José Bonaparte

José Bonaparte nació en Corte, en la Isla de Córcega el 7 de enero de 1768, siendo bautizado con el nombre de Giuseppe Napoleone Buonaparte. Era hijo de Carlo Buonaparte y María Letizia Ramolino y hermano mayor del futuro emperador Napoleón Bonaparte. Estudió leyes en Pisa. El 1 de agosto de 1794 se casó en Cuges-les-Pins (Bocas del Ródano) con Marie Julie Clary, hija de un comerciante de Marsella, con la que tendría tres hijas: Julia Josefina Bonaparte en 1796, que no sobrevivió, Zenaida Leticia Julia y Carlota Napoleón. En 1796 tomó parte en la campaña de Napoleón en Italia. Al año siguiente, durante la Primera República Francesa, actuó como diplomático, primero en la corte de Parma y después en Roma. Fue miembro del Consejo de los Quinientos, el órgano legislativo inferior en la época del Directorio, en 1798. Durante las Guerras Napoleónicas actuó como enviado de su hermano y firmó tratados con Estados Unidos, Austria, Gran Bretaña y el Vaticano. Desde 1806 a 1808 gobernó el Reino de Nápoles por nombramiento de su hermano…

 José Bonaparte

Tras las abdicaciones de Bayona el 5 de mayo de 1808, los derechos sobre la Corona Española recayeron sobre el emperador, quien el 6 de junio publicó el decreto de nombramiento de su hermano mayor como Rey de España. No obstante, el reinado efectivo de José I, premier et dernier (“primero y último”) como le llamó en sus Mémoires el general Thiébault, comenzó el 7 de julio de 1808 después de jurar la nueva Constitución y de recibir, acto seguido, el juramento de fidelidad de los componentes de la junta española de Bayona. Su llegada a Madrid, el 20 de julio, ocurrió en plena Guerra de la Independencia, tras la sublevación popular del 2 de mayo contra las tropas napoleónicas en Madrid, que fue seguida de revueltas en el resto del país. Fue proclamado rey en Madrid el 25 de julio. Pero tuvo que huir ante la derrota de las tropas francesas en la batalla de Bailén, primero a Burgos, luego a Miranda de Ebro y por último a Vitoria, donde llega el 22 de septiembre, donde fija su cuartel general y desde donde dirige varias proclamas al pueblo español. Finalmente, la intervención del propio Emperador Bonaparte, junto con el grueso de su ejército, consiguió que pudiese establecer su gobierno en la capital.

File:Joseph Bonaparte (by Wicar).jpg

Retrato de José Bonaparte por Jean Baptiste Joseph Wicar

Promulgó el Estatuto de Bayona en un intento de ganarse el apoyo de los ilustrados españoles, los llamados afrancesados, sin lograr hacer triunfar el programa reformista de su gobierno. El hecho de que fuese impuesto por el invasor, así como sus medidas liberales e ilustradas, toparon con la hostilidad popular y le enajenaron el apoyo del pueblo español, incluso de muchos de los propios ilustrados. En 1808 creó el Ministerio de Policía, antecedente histórico del actual Ministerio del Interior de España. También publicó en diciembre de 1809 el anuncio de fundación de un museo de Bellas Artes, bajo la denominación de Museo Josefino. Su pretensión era equiparar Madrid a otras capitales europeas que ya contaban con museos reales abiertos al público. Por otro lado, con dicha institución pretendía retener las obras de arte que su hermano Napoleón y ciertos militares franceses estaban llevándose a Francia. El museo como tal no llegó a fundarse; fue su sucesor en el trono español, Fernando VII de España, quien abordó su creación y lo inauguró en 1819, como Museo del Prado. Durante su reinado se le conoció con el apodo de Pepe Botella, en referencia a un supuesto alcoholismo, que parece seguro que no era cierto. El pueblo de Madrid también le apodó El rey plazuelas, puesto que abrió muchas plazas en la capital, principalmente derribando iglesias y conventos. La más importante fue la plaza de Oriente, delante del Palacio Real. Tras la derrota en la batalla de los Arapiles, el 22 de julio de 1812, abandonó Madrid para ir hacia Francia; a su paso por Vitoria, fue alcanzado por las tropas del duque de Wellington que derrotaron a su ejército. Salió de España definitivamente el 13 de junio de 1813 sin su valioso “equipaje“, que consistía en las joyas de la corona española y obras de arte, para refugiarse en Francia, donde permaneció hasta la caída de Napoleón Bonaparte.

Caricatura alusiva al apodo de Pepe Botella. Abajo se puede apreciar: Cada qual tiene su suerte, la tuya es de borracho hasta la muerte

Durante su primera huida de la capital vuelve a encontrarse en Vitoria con María del Pilar Acedo y Sarriá, condesa del Vado y de Echauz, esposa del marqués de Montehermoso, Ortuño Aguirre del Corral, un noble afrancesado que formó parte de los diputados que aprobaron la constitución de Bayona. José hace al marqués Grande de España, gentilhombre de cámara y le otorga la Real Orden de España. Además le adquiere por 300.000 reales el Palacio de Montehermoso en Vitoria, que convierte en su momentáneo palacio real. Ambos le acompañan en su viaje a París en 1811 para el bautizo de Napoleón II de Francia, pero Ortuño fallece en París. María del Pilar permanecerá a su lado hasta su huida a Francia, donde perdido el trono, perdido el interés. Además mantuvo relaciones con la condesa de Jaruco, un romance que le costó cinco millones de reales. María Teresa Montalvo y O’Farril se había casado muy joven con el entonces hombre más rico de Cuba, aunque su marido se arruinó en la corte de Carlos IV de España. Su tío materno era Ministro de la Guerra de José I. Al fallecer joven, se encapricha de su hija María Mercedes, esposa del capitán general de su guardia, Christophe-Antoine Merlin. José I lo nombra conde y lo mantiene constantemente en misiones fuera de Madrid. Referente a ello corría la copla popular: La señora condesa tiene un tintero donde moja la pluma José primero. La cantante italiana de ópera Fineschi, la francesa Nancy Derjeux, cuyo marido hizo pingües negocios de suministros a las tropas francesas en España, y la baronesa Burke, esposa del embajador de Dinamarca, completan la conquistas amorosas de José.

File:Tombe Joseph Bonaparte.jpg

Tumba de José I Bonaparte en Les Invalides

Tras su salida de España, Bonaparte se trasladó a los Estados Unidos, donde, gracias a la venta de las joyas de la corona española, se construyó una mansión en Point Breeze en Filadelfia lujosamente amueblada y con una impresionante colección de libros raros y obras de arte; la rodeó además de un gran parque con un estanque artificial. Allí trató con personalidades como el senador y jurista Joseph Hopkinson, que vivía también en Bordentown y representaba en el Congreso a Pensilvania; el banquero Nicholas Biddle cuya propiedad, Andalusia, estaba justo al otro lado del río Delaware; la escritora Frances Wright, el banquero y filántropo de origen francés Stephen Girard, durante algún tiempo la mayor fortuna estadounidense; el presidente John Quincy Adams y su Secretario de Estado Henry Clay; el político Daniel Webster o el Marqués de La Fayette. En Estados Unidos, Bonaparte residió sin la compañía de su mujer, que cuidaba de sus hijas en Europa, pero con una amante estadounidense, con el título de conde de Survilliers, entregado a obras de beneficencia y a proteger a los bonapartistas emigrados por medio de la masonería hasta 1841, cuando recibió autorización para instalarse en Florencia. Murió en esa ciudad en 1844 pero fue enterrado en París tras reclamar Napoleón III que se le sepultara a la derecha de su hermano Napoleón en Les Invalides de París…[1]

La Factoria Historica


[1] La Convención Nacional fue la institución principal de la Primera República Francesa, Asamblea electa de carácter constituyente que concentró los poderes ejecutivo (hasta su delegación en el Comité de Salvación Pública) y legislativo en Francia desde el 20 de septiembre de 1792 al 26 de octubre de 1795. Comenzó con una asamblea de tipo constituyente que fue convocada en septiembre de 1792, y se formó a raíz de las elecciones celebradas anteriormente. Uno de sus primeros cometidos fue la redacción de una constitución que sustituyera a la de 1791. Esta constitución, aunque no se llevó a la práctica debido a las presiones exteriores de las potencias europeas antirrevolucionarias, sí que es considerada por muchos autores e historiadores como una de las más adelantadas que han existido. Incluía entre sus adelantos el sufragio universal, el derecho a la educación y al trabajo, y la protección con dinero público de los más humildes. La asamblea suprimió la monarquía, aunque dejó para más tarde la proclamación oficial de la república (I República). Relacionado con este hecho estuvo el proceso y sentencia a muerte por mayoría simple de Luis XVI, alegando pruebas como su complicidad o connivencia con los enemigos de Francia. También redactó un calendario especial; el calendario republicano, en el que cada mes estaba relacionado con alguna actividad agrícola o acontecimiento meteorológico.

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