dios no es evidente; pero hay quienes lo llevan, como Albert Schweitzer, sobradamente adentro

Durante toda su vida, Schweitzer abogó por el concepto de la reverencia por la existencia. La Ilustración disminuyó y se corrompió, sostenía Schweitzer, porque no fue un pozo lo bastante profundo para el pensamiento, aunque se viera obligado a seguir la ética por la vida. Por lo tanto, él miraba por un futuro renovado y un nuevo Renacimiento e Ilustración más profundos de la humanidad, opinión que él expresó en el epílogo de su obra Out of My Life and Thought. Albert Schweitzer alimentó la esperanza en una humanidad más profundamente consciente de su posición en el universo. Su optimismo se basaba en la “creencia en la verdad“. “El espíritu generado por la concepción de la verdad es mayor que la fuerza de las circunstancias.” Acentuó persistentemente la necesidad de pensar, más que en la simple actuación de seguir los propios impulsos o las opiniones más extendidas.

Nunca por un momento dejamos de lado nuestra desconfianza de los ideales establecidos por la sociedad y de las convicciones que son guardadas por ella. Sabemos siempre que la sociedad está llena de locura y que nos engañará en lo que respecta a la consideración del significado de la humanidad […] la humanidad significa consideración por la existencia y por la felicidad de cada uno de los seres humanos.

El respeto por la vida, como resultado de la contemplación en la propia voluntad consciente de vivir, conduce al individuo a vivir al servicio de la gente y de cada criatura viva. Schweitzer fue muy respetado por poner en práctica estas teorías en su propia vida…[1]

La Factoria Historica


[1] Albert Schweitzer pasó la mayor parte de su vida en Lambaréné, en la actual Gabón, África. Tras finalizar sus estudios en medicina en 1913, se trasladó a ese país con su esposa en donde estableció un hospital cerca de una misión ya existente. Allí trató y atendió literalmente a millares de pacientes. Tomó a su cargo el cuidado de centenares de leprosos, y trató a muchas víctimas del mal africano enfermedad del sueño. En 1914 comienza la Primera Guerra Mundial y, como ciudadanos alemanes en territorio francés, Schweitzer y su esposa fueron hechos cautivos y confinados temporalmente a su casa. En 1917 los internaron en Garaison, Francia, y en 1918 en la Provincia de Saint Rémy. Allí estudió y escribió tanto como le fue posible en la preparación, entre otros, de su famoso libro Culture and Ethics (publicado en 1923). En julio de 1918 se le concedió la libertad, y mientras trabajaba como auxiliar médico y ayudante de vicario en Estrasburgo, pudo acabar su libro. Con el tiempo, comenzó a dar conferencias sobre sus ideas, dondequiera que lo invitaran. Nó sólo deseaba que su filosofía de la cultura y la ética se conocieran ampliamente; también le servía como medio para recaudar fondos para la fundación de un hospital en Lambaréné, para el cual no dudó en vaciar sus propios bolsillos. En 1924 volvió a Lambaréné, donde dirigió la reconstrucción de su viejo hospital, después de lo cual reanudó sus prácticas médicas. Pronto dejó de ser el único doctor del hospital, y siempre que le fue posible viajó a Europa para dar conferencias en distintas universidades. Poco a poco sus opiniones y conceptos fueron ganando reconocimiento, no solamente en Europa sino en todo el mundo.

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