Canadá

Los primeros habitantes del territorio que actualmente comprende Canadá fueron las “Primeras Naciones”, los esquimales  y los métis. Los términos “indios” y “eskimos” han caído en desuso. Estudios arqueológicos y genéticos comprueban la presencia humana en el norte del Yukón hace 26.500 años, y en el sur de Ontario hace 9.500 años. Old Crow Flats y Bluefish Caves son los sitios arqueológicos más antiguos dejados por los primeros habitantes canadienses. Entre las tradiciones de las “Primeras Naciones”, se encuentran las ocho historias únicas que describen la creación del mundo y de sus tribus. Estos pueblos aborígenes se caracterizan por sus asentamientos urbanos que han perdurado hasta el siglo XXI, por su arquitectura civil y monumental y por una jerarquización social compleja. Algunas de estas civilizaciones desaparecieron mucho tiempo antes de la llegada de los europeos en los siglos XV y XVI, y han sido descubiertas recientemente por las excavaciones arqueológicas…

Canadá

Se estima que a finales del siglo XV la población aborigen estaba entre los 200.000 y los dos millones de habitantes. Los múltiples brotes de enfermedades infecciosas traídas por los europeos como la influenza, el sarampión y la viruela a las cuales ellos no tenían inmunidad biológica, combinados con otros efectos del contacto con los europeos, resultaron en una disminución de la población aborigen de entre un 85% y un 95%. La cultura mestiza de los métis se originó a mediados del siglo XVII, cuando algunos europeos se juntaron con aborígenes de las “Primeras Naciones”. Por su parte, durante las primeras décadas, los esquimales tuvieron un contacto más limitado con los colonizadores europeos. Los europeos llegaron por primera vez al continente americano cuando los vikingos se asentaron brevemente en L’Anse aux Meadows en la isla de Terranova alrededor de año 1000; tras el fracaso de esa colonia, el próximo intento para la exploración del territorio canadiense se realizó hasta 1497, cuando el navegante italiano Giovanni Caboto (Juan Caboto) exploró la costa atlántica de América del Norte al servicio de Inglaterra. En 1534, Jacques Cartier hizo lo mismo en nombre de Francia. El explorador francés Samuel de Champlain llegó en 1603 y estableció los primeros asentamientos europeos permanentes de la región: Port Royal en 1605 y la ciudad de Quebec en 1608. Entre los colonos franceses de Nueva Francia, los canadiens se asentaron en el Valle de río San Lorenzo, mientras que los acadiens en las provincias marítimas actuales. Los comerciantes de pieles franceses y los misioneros católicos exploraron la zona de los Grandes Lagos, la bahía de Hudson y la cuenca del Misisipi hasta Luisiana. Las Guerras de los Castores estallaron por el control del comercio de pieles.

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Los ingleses establecieron puestos de pesca avanzada en Terranova alrededor del año 1610 y establecieron las Trece Colonias al sur. Una serie de cuatro guerras intercoloniales se desataron entre 1689 y 1763. En 1713, la parte continental de Nueva Escocia quedó bajo dominio británico con el Tratado de Utrecht. Más tarde, al finalizar la Guerra Franco-india en 1763, con la firma del Tratado de París Francia cedió Canadá y la mayor parte de Nueva Francia a Gran Bretaña. La Proclamación Real de 1763 separó a la provincia de Quebec de Nueva Francia y anexó la isla del Cabo Bretón a Nueva Escocia. En 1769, la isla de San Juan, ahora la isla del Príncipe Eduardo, se convirtió en una colonia separada. Para evitar conflictos en Quebec, los británicos aprobaron el Acta de Quebec de 1774, la cual amplió el territorio de Quebec hasta la zona de los Grandes Lagos y el Valle de Ohio. En estos lugares se restableció el idioma francés, la fe católica y el derecho civil francés. Esto enfureció a muchos residentes de las Trece Colonias e influyó en el inicio de la Revolución estadounidense. En el Tratado de París en 1783 se reconoció la independencia de los Estados Unidos, cediendo los territorios al sur de los Grandes Lagos. Alrededor de 50.000 partidarios de la ocupación inglesa huyeron de los Estados Unidos a Canadá. Con este cambio, Nuevo Brunswick se separó de Nueva Escocia para reorganizar los nuevos asentamientos de los partidarios ingleses en las provincias marítimas. Para acomodar a los inmigrantes de habla inglesa en Quebec, la Ley constitucional de 1791 dividió la provincia en Canadá Inferior de habla francófona, más tarde la Provincia de Quebec, y Canadá Superior de habla anglosajona, más tarde Ontario, concediendo a cada una el derecho de elegir su propia Asamblea legislativa. Canadá (Superior e Inferior) fue el frente principal durante la guerra de 1812, librada entre los Estados Unidos y el Imperio Británico. Tras la guerra, la inmigración a gran escala desde Gran Bretaña e Irlanda comenzó en 1815, de tal modo que, desde 1825 a 1846, 626.628 inmigrantes europeos desembarcaron en puertos canadienses. Antes de 1891, entre un cuarto y un tercio de todos los europeos que emigraron al país, habían fallecido a causa de las enfermedades infecciosas. Durante el siglo XIX, la industria de la madera superó el comercio de pieles en importancia económica. El deseo de tener un gobierno responsable resultó en las rebeliones abortadas de 1837. Posteriormente, el Informe de Durham recomendó la implantación de un gobierno responsable y la asimilación de los canadienses franceses en la cultura británica. El Acta de Unión de 1840 fusionó las Canadás en la Provincia Unida de Canadá. En 1849, el gobierno responsable fue establecido para todas las provincias británicas en Norteamérica. La firma del Tratado de Oregón por el Reino Unido y los Estados Unidos en 1846 puso fin a la disputa por los límites de Oregón, ampliando la frontera noroeste a lo largo del paralelo 49° N. Esto abrió el camino para la fundación de dos colonias británicas en la isla de Vancouver (1849) y en la Columbia Británica (1858). Además, el gobierno local comenzó una serie de expediciones exploratorias para reclamar la Tierra de Rupert y la región del Ártico.

Tras varias conferencias constitucionales, el 1 de julio de 1867 la Ley constitucional proclamó oficialmente la Confederación Canadiense, creando “un dominio bajo el nombre de Canadá” con cuatro provincias: Ontario, Quebec, Nueva Escocia y Nuevo Brunswick. Además se asumió el control de la Tierra de Rupert y del Territorio Noroeste para formar los Territorios del Noroeste, donde el maltrato de la población méti, llevó a la Rebelión del río Rojo y a la posterior creación de la provincia de Manitoba, en julio de 1870. Columbia Británica y la isla de Vancouver que se habían fusionado en 1866 y la colonia de la isla del Príncipe Eduardo se unieron a la Confederación en 1871 y 1873, respectivamente. El gobierno conservador del primer ministro John A. Macdonald estableció una política nacional de aranceles para proteger a las industrias de fabricación canadienses. Para abrir paso a la colonización del oeste, el gobierno patrocinó la construcción de tres ferrocarriles transcontinentales incluyendo el Canadian Pacific Railway, estimuló la creación de asentamientos en las praderas con la Ley de Tierras de Dominio y estableció la Policía Montada del Noroeste, para afirmar su autoridad sobre este territorio. En 1898, después de la fiebre del oro de Klondike en los Territorios del Noroeste, el gobierno canadiense creó el territorio del Yukón. Bajo el gobierno liberal del primer ministro Wilfrid Laurier, los inmigrantes europeos se asentaron en las praderas y en 1905 Alberta y Saskatchewan se convirtieron en provincias. Debido a que el Reino Unido todavía mantuvo el control de los asuntos exteriores nacionales, según lo acordado en la Ley de la Confederación, su declaración de guerra en 1914 automáticamente llevó a Canadá dentro de la Primera Guerra Mundial. Los voluntarios enviados al frente occidental, posteriormente se convirtieron en parte del Cuerpo Canadiense. El cuerpo desplegado por el país jugó un papel muy importante en el conflicto, como en las batallas de Vimy Ridge y otras grandes batallas de la guerra. De los aproximadamente 625.000 voluntarios, alrededor de 60.000 murieron y otros 173.000 resultaron heridos. La crisis de reclutamiento de 1917 estalló cuando el primer ministro conservador Robert Borden impuso el servicio militar obligatorio, pese a la oposición de los quebequenses de habla francesa. En 1919, Canadá se unió a la Sociedad de Naciones, de manera separada del Reino Unido y en 1931, el Estatuto de Westminster afirmó la independencia nacional. La Gran Depresión trajo dificultades en todo el país. En respuesta, la Federación de la Comunidad de Cooperativa (CCF) en Alberta y Saskatchewan promulgó muchas medidas para alcanzar un Estado de bienestar iniciadas por Tommy Douglas para las décadas de 1940 y 1950. Canadá le declaró la guerra a Alemania de forma independiente durante la Segunda Guerra Mundial, durante el mandato del primer ministro liberal William Lyon Mackenzie King, sólo tres días después de que lo hiciera el Reino Unido. Las primeras unidades del ejército canadiense llegaron a Gran Bretaña en diciembre de 1939.

Con sus más de 550 metros de altura, la Torre CN es una de las estructuras más altas del mundo, además de que es un ícono de la ciudad de Toronto.  Las tropas canadienses jugaron papeles importantes en la batalla de Dieppe de 1942 en Francia, la invasión aliada de Italia, el desembarco y la batalla de Normandía y la batalla del Escalda en 1944. El gobierno proporcionó asilo y protección para la realeza de los Países Bajos cuando fue ocupado por la Alemania Nazi, además de que ayudó en la posterior liberación del país. La economía canadiense creció como industria fabricante de equipo militar para Canadá, Reino Unido, China y la Unión Soviética. A pesar de otra crisis de reclutamiento en Quebec, la nación terminó la guerra con una de las mayores fuerzas armadas en el mundo y con la segunda economía más rica de todas. En 1945, después de la guerra, el país se convirtió en uno de los miembros fundadores de la Organización de las Naciones Unidas. El Dominio de Terranova (ahora Terranova y Labrador), en ese tiempo un dominio con un gobierno similar al de Australia, se unió a Canadá en 1949. El crecimiento del país, combinado con las políticas de los sucesivos gobiernos liberales, dieron lugar a la aparición de una nueva identidad canadiense, que se caracterizó por la aprobación de la actual bandera de la hoja de arce en 1965, la aplicación del bilingüismo oficial (inglés y francés) en 1969 y el multiculturalismo oficial en 1971. También se crearon programas impulsados por los socialdemócratas, tales como la asistencia sanitaria universal, el plan de pensiones y los préstamos a estudiantes; algunos gobiernos provinciales, especialmente los de Quebec y Alberta, se opusieron a muchas de ellas, tales como las incursiones federales en sus jurisdicciones. Por último, en 1982 otra serie de conferencias constitucionales dio como resultado la “patriación” de la Constitución de Canadá desde el Reino Unido, simultáneo con la creación de la Carta de los Derechos y Libertades. En 1999, Nunavut se convirtió en el tercer territorio de la federación tras una serie de negociaciones con el gobierno federal.

Al mismo tiempo, Quebec fue experimentando profundos cambios sociales y económicos a través de la Revolución Tranquila, dando lugar al nacimiento de un movimiento nacionalista en la provincia y a un frente más radical llamado el Frente de Liberación de Quebec (FLQ), cuyas acciones provocaron la Crisis de octubre en 1970.64 Una década más tarde, en 1980, se celebró un fallido referéndum sobre la soberanía/asociación de la provincia. En 1990, hubo intentos fallidos de realizar una enmienda constitucional, seguidos por un segundo referéndum en 1995, en el que la soberanía fue rechazada por un 50,6% en contra y un 49,4% a favor. En 1997, la Corte Suprema dictaminó que la secesión unilateral por una provincia sería inconstitucional, por lo que el parlamento aprobó la Ley de Claridad, que describe los términos de negociación para que una provincia se retire de la Confederación. Además de las cuestiones de soberanía de Quebec, una serie de crisis sacudió la sociedad canadiense en la década de 1980 y principios de la década de 1990. Estos incluyen la explosión del vuelo 182 de Air India en 1985, la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal en 1989 y la Crisis de Oka en 1990, la primera de una serie de violentos enfrentamientos entre el gobierno y los grupos aborígenes Ese mismo año, Canadá se unió a la Guerra del Golfo como parte de una fuerza de coalición dirigida por Estados Unidos y participó en varias misiones de “mantenimiento de la paz” durante el resto de la década. Aunque envió tropas hacia Afganistán en 2001, se negó a enviar tropas a Irak cuando fue invadido por Estados Unidos en 2003…[1]

La Factoria Historica


[1] Bumsted, JM (2004). History of the Canadian Peoples. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-541688-0; Conrad, Margaret; Finkel, Alvin (2003). Canada: A National History. Toronto: Longman. ISBN 0-201-73060-X; Stewart, Gordon T (1996). History of Canada Before 1867. East Lansing, Michigan: Michigan State University Press. ISBN 0-87013-398-5; Brooks, Stephen (2000). Canadian Democracy: An Introduction (3ª edición). Don Mills, Ontario: Oxford University Press Canada. ISBN 0-19-541503-5; Dahlitz, Julie (2003). Secession and international law: conflict avoidance – regional appraisals. La Haya: T.M.C. Asser Press. ISBN 90-6704-142-4; Fox, Annette Baker (1996). Canada in World Affairs. East Lansing: Michigan State University Press. ISBN 0-87013-391-8; Morton, Desmond; Granatstein, JL (1989). Marching to Armageddon: Canadians and the Great War 1914–1919. Toronto: Lester & Orpen Dennys. ISBN 0-88619-209-9; Quentin H. Stanford, ed (2003). Canadian Oxford World Atlas (5ª edición). Toronto: Oxford University Press (Canada). ISBN 0-19-541897-2; Marr, William L; Paterson, Donald G (1980). Canada: An Economic History. Toronto: Gage. ISBN 0-7715-5684-5; Wallace, Iain (2002). A Geography of the Canadian Economy. Don Mills, Ontario: Oxford University Press. ISBN 0-19-540773-3; Statistics Canada (2001). Canada Year Book. Ottawa: Queen of Canada. ISBN 0-660-18360-9; Oficina del Comisionado de Idiomas Oficiales (2005). «Annual Report – Special Edition» (en inglés). OCOL-CLO.gc.ca. Consultado el 16 de mayo de 2010; Resnick, Philip (2005). The European Roots Of Canadian Identity. Peterborough, Ontario: Broadview Press. ISBN 1-55111-705-3.

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