Muerte de Carlos I de Inglaterra

La Revolución inglesa todavía no había comenzado, pero ambos lados comenzaron a armarse. Después de vanas negociaciones, Carlos levantó el estandarte real. un gesto medieval anacrónico, en Nottingham el 22 de agosto de 1642. Entonces instaló su corte en Oxford, desde donde tenía el control sobre el norte y el oeste de Inglaterra, mientras que el parlamento tenía el control de Londres y del sur y este del país. Carlos levantó al ejército usando el método arcaico de la Comisión del Arsenal. La Guerra Civil Inglesa comenzó el 25 de octubre de 1642 con la batalla de Edgehill, que quedó inconclusa, y continuó indecisamente entre 1643 y 1644, hasta que la batalla de Naseby inclinó el equilibrio militar de manera decisiva en favor del Parlamento. Siguieron una gran cantidad de derrotas para los realistas, que terminaron con el sitio de Oxford, de donde Carlos logra escapar en abril de 1646. Entonces se entregó al ejército presbiteriano escocés en Newark, y fue llevado al cercano poblado de Southwell, mientras que sus “anfitriones” decidían qué hacer con él. Los presbiterianos finalmente llegaron a un acuerdo con el Parlamento y le entregaron a Carlos en 1647. Lo encarcelaron en Holdenby House en Northamptonshire, hasta que el corneta George Joyce lo llevó por la fuerza a Newmarket en nombre del Nuevo Ejército Modelo. En aquel momento, la suspicacia mutua se había desatado entre el Nuevo Ejército Modelo y el Parlamento, y Carlos estaba impaciente de explotarla a su favor…

 Muerte de Carlos I de Inglaterra

Carlos fue entonces trasladado a Oatlands y luego a Hampton Court, en donde se vio envuelto en nuevas negociaciones a título personal pero igualmente infructuosas. Le persuadieron de que sería mejor para él escapar, quizás al extranjero, a Francia donde se encontraba su mujer, o quizás bajo la custodia de Robert Hammond, gobernador parlamentario de la isla de Wight. Carlos se decidió por la última opción, creyendo que Hammond era un realista, y huyó el 11 de noviembre. Hammond, sin embargo, traicionó al rey, y lo confinó en el castillo de Carisbrooke. Desde Carisbrooke, Carlos continuó intentando pactar con los diferentes partidos para evitar un fin trágico, y eventualmente entró en negociaciones con los presbiterianos escoceses, aceptando el establecimiento del presbiterianismo tanto en Inglaterra como en Escocia por un período de prueba.

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Pintura de Eugène Lami que plasma el traslado del rey al castillo de Carisbrooke, última morada antes de ser enjuiciado

Los realistas se levantan en armas en julio de 1648, y los escoceses invadieron el país, comenzando la llamada Segunda Guerra Civil. Derrotaron a los ejércitos escoceses, sin embargo, unos meses más tarde, y la derrota final para Carlos llega en la batalla de Preston entre el 17-19 de agosto de 1648. Carlos fue trasladado al castillo de Hurst a finales de 1648, y después al castillo de Windsor. En enero de 1649, la Cámara de los Comunes, sin el asentimiento del soberano o de la Cámara de los Lores, onvoca un acto parlamentario que creaba una corte para el juicio de Carlos. El juicio del rey, bajo los cargos de alta traición y de “otros altos crímenes“, comenzó el 2 de enero, pues Carlos había rechazado elevar una súplica, alegando que ninguna corte tenía jurisdicción sobre un monarca. Creía que su propia autoridad para gobernar le había sido dada por Dios cuando lo coronaron y fue ungido. La corte se proponía declarar que No hay hombre sobre la Ley. Durante una semana, pidieron tres veces a Carlos que solicitara la súplica, pero él lo rechazó en todas las ocasiones.

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Oliver Cromwell contempla el cadáver de Carlos I de Inglaterra. Obra de Paul Delaroche

Carlos fue decapitado el 30 de enero de 1649. Era práctica común que el verdugo levantara la cabeza del ajusticiado y la mostrara a la muchedumbre con las palabras: “¡Miren la cabeza de un traidor!”; aunque la cabeza de Carlos fue exhibida, no se usaron estas palabras. En un gesto sin precedentes, uno de los líderes revolucionarios, Oliver Cromwell, permitió que la cabeza del rey fuera cosida a su cuerpo para que de esta forma su familia pudiera rendirle sus respetos. Enterraron a Carlos en privado la noche del 7 de febrero de 1649, en la cámara acorazada de Enrique VIII en la capilla de St. George en el castillo de Windsor. El hijo del rey, el futuro Carlos II, planeó más adelante un mausoleo real, pero éste nunca llegó a realizarse…[1]

La Factoria Historica


[1] El reinado de Carlos I fue tumultuoso debido a la lucha de poderes que sostuvo con el Parlamento. Carlos era un abogado acérrimo del derecho divino de los reyes a gobernar. De buena presencia, impresionaba como un verdadero caballero. Hablaba con propiedad, gustaba de la música y de la pintura. Sin embargo, era pedante, desconfiado y muy mentiroso. Muchos en Inglaterra, por lo tanto, temieron que procurara obtener el poder absoluto. Hubo una amplia oposición a muchas de sus acciones, especialmente la creación de impuestos sin el consentimiento del Parlamento. Ésta fue una de las muchas manifestaciones del descontento popular contra una monarquía absoluta que pretendió llevar Carlos I. En su política religiosa, Carlos creyó en una versión sacramental de la Iglesia de Inglaterra, llamada Alto Anglicanismo, con una teología basada en el Arminianismo, una creencia compartida por su consejero político principal, el arzobispo de Canterbury, William Laud. Laud fue designado arzobispo por Carlos en 1633 y comenzó una serie de reformas en la Iglesia para hacerla más ceremonial, comenzando con el reemplazo de las tablas de madera de la comunión por los altares de piedra. Esto era abiertamente hostil a las tendencias reformistas de muchos de sus súbditos ingleses y escoceses. Su política era contraria a la teología calvinista, e insistió en que la liturgia de la Iglesia de Inglaterra fuera celebrada con todas las ceremonias y vestiduras nombradas por el llamado Libro de Oración Común. Muchos de sus súbditos pensaron que con estos cambios el Anglicanismo se acercaba demasiado al Catolicismo romano. Sin embargo, Carlos I es la única persona que ha sido canonizada por la Iglesia de Inglaterra, desde la Restauración inglesa. Los últimos años del reinado de Carlos I estuvieron marcados por la Guerra Civil Inglesa; se vio enfrentado a las fuerzas del Parlamento (que se le opuso tenazmente en sus tentativas de aumentar su poder) y a los puritanos (quienes eran contrarios a su política religiosa). La guerra terminó con la derrota de Carlos, que fue enjuiciado, condenado y ejecutado posteriormente bajo el cargo de alta traición. La monarquía fue abolida, y se estableció la República. Con el tiempo, este régimen devino cada vez más dependiente del ejército y se convirtió en una dictadura militar, dirigida por Oliver Cromwell. Varios factores tanto políticos como socioeconómicos condujeron a su colapso final, una vez fallecido Cromwell. El hijo de Carlos, Carlos II, restauró la monarquía en 1660.

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