Michio Kaku

Michio Kaku que nació en un 24 de enero de 1947 en San José, California, Estados Unidos, es un físico teórico estadounidense, especialista muy destacado de la String Field Theory, una rama de la teoría de cuerdas. Además es futurólogo, divulgador científico, anfitrión de dos programas de radio, aparece frecuentemente en programas televisivos sobre física y ciencia en general y es autor de varios best-seller. Kaku nació en San José, California. De padres japoneses, en su hogar fue educado en las enseñanzas del budismo, mientras que en la escuela recibió enseñanza cristiana. El propio Kaku lo ha señalado como un factor de interés a la hora de entender sus opiniones: en el budismo, el universo no tiene ni principio ni fin, mientras que en el cristianismo el universo es lineal, y tiene un principio y un fin. En sus teorías trata de buscar la síntesis de ambas antinomias. Estudió en la escuela Cubberly High School donde formó parte del equipo de ajedrez en Palo Alto durante los primeros años de la década de 60. En la feria nacional de ciencias en Albuquerque, Nuevo México, Michio llamó la atención del físico Edward Teller, quien tomó a Kaku como su protegido, y lo premió con la beca Hertz Engineering Scholarship

Michio Kaku

Apadrinado por Edward Teller, que le ofreció la beca Hertz Engineering, Kaku se formó en la Universidad Harvard, donde recibió un Bachelor of Science Cum laude en 1968, donde acabó como mejor alumno en física. Después, fue al Lawrence Berkeley National Laboratory en la Universidad de California, Berkeley, donde recibió el doctorado en Física en 1972. En 1973, trabajó como lectureship en la Universidad de Princeton. Durante la Guerra de Vietnam, Kaku completó su entrenamiento básico de la Armada estadounidense en Fort Benning, Georgia y, completó su entrenamiento de infantería avanzada en Fort Lewis, Washington. Sin embargo, la Guerra de Vietnam había finalizado antes de que fuese enviado como parte de la infantería.

Michio Kaku

Ver también: Relatividad general

Desde hace casi treinta años ocupa la cátedra Henry Semat de Física teórica en la Universidad de Nueva York y es uno de los divulgadores científicos más conocidos del mundo; presenta dos programas de radio, y participa en programas de televisión y documentales. Es autor además de decenas de artículos y de varios libros, algunos de ellos traducidos al castellano: La energía nuclear en el 1986, Visiones en 1998, Hiperespacio en 2001, El universo de Einstein en el 2005, Universos paralelos en 2008 o Física del Futuro en el año 2011…[1]

La Factoria Historica


[1] La divulgación científica es el conjunto de actividades que interpretan y hacen accesible el conocimiento científico al público general, es decir, a todas aquellas labores que llevan el conocimiento científico a las personas interesadas en entender o informarse de ese tipo de conocimiento. La divulgación pone su interés no sólo en los descubrimientos científicos del momento (por ejemplo, la determinación de la masa del neutrino), sino también en teorías más o menos bien establecidas o aceptadas socialmente (por ejemplo, la teoría de la evolución) o incluso en campos enteros del conocimiento científico (por ejemplo, la historia de la astronomía). Es importante la divulgación científica que aparece reflejada históricamente en multitud de obras de diferentes autores. Entre las primeras obras evocadoras de la divulgación científica en el pasado remoto pueden citarse los Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo (1632), del astrónomo italiano Galileo Galilei, en la que tres personajes dialogan durante cuatro días sobre las visiones aristotélica–ptolomeica y copernicana del Universo. La revista norteamericana Popular Science (fundada en 1872) es probablemente la primera publicación general que apareció con un carácter divulgativo. En la actualidad, la divulgación científica se realiza en prácticamente cualquiera de los formatos que existen en los diferentes medios de comunicación: documentales de televisión, revistas de divulgación científica, artículos en periódicos generales o páginas de Internet dedicadas a esta labor. Existen incluso canales de televisión dedicados exclusivamente a la divulgación científica o en los que esta nueva disciplina forma una parte destacada de la programación, tales como Discovery Channel o National Geographic Channel. Por el gran interés que ha surgido en muchos de los medios de comunicación por hacer de la ciencia uno de los temas centrales, la divulgación científica también recibe el nombre de periodismo científico. La divulgación científica se expresa de manera más precisa en libros específicos sobre un tema. Algunas obras divulgativas han llegado a convertirse en auténticos best-sellers, como Historia del tiempo, de Stephen Hawking, o Los dragones del Edén, de Carl Sagan. Este último recibió el Premio Pulitzer en 1978. Desde el punto de vista de la literatura, la divulgación científica constituye un subgénero del ensayo. El periodista que se dedica a la divulgación de la ciencia es tan importante como el científico que genera preguntas y descubrimientos, ya que los nuevos conocimientos necesitan un agente difusor que pueda hacerlos llegar al público. La divulgación científica tiene como finalidad de que el receptor se asegure de lo sucedido o simplemente se entere de lo pasado.

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