El Museo del Führer

La historia del saqueo del arte tiene una larga cronología: desde el asalto de las tumbas de los faraones egipcios, hasta los saqueos de Roma, el saco de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada, las tropelías de Napoleón por Europa o, más recientemente, el saqueo de Irak; por tanto aunque “arte robado” a menudo se reduce a las obras saqueadas por los nazis, no fueron los primeros ni los últimos. Adolf Hitler fue un artista fracasado al que se denegó la admisión en la Academia de Bellas Artes de Viena, sin embargo se consideraba a sí mismo un gran conocedor de las mismas; el Führermuseum fue un proyecto inconcluso que planeó construir en la ciudad austriaca de Linz como parte de un complejo muy ambicioso (incluía biblioteca con capacidad para 250.000 libros, hotel, sala de ópera, teatro…) que encargó a Albert Speer y otros arquitectos, donde pretendió reunir la gran colección de arte apropiada por los nazis durante la Segunda Guerra mundial

 El Museo del Führer

Por Vir Covi

Para ello en junio de 1939 creó una comisión especial en Dresde formada por historiadores del arte cuya misión era establecer qué colecciones públicas y privadas interesaban al régimen e inventariarlas una vez adquiridas. Los métodos para hacerse con ellas fueron desde la confiscación hasta la compra forzosa con los beneficios de Mein Kampf y de sus retratos, aunque las transacciones se convirtieron en muchos casos técnicamente en atracos pues no era conveniente negarse a la cantidad ofrecida que por otro lado se pagaba en reichsmarks alemanes, que en los territorios ocupados resultaron inútiles.

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Adolf Hitler y Albert Speer en junio de 1942. Speer fue uno de los arquitectos favoritos de Hitler y participó en el diseño del Museo del Führer

Custodiadas en puntos clave como el edificio de oficinas del Führer en Múnich o la Galería Nacional del Juego de Palma de París que fueron utilizados como almacenes, desde febrero de 1944 y ante el peligro de destrucción que suponía el aumento de los bombardeos, todo este patrimonio se trasladó a varios refugios como las minas de sal de Altaussee, en Austria, y diversos castillos. La fuente más importante para reconstruir las colecciones, además de los libros de registro confiscados al final de la guerra, fueron los álbumes de fotos que la comisión se encargó de realizar entre 1940 y 1945 y que presentaban dos veces al año a Hitler, en navidad y el día de su cumpleaños: 31 álbumes de los que se conservan 19.

File:Bundesarchiv Bild 183-H29050, München, Ernst Gall, Adolf Hitler, Albert Speer.jpg

Ernst Gall, Adolf Hitler y Albert Speer en la Haus der Deutschen Kunst de Múnich en 1936. La columnata de este edificio era similar a la diseñada para el Museo del Führer

Finalizada la guerra, a su vez Alemania fue saqueada particuarmente por la Unión Soviética, y aunque los aliados crearon grupos especiales para recuperar las obras de arte y las más identificables fueron devueltas a los países de origen cuyos gobiernos se encargaron de entregarlas a los propietarios, miles nunca fueron devueltas. Algunas están desaparecidas, otras hoy se pueden encontrar sobre todo en instituciones rusas y estadounidenses; los propios museos, como el Instituto de Arte de Chicago o el Metropolitano de Nueva York, han reconocido que poseen obras con lagunas en cuanto a su origen…[1]

La Factoria Historica

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[1] La Academia de Bellas Artes de Viena fue fundada en 1692 como una academia privada por el pintor de la corte Peter Strudl, quien se convirtió en el Praefectus Academiae Nostrae. En 1701 fue ennoblecido como Barón del Imperio. A su muerte en 1714, la Academia cerró temporalmente. El 20 de enero de 1725, el emperador Carlos VI nombró al francés Jacob van Schuppen como Prefecto y Director de la Academia, que fue refundada como la k.k. Hofakademie der Maler, Bildhauer und Baukunst (Academia de la Corte Imperial y Real de pintores, escultores y arquitectura). Durante el reinado de la emperatriz María Teresa, en 1751 un nuevo estatuto reformó la academia. El prestigio de la academia creció, y en 1767 las archiduquesas Carlota Carolina y María Ana fueron los primeros miembros honorarios de la Academia. En 1772, se produjeron ulteriores reformas en la estructura organizativa. El canciller Kaunitz integró todas las escuelas de arte existentes en la k.k. vereinigten Akademie der bildenden Künste (Academia Imperial y Real unificada de Bellas Artes). La palabra “vereinigten” (unificada) fue más tarde abandonada. A principios del siglo XIX, la Academia era un baluarte del neoclasicismo, con el que rompieron los estudiantes alemanes Overbeck y Pforr, quienes fundaron, el 10 de julio de 1809, la Lukasbund, origen del movimiento nazareno. En 1872 el emperador Francisco José I aprobó un estatuto que hizo de la academia la suprema autoridad gubernamental sobre las artes. Se construyó un nuevo edificio, obra de Theophil Freiherr von Hansen durante la construcción del Ringstraße. El 1 de abril de 1877, se inauguró el nuevo edificio en la Plaza Schiller, donde permanece hoy en día. Durante la ocupación nazi (1938-1945), la academia se resintió al obligar a muchos judíos miembros del personal a abandonar sus puestos. Parte de los tesoros artísticos que albergaba resultaron destruidos en los bombardeos de la segunda guerra mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, la academia fue reconstituida en 1955 y confirmada su autonomía. Tiene estatus de universidad desde 1998, pero mantiene su nombre original. Actualmente es la única universidad austriaca que no tiene la palabra «Universidad» en su nombre.

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