El cleptómano

La obra llamada El cleptómano entre el año 1822 a 1823 es una pintura romántica de Théodore Géricault. Se trata de un óleo sobre lienzo que mide 61 centímetros de alto por 51 cm de ancho. Actualmente se conserva en el Museo de Bellas Artes de Gante, Bélgica. También se conoce este cuadro como El loco asesino. Pertenece a la serie de diez retratos de alienados internados en el manicomio parisino de Salpêtrière, que realizó Géricault al final de su carrera. Se trataría de modelos clínicos representativos cada uno de una enfermedad, y lo realizó a instancias del prestigioso psiquiatra Étienne-Jean Georget, uno de los fundadores de la psiquiatría social. Georget consideraba que la demencia era una enfermedad moderna, que dependía en gran parte del progreso social en los países industrializados. Consideraba que los locos eran enfermos mentales que precisaban ayuda…

 El cleptómano

En lugar de llevar a los sujetos a clase para que los estudiantes puedan examinar sus características físicas, el profesor encargó a Géricault que pintase estos modelos representativos de distintos tipos de locura. El Dr. Georget apreciaba mucho la objetividad en esta serie de obras que establecía una unión entre el arte romántico y la ciencia empírica. Géricault procura obtener en sus retratos un realismo científico. Se trata de un trabajo rápido, que prefigura las preocupaciones de los impresionistas. Se está no obstante lejos del impresionismo. Se trata más bien de realismo científico. Al tiempo, consigue conferir dignidad a quienes, por locos, se los tenía excluidos de la sociedad, a diferencia de representaciones anteriores que, en consonancia con las creencias medievales, representaban a los locos como criaturas poseídas o como grotescos bufones.

File:Théodore Géricault - L'Aliéné.jpg

El cleptómano

Intentó representar la fisonomía del enfermo con objetividad. La mirada vacía del cleptómano se dirige al infinito, está dentro de un mundo propio. El rostro está rígido, los cabellos revueltos y sin peinar, lleva una barba descuidada y el cuello sucio…[1]

La Factoria Historica


[1]  Nacido en una familia acomodada de Ruan, Géricault estudió en los talleres de los pintores Carle Vernet (en donde conoce a su hijo Horace) y Pierre Guérin antes de inscribirse el 5 de febrero de 1811, en la Escuela de Bellas Artes de París. Su primera gran obra, Oficial de cazadores a la carga, exhibida en el Salón de París de 1812, reveló la influencia del estilo de Rubens e interés en la representación de un asunto contemporáneo. Este éxito de juventud, ambicioso y monumental, fue seguido de un cambio de dirección: durante los siguientes años Géricault produjo una serie de pequeños estudios de caballos y caballeros. Exhibió el Coracero herido en el Salón de 1814, una obra más elaborada y peor recibida. En los siguientes dos años pasó por un estudio auto-impuesto de construcción y composición de figuras, mientras evidenciaba una predilección personal por el drama y la fuerza expresiva. Tras fracasar en el concurso del gran Premio de Roma, decidió viajar a Italia por su cuenta. Quedó muy impresionado ante los pintores del Renacimiento italiano, en especial ante Miguel Ángel, así como ante el flamenco Rubens. Este viaje a Florencia y Roma (1816–17) fue provocado en parte por el deseo de huir de una relación romántica con su tía, a quien dejó embarazada. Este viaje hizo nacer su fascinación por Miguel Ángel. La propia Roma le inspiró la preparación de un lienzo monumental, la Carrera de los caballos Barberi, una obra de composición épica y tema abstracto que prometía ser «totalmente sin paralelo en su época». Al final, Géricault nunca acabó la pintura, y regresó a Francia. Desde los inicios de su carrera, Géricault demostró cualidades que le distinguen claramente de los pintores neoclásicos de la escuela de Jacques-Louis David: en efecto, prefirió tratar temas de la vida cotidiana, elevándolos a la categoría de hechos heroicos. Mostrando la desesperación y el sufrimiento de la gente, pasa pronto a ser el pintor romántico más representativo, pero por independencia de estilo y carácter poco dócil, Géricault se mantuvo al margen de los grandes encargos oficiales, un género que sí sedujo a Delacroix. Géricault realizó entre 1821 y 1824, una serie de pinturas con modelos de locos o maníacos, tomando del natural a una serie de personas que eran tratadas en el asilo del psiquiatra Jean-Étienne Esquirol. A través de esta serie pretendía recabar un repertorio de expresiones de la locura. Aquejado de una dolorosa enfermedad, posiblemente cáncer de huesos, Géricault pasó sus últimos años sin poder acometer pinturas de gran formato. Produjo diversas litografías con ayuda del artesano Eugène Lami.

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