Prisionero de guerra

En un principio, los prisioneros de guerra eran sacrificados bárbaramente pero después se les redujo a esclavitud. En la Antigüedad, las leyes de guerra autorizaban a ahorcar, degollar o mutilar a los hombres válidos de una ciudad tomada por asalto, y lo mismo ha sucedido modernamente, por ejemplo en Tarragona tras el asalto de los franceses en 1811, y a vender a las mujeres y los niños. Ni los lacedemonios, ni los romanos hasta después de las guerras púnicas hacían prisioneros, pues mataban a los que caían en su poder y sólo rara vez hacían trueques. Posteriormente, los prisioneros de guerra eran vendidos como esclavos. Durante la Edad Media, se libraron varias guerras religiosas particularmente encarnizadas. En la Europa cristiana, la exterminación de los herejes o “no creyentes” fue considerada deseable. Ejemplos de esto incluyen la Cruzada albigense del siglo XIII y las Cruzadas Bálticas. Asimismo, los habitantes de las ciudades conquistadas eran frecuentemente masacrados durante las Cruzadas contra los musulmanes en los siglos XI y XII. Los nobles podían esperar ser rescatados: sus familias debían enviar a sus captores grandes sumas de bienes de acuerdo con el estatus social del cautivo…

 Prisionero de guerra

En la Arabia preislámica, tras la captura, aquellos cautivos no ejecutados eran obligados a rogar por su subsistencia. Durante las reformas tempranas del Islam, Mahoma cambió esta costumbre y convirtió en responsabilidad del gobierno islámico proveer alimentación y vestimenta en una cantidad razonable a los cautivos, sin importar cuál era su religión. Si los prisioneros estaban en custodia de una persona, entonces la responsabilidad recaía en el individuo. Establecía la regla de que los prisioneros de guerra debían ser custodiados y no maltratados, y que después que la lucha terminara, los prisioneros debían ser o liberados o rescatados. La liberación de los prisioneros era altamente recomendada como un acto caritativo.

File:Gorskii 04423u.jpg

Soldados de Austria-Hungría hechos prisioneros de guerra en Rusia; una fotografía en color de 1915 tomada por Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii

La Meca fue la primera ciudad en aplicar el código benevolente; sin embargo, los cristianos que fueron capturados en las Cruzadas fueron vendidos como esclavos si no podían pagar un rescate. La Paz de Westfalia de 1648, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años, estableció la regla de que los prisioneros de guerra debían ser liberados sin rescate al final de las hostilidades y que debían permitírseles retornar a sus hogares. Durante el siglo XIX, se incrementaron los esfuerzos para mejorar el tratamiento y el proceso de los prisioneros. El periodo extensivo del conflicto durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y las Guerras Napoleónicas, seguidas por la Guerra Anglo-Estadounidense de 1812, llevó al surgimiento de un sistema de carteles para el intercambio de prisioneros, incluso cuando los beligerantes estaban en guerra. Un cartel era usualmente acordado por el servicio armado respectivo para el intercambio de personal del mismo rango. El objetivo era lograr una reducción en el número de prisioneros aprehendidos, mientras que al mismo tiempo se aliviaba la escasez de personal calificado en el país de origen.

File:Kriegsgefangene.jpg

Prisioneros de guerra alemanes capturados tras la caída de Aquisgrán, en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial

Más tarde, como resultado de estas convenciones emergentes, se celebraron varias conferencias internacionales, empezando con la Conferencia de Bruselas de 1874, donde las naciones estuvieron de acuerdo en que era necesario prevenir el trato inhumano de los prisioneros y el uso de armas que causaran daño innecesario. Aunque no se ratificaron inmediatamente acuerdos por parte de las naciones participantes, el trabajo continuo resultó en la adopción de nuevas convenciones que fueron reconocidas como Derecho internacional, en las que se especificaba la exigencia de que los prisioneros de guerra fueran tratados humanamente…[1]

La Factoria Historica

________________

[1] Los Convenios de Ginebra o Convenciones de Ginebra constituyen una serie de normas internacionales para humanizar la guerra. El conjunto de los distintos Convenios dan como resultado la normalización del Derecho Internacional Humanitario. La Convención de 1864 contiene propuestas humanitarias de Jean Henri Dunant, creador de la Cruz Roja. Están formadas por una serie de tratados internacionales firmados en Ginebra (Suiza) entre 1864 y 1949 con el propósito de minimizar los efectos de la guerra sobre soldados y civiles. Dos protocolos adicionales a la convención de 1949 fueron aprobados en 1977 y un tercer protocolo fue aprobado en 2005.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s