Manuel Godoy

Manuel Godoy que nació en Badajoz un 12 de mayo de 1767 fue un político español. Nacido en el seno de una familia noble empobrecida, a los diecisiete años acompañó a su hermano a Madrid, y ambos ingresaron en la guardia de corps. Allí inició una fulgurante carrera gracias, en parte, al apoyo de la entonces princesa de Asturias. Fue amante de la esposa del futuro rey Carlos IV, pero no fue ésa la única razón de su ascenso; también supo ganarse la confianza de ambos soberanos, gracias a sus dotes de político. Con tan sólo veinticinco años recibió el Toisón de Oro y fue nombrado primer ministro del Estado. Una vez en el poder, su primera intervención consistió en intentar salvar al rey Luis XVI de la guillotina. Finalmente, la ejecución del monarca francés llevó a España a declarar la guerra a Francia. Dos años después, el curso desfavorable del conflicto obligó a Godoy a negociar y a firmar el tratado de Basilea, lo que le valió el apelativo de «príncipe de la Paz». Más tarde Francia y España firmaron el tratado de San Ildefonso en contra de Gran Bretaña…

 Manuel Godoy

En 1798 se vio obligado a abandonar su cargo, debido a las presiones del Directorio francés, que dudaba de su lealtad; fue sustituido por Saavedra y más tarde por Urquijo, pero siguió contando con la confianza de Carlos IV. Prueba de ello es que apenas dos años después, tras una actuación desafortunada de Urquijo, volvió a empuñar las riendas del gobierno. Fue por aquel entonces cuando, ayudado por los franceses, logró ganar «la guerra de las Naranjas» contra Portugal. Poco después Francia firmó la paz de Amiens con el Reino Unido, pero la calma duró sólo un año: España, junto a Francia, declaró de nuevo la guerra a el Reino Unido.

File:Manuel Godoy Spain.jpg

Manuel Godoy

La política de Godoy empezó a provocar animadversiones, y se fraguó una conspiración contra él dirigida por el príncipe de Asturias, el futuro rey Fernando VII, que culminó con la invasión del palacio de Aranjuez. Manuel Godoy fue hecho prisionero, si bien, liberado poco después por orden de Napoleón, se dirigió hacia Bayona, donde se reunió con el príncipe Fernando y los reyes. Estos últimos abdicaron dejando el trono de España en manos de Napoleón. A los setenta y dos años, se exilió en París, donde escribió sus Memorias y donde murió un 4 de octubre de 1851…[1]

La Factoria Historica


[1] Godoy fue el último de los validos del antiguo régimen, con un poder superior a Lerma o a Olivares, ya que consiguió ser equiparado a la realeza: sus criados vistieron igual que los del monarca, Carlos IV le visitaba en su casa y le ayudaba a vestirse, se unió en matrimonio con una prima del rey, etc. Con notables excepciones antes de 1990 como la de Carlos Seco Serrano (editor y comentarista de las Memorias de Godoy para la edición de la BAE en 1956), Alfonso Bullón de Mendoza y muy pocos otros, la historia en general se ensañó con Godoy, en especial por el origen de su rápido encumbramiento y la amplitud de sus poderes, y su fama e imagen en general fueron nefastas durante décadas. Sin embargo, los últimos estudios sobre Godoy, a partir del año 2001, empiezan a transmitir una imagen y valoración más positivas, mostrando cómo la propaganda napoléonica manipuló y tergiversó la realidad para poner al pueblo en contra de Godoy y de los reyes, y cómo se unió más tarde a ella la negativa, y más duradera, propaganda del repuesto Fernando VII, que había considerado siempre a Godoy, especialmente desde el acceso de éste al principado, como un peligroso rival. En el aspecto ideológico su actuación fue vacilante pues, aunque favoreció el regalismo y el enciclopedismo y mantuvo a raya a la Inquisición, a veces se valió de ésta para sus fines. Autorizó la vuelta de los ilustrados jesuitas, tras una expulsión y exilio difícilmente justificables, decretados por Carlos III a instancias del conde de Campomanes de otros regalistas. Su oposición a los privilegios de la alta nobleza (de la que entra a formar parte como medio de desactivarla desde dentro) le acaba costando el odio de una parte de este importante estamento, la más cercana a Fernando VII con Escoiquiz y Caballero a la cabeza, que -como pudo comprobarse durante el reinado fernandino-, constituía la facción más reaccionaria de la España de esos años.

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