Filipinas

El metatarso del hombre de Callao, que fue datado por el método del uranio–torio en 67 000 años de antigüedad, reemplazó al hombre de Tabon como los restos humanos más antiguos hallados en el archipiélago filipino. Los negritos estuvieron entre los primeros habitantes de las islas, pero la fecha de su aparición en Filipinas aún es discutida. Hay varias teorías sobre los orígenes de los primeros habitantes de las islas. F. Landa Jocano sugiere que los antepasados de los filipinos actuales surgieron y se desarrollaron localmente. La teoría del origen isleño de Wilhelm Solheim postula que el poblamiento del archipiélago se dio a través de las rutas de comercio que provenían de la zona de Sonda alrededor de los años 48 000 a 5000 a. C., en vez de una migración a gran escala. La teoría de la expansión austronesia afirma que varios grupos malayo-polinesios procedentes de Taiwán comenzaron a migrar a Filipinas alrededor del 4000 a. C., desplazando a los primeros pobladores. Cualquiera que sea el caso, para el año 1000 a. C., los habitantes del archipiélago se habían organizado en cuatro tipos de grupos sociales: las tribus de cazadores-recolectores, sociedades guerreras, plutocracias pequeñas y principados con centro en los puertos marítimos…

 Filipinas

En el transcurso de los siguientes siglos, el comercio con los pueblos marítimos y otros países asiáticos trajo consigo la influencia del islam, el budismo y el hinduismo. Durante este tiempo no hubo ningún Estado político unificador que abarcara todo el archipiélago filipino. En su lugar, las islas estaban divididas entre varias talasocracias que a menudo luchaban entre sí, gobernadas por varios datus, rajás o sultanes. Entre ellos estaban los reinos de Manila, Namayan y Tondo; los rajanatos de Butuan y Cebú y los sultanatos de Maguindanao y Sulú. Algunas de estas sociedades fueron parte de los imperios malayos de Srivijaya, Madjapahit y Brunéi. El islam llegó a Filipinas por medio de comerciantes y algunos proselitistas provenientes de Malasia e Indonesia. De este modo, en el siglo XV, el mahometanismo se estableció en el archipiélago Sulú, mientras que en 1565 ya se tiene constancia de que había alcanzado Mindanao, Luzón y las Bisayas.

Fuerte de Santiago en Manila, construido para defender la ciudad de los ataques externos

Enlace directo: Colonización y conquista de las Filipinas

En 1521, el explorador portugués Fernando de Magallanes llegó a Filipinas y reclamó las islas para España. La colonización comenzó en 1565, cuando el explorador español Miguel López de Legazpi llegó desde la Nueva España y fundó los primeros asentamientos europeos en terreno filipino en la actual Cebú. En 1571, después de tratar con las familias reales nativas durante la conspiración de Tondo y tras derrotar a la tripulación del pirata chino Limahong, los españoles establecieron en Manila la capital de las Indias Orientales Españolas. El mandato español contribuyó a lograr la unidad política por primera vez en el archipiélago. Desde 1565 hasta 1821, la Capitanía General de las Filipinas fue gobernada como un territorio del Virreinato de la Nueva España y, a continuación, se administró directamente desde Madrid después de la Guerra de Independencia de México. Desde esta misma Capitanía, España controlaba otros de sus territorios en el Pacífico, entre los que se incluían Guam, Palaos, las Islas Carolinas y las Islas Marianas. Entre los siglos XVI y XIX, el galeón de Manila comunicó a la capital del territorio con Acapulco, realizando un viaje una o dos veces al año. El comercio introdujo al país alimentos como el maíz, el tomate, la patata, el chile y la piña procedentes de América. Los misioneros católicos convirtieron a la mayoría de los habitantes de las tierras bajas al cristianismo y fundaron escuelas, universidades y hospitales. Aunque un decreto español introdujo la educación pública gratuita en 1863, los esfuerzos por llevarle la educación pública al pueblo no se consumaron sino hasta el período estadounidense. Durante su gobierno, los españoles lucharon contra varias rebeliones indígenas y múltiples desafíos externos como los piratas chinos, neerlandeses y portugueses. En una extensión de los combates de la Guerra de los Siete Años, las fuerzas británicas al mando del brigadier general William Draper y el almirante Samuel Cornish, ocuparon brevemente la ciudad de Manila. Encontraron aliados locales como Diego y Gabriela Silang, que aprovecharon la oportunidad para liderar una revuelta, hasta que el gobierno español finalmente fue restaurado tras el Tratado de París de 1763.

José Rizal, Marcelo del Pilar y Mariano Ponce: líderes del Movimiento de Propaganda

En el siglo XIX, los puertos filipinos se abrieron al comercio mundial y se produjeron cambios en la sociedad filipina. Muchos españoles nacidos en Filipinas (criollos) y los de ascendencia mixta (mestizos) se hicieron ricos. La afluencia de colonos españoles y latinos disminuyó el poder de la Iglesia y abrió varios puestos en el gobierno tradicionalmente ocupados por los españoles nacidos en la península Ibérica (peninsulares). Los ideales de la revolución también comenzaron a extenderse a través de las islas. La insatisfacción de los criollos resultó en la revuelta en Cavite El Viejo en 1872, que fue una de los precursores de la Revolución filipina. Los sentimientos revolucionarios se avivaron en 1872, después de que tres sacerdotes, Mariano Gómez, José Burgos y Jacinto Zamora, conocidos como Gomburza, fueron acusados de sedición y ejecutados por las autoridades coloniales. Esto inspiraría a un movimiento de propaganda en España, organizado por Marcelo H. del Pilar, José Rizal y Mariano Ponce, donde presionaban para la creación de reformas políticas en Filipinas. Eventualmente, Rizal fue arrestado y ejecutado el 30 de diciembre de 1896, por cargos de rebelión. Como los intentos para lograr estas reformas encontraron una gran resistencia, en 1892 Andrés Bonifacio estableció una sociedad secreta llamada la Katipunan, una sociedad relacionada con otros grupos de masones que buscaba la independencia del gobierno español a través de una revuelta armada. Bonifacio y Katipunan comenzaron la Revolución filipina en 1896. Una facción del Katipunan, los Magdalo de la provincia de Cavite, llegó a desafiar la posición de Bonifacio como líder de la revolución y Emilio Aguinaldo lo relevó.

Edición filipina de The Tribune del 24 de abril de 1942, anunciando la invasión japonesa de Filipinas

En 1898, la Guerra Hispano-Estadounidense comenzó en Cuba y posteriormente se extendió al archipiélago filipino ya sumergido en una revuelta. El 12 de junio de 1898 Aguinaldo declaró la independencia filipina de España en Kawit, Cavite, y al año siguiente se estableció la Primera República Filipina. Por su parte, cuando España perdió la guerra firmó el Tratado de París de 1898, en el cual cedió el dominio de las islas a Estados Unidos por 20 millones de dólares. Como se hizo cada vez más evidente que los Estados Unidos no reconocerían a la Primera República Filipina, estalló la Guerra Filipino-Estadounidense. Al perder el conflicto, el archipiélago terminó bajo el control total estadounidense, ya que hasta entonces había sido administrado como un área insular; en 1935, Filipinas obtuvo el estatus de «Estado libre asociado». En la década siguiente, los planes para recuperar la independencia fueron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial, en particular cuando el Imperio japonés invadió el país y estableció un gobierno títere, la Segunda República Filipina. Durante el conflicto se cometieron múltiples crímenes de guerra, como la Marcha de la Muerte de Batán y la Masacre de Manila, que culminó con la batalla de Manila. Los crímenes contra población de origen español en Filipinas, y asaltos realizados a sedes oficiales consulados y embajadas españoles por los japoneses, provocaron gran inquietud en España, hasta el punto que el Gobierno del General Franco, que en un principio coqueteó con las potencias del eje, rompió las relaciones diplomáticas con Japón el 12 de abril de 1945, y España estuvo a un paso de declarar la guerra a Japón. Para cuando las tropas aliadas hubieron derrotado a los japoneses en 1945, más de un millón de filipinos habían muerto.

Archivo:Flag of the Philippines.svg

Bandera

Finalmente, el 4 de julio de 1946, Filipinas alcanzó su independencia del gobierno estadounidense. Tras lograr su independencia, la joven nación enfrentó varios problemas: el país tuvo que ser reconstruido de los estragos de la guerra y llegar a un acuerdo con varios colaboradores y empresarios japoneses para comenzar su desarrollo económico. Mientras tanto, el Hukbalahap, un ejército rebelde comunista que anteriormente luchaba en contra de los japoneses, continuaba activo en las regiones rurales. Finalmente, esta amenaza fue abordada por el Secretario de la Defensa Nacional y posterior presidente Ramón Magsaysay, aunque se siguieron presentando algunos casos esporádicos de insurgencia comunista. En 1965, Ferdinand Marcos fue elegido presidente, con su esposa Imelda Marcos a su lado. Como la Constitución prohibía reelegirse para el cargo presidencial más de dos veces, al final de su segundo mandato, declaró la ley marcial el 21 de septiembre de 1972. Para seguir gobernando por decreto, utilizó como argumentos la división política, la tensión de la Guerra Fría y el espectro de la rebelión comunista y de la insurgencia islámica en el país. De esta manera, dio inicio a una dictadura que duró más de diez años y que se caracterizó por el estricto control de la economía y la represión política.

File:Boxer codex.jpg

Una página del Códice Boxer. A la izquierda, un general del Rajanato de Butuan y a la derecha, un princesa del Reino de Tondo

El 21 de agosto de 1983, Benigno «Ninoy» Aquino, Jr., líder de la oposición al gobierno de Marcos, ignoró las advertencias y regresó del exilio en Estados Unidos. Fue asesinado al descender de su avión en el Aeropuerto Internacional de Manila, ahora llamado Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino en su memoria. Con el aumento de la presión política, Marcos finalmente convocó a elecciones presidenciales en 1986. Corazón Aquino, viuda de Benigno, se convirtió en la líder de la oposición y en su candidata para la contienda presidencial. Cuando Marcos se proclamó ganador de las elecciones, muchos pensaron que habían estado arregladas. Esto condujo a la Revolución de EDSA, instigada cuando dos de los aliados más antiguos de Marcos, Fidel V. Ramos, Jefe de Estado Mayor adjunto de las Fuerzas Armadas y Juan Ponce Enrile, Secretario de la Defensa Nacional, renunciaron y se manifestaron en campo Aguinaldo y campo Crame. El Cardenal Arzobispo de Manila, Jaime Sin, exhortó a las personas a reunirse en apoyo a los líderes rebeldes y a protestar en la Avenida Epifanio de los Santos (EDSA). Ante las protestas masivas y las deserciones militares, Marcos y sus aliados huyeron a Hawái, donde fueron exiliados.

Archivo:Coat of Arms of the Philippines.svg

Escudo

Enlace directo: Los Últimos de Filipinas‏

Ese mismo año, Corazón Aquino fue nombrada presidenta. El retorno de la democracia y las reformas al gobierno después de los eventos de 1986 fueron obstaculizados por la deuda nacional, la corrupción, los intentos de golpe de Estado, una persistente insurgencia comunista y los movimientos separatistas islámicos. Aunque la economía mejoró durante la administración de Fidel V. Ramos, quien fue elegido presidente en 1992, el inicio de la crisis financiera asiática de 1997 frenó estos avances. En 2001, en medio de acusaciones de corrupción y un proceso de destitución estancado, el sucesor de Ramos, Joseph Estrada, fue expulsado de la presidencia por la Revolución de EDSA de 2001 y reemplazado por Gloria Macapagal-Arroyo. Finalmente, como resultado de las elecciones de mayo de 2010, Benigno «Noynoy» Aquino III fue elegido presidente…[1]

La Factoria Historica


[1] La economía de Filipinas es la 46ª más grande del mundo, con un PIB nominal estimado en US$ 189 mil millones para 2010. El Fondo Monetario Internacional prevé que esta cifra llegue a más de US$ 202 mil millones para finales del año 2011. Las principales exportaciones son los semiconductores y productos electrónicos, equipos de transporte, ropa, productos de cobre, productos derivados del petróleo, aceite de coco y frutas. Asimismo, sus principales socios comerciales son Estados Unidos, Japón, China, Singapur, Corea del Sur, los Países Bajos, Hong Kong, Alemania, Taiwán y Tailandia. Su moneda es el peso filipino (₱ o PHP). Filipinas es miembro del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Asiático de Desarrollo (que tiene su sede en la ciudad de Mandaluyong), el Plan Colombo y el G-77, entre otros grupos e instituciones. Como un país recientemente industrializado, la economía filipina pasó de basarse en la agricultura a centrarse en los servicios y manufactura. De los 38,1 millones personas que integran la fuerza laboral del país, el sector agrícola emplea cerca del 32%, pero contribuye con sólo un 13,8% del PIB. El sector industrial emplea alrededor de 13,7% de la población activa y representa el 30% del PIB. Por su lado, el 46,5% de los trabajadores del sector de servicios son responsables del 56,2% del PIB. En julio de 2009, la tasa de desempleo ascendía a alrededor de 7,6% y debido a la desaceleración económica mundial, en septiembre del mismo año la inflación alcanzó un nivel de 0,70%. En febrero de 2010, las reservas internacionales brutas eran de US$ 45 713 millones. En 2004, la deuda pública como porcentaje del PIB se estimaba en 74,2%; en 2008, descendió al 56,9%, mientras que la deuda externa bruta aumentó a US$ 66,27 mil millones. En julio de 2011, la tasa de inflación se hallaba en un nivel de 5,1%, mostrando un aumento de más de un punto porcentual en relación con el mismo mes de 2010. Tras la Segunda Guerra Mundial, por un tiempo fue considerado como la segunda economía más rica de Asia Oriental, sólo por detrás de la japonesa. Sin embargo, durante los años 1960 comenzó a verse superada. La economía se estancó bajo la dictadura de Ferdinand Marcos, con inestabilidad política y una mala administración económica por parte del régimen. El país sufrió un lento crecimiento económico y temporadas de recesión. No fue hasta la década de 1990 cuando la economía empezó a recuperarse, debido, según diversos analistas, a un programa de liberalización económica. En 1997, la crisis financiera asiática afectó a su economía, resultando en una continua devaluación de la moneda nacional y varias caídas en el mercado de valores. No obstante, sus efectos en Filipinas no resultaron tan graves como para algunos de sus vecinos asiáticos. Esto fue así, en gran parte, por el conservadurismo fiscal del gobierno, como resultado de décadas de monitoreo y supervisión fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI), en comparación con el gasto masivo de sus vecinos por una aceleración rápida de su crecimiento económico. Desde entonces, Filipinas ha tenido indicios de progreso. En 2004, la economía experimentó un crecimiento del 6,4% del PIB y del 7,1% en 2007, su ritmo de crecimiento más rápido en tres décadas. Sin embargo, el crecimiento promedio anual del PIB per cápita para el período 1966–2007 fue de 1,45% en comparación con el promedio de 5,96% para Asia Oriental y el Pacífico en general, además de que los ingresos diarios del 22,6% de la población filipina siguen siendo inferiores a US$ 1,25. A pesar de disfrutar de un crecimiento económico estable durante la primera década del siglo XXI, para 2010, la economía del país era más pequeña que la de sus vecinos del Sureste Asiático —Indonesia, Tailandia, Malasia y Singapur— en términos de PIB y PIB nominal per cápita. Existen otros desequilibrios y desafíos en Filipinas. La economía es muy dependiente de las remesas, que superan a la inversión extranjera directa como fuente de divisas. El desarrollo regional es desigual, ya que Luzón —en particular la Gran Manila— acapara gran parte del crecimiento económico a costa de otras regiones, si bien el gobierno ha tomado medidas para distribuir el crecimiento económico mediante la promoción de inversiones en otras áreas del país. A pesar de las limitaciones, los servicios como el turismo y el Business Process Outsourcing han sido identificados como algunas de las mejores áreas de oportunidades para el crecimiento del país. Goldman Sachs incluyó al país en su lista de las economías de los «Próximos once», aunque China y la India han surgido como sus principales competidores económicos en la región.

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