La División Azul Española

Los líderes de España vieron en la invasión de Rusia el 22 de junio de 1941 una oportunidad para saldar dos cuentas de una sola vez: al ofrecerle una división a Hitler para una cruzada contra el bolchevismo, también podrían saldar la deuda con los odiados soviéticos, quienes se habían enfrentado a ellos en la guerra civil española, y pagar el favor de los alemanes, que habían ido en su ayuda, asimismo le recordarían a Hitler lo bien que combatían los españoles…en caso de que aquel albergara algún deseo de incorporar España a su floreciente imperio….

La División Azul Española

La llamada solicitando voluntarios para luchar en Rusia obtuvo una respuesta cercana al pandemonium nacional, más de 3000 estudiantes de la Universidad de Madrid corrieron a alistarse, la clase de 1941 en la Academia Militar española de Zaragoza se presentó en masa, muchos oficiales del Ejército regular español aceptaron un descenso en rango o se enrolaron como soldados corrientes para cerciorarse de que así los aceptarían como voluntarios. A las dos semanas la División Azul bautizada así por las camisas azules que llevaban los hombres como símbolo de la falange sobrepasaba en 40 veces los 18.000 que necesitaba, se eligió solo a los mejores…la mayoría combatientes experimentados, veteranos de la guerra civil, todos los oficiales con rango superior a teniente procedían del Ejército Regular. Las tropas primero recibieron entrenamiento en Alemania, y luego fueron enviadas al Frente Oriental, donde sirvieron como parte de la Wehrmacht, con el fin de no violar la neutralidad de España.

File:Blue Division Full.svg

Para los españoles, resulto igual de difícil adaptarse a la disciplina prusiana como al clima ruso, los alemanes se quejaban de que a menudo no saludaban, que se vestían con descuido ya que eran demasiado amistosos con los civiles polacos y rusos que se encontraban, a su vez, los voluntarios consideraban a los alemanes mezquinos y rígidos. Hitler, quien compartía la visión general germana sobre los españoles de que eran muy indisciplinados, no obstante quedo maravillado ante su valentía como guerreros: Uno no puede imaginarse unos hombres más intrépidos, rara vez buscan cobijo, se burlan de la muerte, nuestros hombres están encantados de tenerlos como camaradas. Los voluntarios lucharon lado a lado con los alemanes durante dos largos años, compartiendo victorias y eventuales reveses, en total, en un momento u otro sirvieron 47.000 hombres de la División Azul. Casi la mitad murió en combate. Los voluntarios españoles que partieron a Alemania el 13 de julio de 1941 albergaban pocos pensamientos de muerte y ninguno de derrota. Las celebraciones de su partida duraron días, se los recordó en misas de despedida, se los alabó en discursos y se los saludo en innumerables brindis. Inmensas multitudes abarrotaron las estaciones de tren para despedirlos…y gritar:”Muerte a Rusia” Cuando los trenes pasaron por Francia, los civiles galos y los republicanos españoles exiliados lanzaron piedras e insultos a los voluntarios, pero cuando llegaron a Alemania se reanudo la celebración. Unos 10.000 alemanes hicieron acto de presencia en la frontera para saludar a los españoles y las ciudades que visitaron los agasajaron con festines. El 17 de julio los primeros voluntarios arribaron al centro de entrenamiento de Grafenwohr, en Baviera, y allí intercambiaron sus elegantes uniformes españoles por el gris de los de la Wehrmacht.

“Vamos a ser motorizados”, si bien circuló ese rumor, la necesidad alemana de vehículos a lo largo de todo el Frente oriental hizo que el transporte principal de la División Azul fuera el carro con tracción animal, se entregaron 5.610 caballos reunidos en los Balcanes y enviados a Alemania para uso militar. Después de un mes de entrenamiento en Baviera, llego la hora de que la División Azul probara el combate en Rusia. En esa ocasión los trenes llevaron a los hombres solo parte del recorrido hasta su destino. El mando alemán creyó que los españoles se beneficiarían de una marcha tonificadora de 1000 kilómetros hasta el frente. La división avanzo al este en una columna de 30 kilómetros de equipo, los hombres se hicieron llagas dolorosas y se ahogaron con el omnipresente polvo…hasta que las lluvias de otoño convirtieron los caminos de tierra en fango. También padecieron con la pesada dieta alemana, consistente de pan duro, col picante y patatas, que a muchos les produjo gastritis. La marcha duró 45 días. Al finalizar a los españoles se les asigno un sector de 40 kilómetros del frente de Leningrado a lo largo del rió Volkov, cerca de Novgorod. A mediados de Octubre de 1941 habían logrado su primera victoria, estableciendo una cabeza de playa en la ribera oriental del Volkov. Para las tropas de la Mediterránea España, lo más difícil fue adaptarse al intenso invierno ruso…y el de 1941-1942 fue el más frio en un siglo. En navidad, la congelación le había costado a la división el servicio de 725 hombres, 8 más que los que habían muerto en combate. Los sureños se adaptaron para sobrevivir, al principio solo tenían un abrigo por cada 10 hombres, de modo que establecieron turnos para ponérselo, en especial en los gélidos servicios de guardia. Los soldados listos se ponían ropa interior larga por encima de los uniformes como camuflaje de invierno, y a los soldados rusos muertos le quitaban las cálidas botas de fieltro y cuero. La misma división se adaptó al combate de invierno al reclutar suficientes esquiadores de entre sus filas para formar una compañía especial de 205 hombres. La unidad no tardo en distinguirse en una costosa incursión por el congelado lago Ilmen, penetrando en las líneas soviéticas para ayudar a una unidad alemana que estaba atrapada. Solo en esa acción recibieron la cruz de hierro 37 soldados españoles…la mayoría de forma póstuma, solo hubo 12 sobrevivientes. Los españoles intentaron aportar un poco de humanidad al frente ruso, el día de navidad disfrutaron de un enorme cargamento de brandy, cigarros y cigarrillos que les mandaron de España. Se hicieron amigos de los campesinos rusos que a cambio a menudo les advertían de los movimientos del Ejército Rojo y muchos soldados españoles encontraron amigas rusas, a algunas de los cuales con el tiempo se llevaron a escondidas de vuelta a España. En general el trato a los prisioneros rusos era bueno, los soldados rusos preferían caer en manos de los españoles que de los alemanes y no se maltrataba a los judíos, los españoles no tenían ni idea de lo que pasaba con los judíos, cuando veían trenes cargados con personas con la estrella de David en el brazo, no sabían lo que les iba a pasar, pero obviamente sospechaban que nada bueno.

En una ocasión la División Azul entró en una serie de poblaciones habitadas por campesinos descendientes de judíos españoles que hablaban un dialecto similar al español antiguo, cuando los Einsatzgruppen de la SS llegaron al área, los españoles les hicieron saber que, por su bien, más les valía seguir de largo. El primer comandante de la División Azul, el General Agustín Muñoz Grandes, era un guerrero nato que llevo consigo a Rusia las cicatrices de 9 heridas de combate, aunque el General tuvo éxito con sus hombres en la lucha cuerpo a cuerpo, un observador apunto que ponía incómodos a sus oficiales, y con buen motivo: tenía la inquietante costumbre de preguntarles a los soldados que pensaban de sus oficiales… y prestar atención a sus respuestas. A Muñoz Grandes le importaban poco las ceremonias…o exhibir sus medallas, incluyendo una Cruz de los Caballeros con Holas de Roble concedida en persona por Hitler pero a sus hombres les exigía una dedicación total, los desertores y los que se auto-lesionaban para evitar el combate eran ejecutados sumariamente, a cambio, mostraba gran compasión al enviar a casa a los hombres que habían perdido a sus hermanos, por miedo a que una familia perdiera a dos hijos en vez de uno solo. Durante el invierno de 1942-1943, en plena Segunda Guerra Mundial, el segundo que pasaba en el frente ruso, la División Azul se enfrentó a la batalla casi a diario el combate era fiero y sangriento y escaseaban los suministros, el enemigo se hacía cada vez más fuerte, en algunos sectores, a mediados de invierno los soviéticos habían alcanzado una superioridad de 9 a 1. El 10 de febrero de 1943-miércoles negro-los soviéticos atacaron cerca de Krasny Bor con la esperanza de rodear y aniquilar a los problemáticos españoles, durante dos horas ensordecedoras, 800 cañones pesados desataron un infierno absoluto, sobre los búnkeres españoles, luego mientras los aviones soviéticos les tiraban bombas y los ametrallaban, los rusos soltaban a la infantería y los tanques, unas pocas unidades españolas lucharon hasta el último hombre, destruyendo sus cañones y armas para negárselas al enemigo al solicitar que sus camaradas los bombardearan cuando eran tomados. Por primera vez desde su llegada a Rusia, la División Azul se vio obligada a retroceder, las líneas nuevas que establecieron consiguieron resistir, pero la presión no tardo en obligarlos a solicitar más voluntarios a España. Las familias se preocuparon ante las bajas crecientes y el gobierno de Franco estaba ansioso por poner cierta distancia con el Eje que se desmoronaba.

La orden de retroceder se dio en octubre, la maltrecha División Azul fue llamada de vuelta a España, con gran alivio privado de Franco y un mínimo de ceremonia pública: Franco siempre cauto, temía ofender a los alemanes, al atraer demasiada atención sobre la retirada. En Rusia quedaron unos 5000 miembros de la División Azul, desaparecidos en combate o muertos, además de 372 prisioneros en manos rusas. Lamentablemente  Franco ordenó disolver toda bienvenida y los veteranos tuvieron que volver a sus hogares por sus propios medios. Es importante destacar que durante la retirada en 1943, muchos españoles se quedaron a combatir junto a los alemanes, formando la Legión Azul, pero eso ya es otra historia…[1]

La Factoria Historica


[1]Atlas ilustrado de la División Azul. Carlos Caballero Jurado – Editorial Susaeta – ISBN 978-84-677-0202-6 de octubre de 2009; Leningrado 1941–1944: La División Azul en combate. Francisco Martínez Canales – Editorial Almena – Serie Guerreros y Batallas Nº52 – Madrid 2009; Morir en Rusia: La División Azul en la Batalla de Krasny Bor. Carlos Caballero Jurado – Cuadernos de la Revista Española de Historia Militar nº 7 – 2004; La División Azul. Gustavo Morales y Luis Togores – Editorial Rizzoli – Madrid 2008; División Azul, la gesta militar española del siglo XX. Fernando Vadillo – Colección Eje. Editorial Este–Oeste S.L. Madrid 1991; La división española de Hitler. G.R. Kleinfeld/L.A. Tambs – Ed. San Martín S.L. Madrid 1983; La División Azul, voluntarios españoles en Alemania. J. Scurr/R. Hook – Colección Tropas de Elite. Ediciones del Prado. Madrid 1994; Galubaia Divisia, Crónica de la División Azul. Antonio María García – Ed. Fondo de Estudios Sociales. Madrid 2001; Regalía del III Reich. Jorge González Crespo – Editorial San Martín S.L. Madrid 1995; Das Heer. Uniformes y distintivos. R.Recio/A.González. Agualarga Ediciones. Madrid 1996; La División Azul, a través de sus uniformes y emblemas. C. Sampedro. García Hispan Editor. Alicante 1992;División 250. Tomás Salvador – Ediciones G.P. Colección Reno. Barcelona 1970.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s