Bantustán

Bantustán es el término que designa cada uno de los veinte territorios que operaron como reservas tribales de habitantes no blancos en Sudáfrica y África del Sudoeste, actual Namibia, en el marco de las políticas segregacionistas impuestas durante la época del apartheid. Tanto en la República Sudafricana como en el territorio aledaño de África del Sudoeste, por entonces, bajo su ocupación y administración, se establecieron diez reservas de esta clase, destinadas a alojar y concentrar en su interior poblaciones étnicamente homogéneas. Desde los inicios, en 1959, de la implementación legal del concepto, hasta su desmantelamiento final en 1994, algunos bantustanes recibieron independencia nominal como Transkei, Venda, Bofutatsuana y Ciskei, en Sudáfrica; Ovamboland, Kavangoland y Loziland, en África del Sudoeste; otros como KwaZulu, Lebowa y QwaQwa permanecieron en una condición de relativa autonomía administrativa, pero nunca fueron declarados independientes…

 Bantustán

             No obstante, a ninguno de ellos le fue reconocida internacionalmente la condición de nación soberana; solo fueron admitidos en esos términos por la propia Sudáfrica y, recíprocamente, entre ellos mismos. La palabra «bantustán» comenzó a utilizarse en 1940; tiene su origen en bantú, que significa «gente» en la lengua bantú, y en el sufijo -stan, «tierra de», en lenguaje persa, en forma similar a la terminación -land de origen germánico. Era un término usado por los críticos de los gobiernos del apartheid, en oposición a la expresión homelandspatrias»), que era la promovida por el discurso oficial para designar el mismo fenómeno. En la actualidad, el término «bantustán» se emplea a menudo con intención peyorativa, cuando se pretende aludir a un país o región carente de legitimidad, que emerge producto de un proceso de gerrymandering.

Bantustán

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              El término ha vuelto a alcanzar gran difusión, apareciendo sobre todo en forma extrapolada; por ejemplo, en discursos críticos a las políticas israelíes para con los Territorios Palestinos de la Franja de Gaza y de Cisjordania y, particularmente, en relación a la barrera israelí de Cisjordania, llamada por sus detractores «muro del apartheid» o «muro de la vergüenza»…[1]

La Factoria Historica


[1] El primer sistema de bantustanes en ser abolido fue el de África del Sudoeste. En este caso, el proceso de disolución de estas patrias se inició como consecuencia natural del acuerdo de 1988, por el que Sudáfrica prometía abandonar la ocupación y administración de toda Namibia —luego de siete meses de intensas negociaciones en Londres, un proceso liderado por un equipo mediador de los Estados Unidos a cargo de Chester Crocker, y en el que participaron también representantes de Angola, Cuba, y Sudáfrica, con la presencia de la Unión Soviética en calidad de observador. En diciembre de 1988 se firmaron los acuerdos definitivos que permitieron a las fuerzas armadas de los países involucrados en el conflicto bélico abandonar el territorio de África del Sudoeste. El 1 de abril de 1989 se dio comienzo formal a la implementación de la resolución número 435 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, cuando el sudafricano Louis Pienaar empezó a administrar, con la ayuda Martti Ahtisaari como jefe del Grupo de Asistencia de Transición de la ONU (UNTAG), el pasaje operativo del territorio desde África del Sudoeste al país independiente de Namibia. Un mes más tarde, se abolieron los bantustanes. En el caso de Sudáfrica, esta abolición fue producto de los cambios políticos que ocurrieron en el país a finales de la década de 1980 y principio de la década de 1990. La política del apartheid creaba cada vez más controversias y oposición internacional. Se habían impuesto sanciones económicas; algunas incluso requerían la desinversión total en Sudáfrica. La moneda Sudafricana, el rand, llegó a un nivel tan bajo que el gobierno se vio obligado a declarar un estado de emergencia en 1985, que habría de mantenerse por cinco años. En febrero de 1989, el presidente PW Botha sufrió un ataque de apoplejía y fue reemplazado por Frederik de Klerk. En su primer discurso como presidente, en febrero de 1990, De Klerk anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias, y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos —incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro, el Congreso Nacional Africano (ANC, del inglés African National Congress), que había sido declarado ilegal 30 años antes. Entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se basaba el apartheid. En marzo de 1992, en la última ocasión en que sólo los blancos votaron, un referéndum le concedió facultades al gobierno para avanzar en negociaciones para una nueva constitución con el ANC y otros grupos políticos. Las mismas se prolongaron por largos meses, pero finalmente las partes llegaron a un acuerdo sobre un borrador de constitución y a una fecha tentativa para las nuevas elecciones: éstas se producirían entre el 27 y el 29 de abril de 1994. Previo a las elecciones, los bantustanes fueron disueltos, y su territorio y habitantes, reincorporados a Sudáfrica. Los bantustanes fueron formalmente abolidos durante el primer día de las elecciones, el 27 de abril de 1994 —desde entonces, esta fecha es celebrada en Sudáfrica como el Freedom Day (día de la libertad). La disolución de las unidades administrativas no redundó en la calma, paz y regocijo que se esperaba. Los grupos políticos locales que durante años se habían beneficiado de su condición como gobernantes, anticipando la pérdida de sus prebendas, se opusieron al proceso que estaba en marcha. El caso más accidentado fue el de Bofutatsuana. Su líder, Lucas Mangope, declaró que Bofutatsuana no participaría en las elecciones venideras. La población que estaba ansiosa por participar salió a las calles a protestar. Un grupo extremista blanco de extrema derecha, el Afrikaner Weerstandsbeweging (AWB) que se oponía a las reformas, quiso tomar ventaja de la situación para causar más disturbios y conmoción con la esperanza de que la violencia creara un caos tal que forzara la cancelación de los procesos de reforma política. Miembros armados de AWB entraron en Bofutatsuana y se vieron envueltos en diversos hechos violentos; algunos capturados por las cámaras de la prensa extranjera, lo que desencadenó un desastre de relaciones públicas para el AWB. Los disturbios de la población en oposición a Mangope, hicieron la situación de éste insostenible, y fue reemplazado por un gobierno interino que coordinó por unos días el proceso de disolución en incorporación al proceso electoral. Los líderes de Ciskei también se negaron a participar en las primeras elecciones multirraciales y amenazaron con boicotear el proceso. Los empleados del gobierno en el territorio, se declararon en huelga pues se les había dicho que una vez incorporados a Sudáfrica perderían sus trabajos y pensiones. La policía se amotinó, y ante el caos, Oupa Gqozo, quien desde 1990 gobernaba como un dictador, se vio obligado a renunciar.

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