Batalla de Ramillies

La llamada batalla de Ramillies se inició poco después de la una de la tarde. En el ala izquierda aliada, los Guardias Azules, apoyados por seis batallones daneses, atacaron primero Franquenée y luego Traviers, quedando ambas en manos aliadas alrededor de las tres y cuarto de la tarde. Los franceses intentaron recapturar ambas villas empleando dos batallones suizos y catorce escuadrones de dragones. Sin embargo, esa fuerza fue rechazada y puesta en fuga, y Villeroy ordenó intervenir a los bávaros, comandados por La Caloine. Tras una dura lucha, las tropas bávaras se encontraron aisladas entre las marismas, lo que supuso la desaparición táctica de la última de las fuerzas de infantería del ala derecha del ejército francés. Mientras tanto, más al norte, Hamilton estaba marchando sobre Autre Église con doce batallones británicos y 39 de sus escuadrones de caballería. La infantería cruzó el Pequeño Gheete estableciendo pontones para el cruce de la caballería, pero pronto sufrieron un fuerte contraataque: Villeroy, que acababa de recibir entre sus filas a Maximiliano II Manuel de Baviera, había reforzado la posición desviando infantería desde su centro tras ver el avance británico, creyendo que constituiría el ataque principal…

 Batalla de Ramillies

Después de que los franceses cambiaran el equilibrio de sus fuerzas, el ala izquierda aliada, apoyada por los 69 escuadrones de caballería de Hendrik, inició el asalto sobre Ramillies y Offus, en ese momento, además, Hamilton recibió orden de cancelar el ataque del ala derecha y retirarse. Sin embargo, 68 escuadrones de caballería franceses, apoyados por la infantería restante en su centro, realizaron una contracarga y detuvieron el avance aliado. Un contraataque francés casi logró romper las líneas aliadas al sur de Ramillies, poniendo en fuga a varios escuadrones holandeses. Tras ordenar a Hamilton transferir primero 18 de sus escuadrones de caballería, y luego 21 más, del ala derecha aliada a la izquierda, el mismo Churchill lideró personalmente dos cargas de caballería con el fin de probar la línea francesa.

File:Battle of Ramillies2.gif

Maniobras iniciales

Para entonces, casi 25.000 jinetes estaban trabados en combate. Sin embargo, con la intervención de la caballería aliada a la derecha de Marlborough, y el flanqueo danés desde el flanco del Mehaigne, la flor y nata de la caballería francesa sufrió una contundente derrota. Hacia las cinco de la tarde, toda el ala derecha francesa, privada de suficiente apoyo de infantería, se desintegró e inició la huida hacia el noroeste. Churchill aprovechó el momento. La mitad de los batallones de Hamilton que no se encontraban en combate se desplazó hacia el sur, dejando atrás sus banderines y estandartes con el fin de confundir a los franceses y hacerles creer que esa infantería seguía frente a su flanco izquierdo, lo que dio a Marlboroug superioridad numérica frente a Ramillies. El General Schullemburg recibió la orden de avanzar, y después de una barrera concentrada de artillería que aplastó las defensas del pueblo, se produjo el asalto y Ramillies pasó a manos aliadas. El centro de la línea francesa se hundió.

Batalla de Ramillies

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Hacia las siete de la tarde, el Duque de Villeroy y el Elector de Baviera fueron arrastrados hacia el oeste junto con los restos de su ejército, evitando a duras penas la captura cuando Hamilton barrió la desmoralizada línea francesa desde el norte, atravesando Autre Église. La persecución duró toda la noche, y miles de soldados franceses resultaron muertos o hechos prisioneros. La Colonie escapó por tercera vez en su vida, retrocediendo junto a sus tropas hacia Namur. Pequeñas porciones del ejército francés lograron ejecutar una retirada relativamente ordenada hacia Jodoigne y Wavre…[1]

La Factoria Historica


[1] Tras la batalla y la persecución posterior, el ejército francés sufrió 13.000 bajas, y otros 6.000 fueron hechos prisioneros. Asimismo perdieron en la huida todos sus cañones. Los aliados sufrieron 1.066 heridos y 2.560 muertos. Todos los Países Bajos Españoles quedaron ahora a la merced del ejército aliado. Sin la presencia del ejército francés, demasiado baqueteado como para hacer más que retirarse en orden, las autoridades civiles cambiaron su lealtad en un tiempo récord. Lovaina, Amberes, Gante, Brujas y otros pueblos se rindieron a las fuerzas mandadas por el Duque de Marlborough; pronto las siguieron Ostende, Dendermonde y Menen. El 6 de octubre de 1706 se rendía Ath, con lo que el ArchiduqueCarlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico fue reconocido como soberano de la mayor parte de los Países Bajos Españoles. También como consecuencia de la batalla, Luis XIV de Francia se vio obligado a retirar fuerzas de otros frentes con el fin de reconstruir su ejército de Flandes, lo cual ayudó enormemente a Eugenio de Saboya en su esfuerzo por levantar el asedio sobre Turín. La situación de tablas en la que había degenerado la Guerra de Sucesión Española parecía haberse resuelto, pero en realidad no fue así; la guerra duró otros siete años. El primer error del Duque de Villeroy fue el de estirar en exceso su línea de batalla; con algo más de 6 km, la formación francesa era demasiado extensa, lo que unido con su despliegue cóncavo dificultaba la transferencia de tropas de uno a otro flanco en caso de necesidad. Por el contrario, el Duque de Marlborough concentró su ejército en un frente de menos de 4 km entre los “cuernos” de la formación francesa, contando asimismo con la ventaja de tener carreteras y caminos tras sus líneas con los que podía desplazar rápidamente tropas de uno a otro flanco. Villeroy había desperdiciado igualmente a parte de su caballería, desplegándola erróneamente detrás de unas marismas tras Autre Église. Además, la infantería francesa no brilló precisamente aquel día: Traviers y Franquenée cayeron pronto frente a fuerzas de similar tamaño, mientras que el contraataque sobre Traviers estuvo mal coordinado. En contraste, el Duque de Marlborough ejecutó un plan de acción de forma brillante. Al concentrar toda su caballería en el flanco izquierdo, al sur, pudo vencer a la caballería francesa, y con la superioridad en comunicaciones a disposición de su ejército, logró superar a Villeroy.

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