Emilio Mola Vidal

Emilio Mola Vidal que nació en Placetas, Villa Clara, Cuba, 9 de julio 1887 fue un militar español instigador del golpe de Estado que dio lugar a la Guerra Civil española de 1936 al año 1939. Mola ingresó en el ejército por tradición familiar en 1904. La mayor parte de su carrera la hizo en Marruecos, en donde fue herido varias veces y ascendió por méritos de guerra hasta el grado de general en 1927. El gobierno del general Berenguer le nombró director general de Seguridad entre el año 1930 al 1931, puesto desde el cual organizó una dura represión contra los movimientos estudiantiles y republicanos. No obstante, los republicanos no tomaron represalias contra él tras tomar el poder y proclamar la Segunda República en 1931. En 1932 Emilio Mola fue separado del ejército como sospechoso de connivencia con el fallido golpe de Estado del general Sanjurjo; pero un posterior gobierno de la derecha, con Lerroux y Gil Robles, le amnistió en el 1934, y le nombró jefe de la Alta Comisaría de Marruecos en el año 1935…

 Emilio Mola Vidal

A raíz del triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936, empezó a conspirar con los militares más reaccionarios y dispuestos a dar un golpe contra el régimen democrático, como Franco, Varela, Goded, Kindelán o Sanjurjo. Desde Pamplona, Mola adonde había sido destinado por el nuevo gobierno, trazó el plan para el golpe de Estado y dirigió su ejecución en julio de 1936; pero el golpe fracasó ante la resistencia de las organizaciones republicanas en buena parte del territorio.

Emilio Mola Vidal

Los sublevados decidieron continuar con su ataque contra la República, iniciándose una larga guerra civil, en la que Mola asumió el mando del ejército del Norte; pero murió en un accidente de aviación, permitiendo que fuera Franco el que se hiciera con la jefatura del bando rebelde…[1]

La Factoria Historica


[1] Inesperadamente, Mola murió el 3 de junio de 1937 cuando su avión se estrelló en una colina de la localidad de Alcocero (actualmente Alcocero de Mola, renombrada en su honor) durante un temporal, mientras regresaba a Vitoria. Lo cierto es que Mola empleaba el avión con frecuencia para sus desplazamientos y no existen pruebas de que hubiera sabotaje, aunque la muerte favorecía claramente a Franco al eliminar al Director como rival. El hecho es que las muertes de Sanjurjo y Mola dejaron a Franco como el único líder indiscutible de los militares golpistas. El general Dávila, jefe de la Junta Técnica del Estado, sucedió a este como jefe del Ejército del Norte. Para los carlistas la muerte de Mola fue un duro golpe moral, pues a pesar de las desavenencias iniciales entre él y los tradicionalistas, con el transcurso de la guerra se había establecido un fuerte lazo de colaboración entre ambos. Bilbao finalmente caería el 19 de junio, pero Mola nunca pudo ver cumplido el que venía siendo uno de sus objetivos desde el comienzo de la guerra. Franco le concedió, con la misma fecha del día de su muerte, la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Fue enterrado en el cementerio de Pamplona en 1937 y posteriormente, en 1961, sus restos fueron trasladados al monumento a los Caídos de esta ciudad. En Alcocero se levantó un monumento conmemorativo en su memoria. En 1948 se le concedió, a título póstumo, el título de Duque de Mola con Grandeza de España. Una vez acabada la guerra, Franco no se olvidó de Mola y durante el tiempo de la dictadura se levantaron un gran número de monumentos en su honor. En otros casos se renombraron un gran número de calles, avenidas y otros lugares públicos en referencia al antiguo General, aunque con la llegada de la democracia muchos de ellos recuperaron sus nombres originales. En Madrid la Calle Príncipe de Vergara cambió el nombre al de General Mola, como también lo hizo la Estación de Metro situada debajo de esta vía urbana. En Barcelona la Estación Verdaguer de la red barcelonesa de Metro también se denominó General Mola. El Aeropuerto de Vitoria tras la guerra civil pasó a denominarse Aeropuerto de Vitoria-General Mola. Fue uno de los treinta y cinco altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón, como presuntos autores de los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra civil española y en los primeros años del régimen, y que no fueron procesados al comprobarse su fallecimiento

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s