Guerra del Rif

En 1912 se establece el protectorado español en Marruecos. Se trata en realidad de una especie de subprotectorado, una cesión a España por parte de Francia de la administración colonial de una franja del norte del país. El sultanato de Marruecos en su conjunto ha quedado ese mismo año bajo dominación francesa merced al Tratado de Fez, culminándose así varios años de paulatina penetración colonial en el país magrebí…

Guerra del Rif

Francia cede a España la administración de un 5% del territorio marroquí, unos 20.000 km² que incluyen la región montañosa del Rif. Tanto en la parte española como en la francesa la colonización implica que todo el poder político, económico y militar se encuentran en manos de las autoridades de la potencia protectora y de un número creciente de colonos europeos que intervienen activamente en la política colonial; al mismo tiempo, dado que se trata oficialmente de un protectorado, se mantienen formalmente algunas estructuras de poder preexistentes, que en la práctica no tienen competencia alguna más que cierta capacidad de intervención parcial en asuntos religiosos. De este modo, el sultán se mantiene simbólicamente como máxima autoridad marroquí, firma las leyes del protectorado, y es representado en la zona española por un vicario o jalifa.

Las tropas españolas, en el proceso de ocupación de la zona norte del país, encuentran varios focos de resistencia. Ya unos meses antes de la firma del tratado del protectorado había sido sofocada en el Rif, cerca de Melilla, una rebelión encabezada por un jefe conocido como El Mizzian. Cuando la ocupación empieza a hacerse efectiva, surgirá un nuevo foco rebelde, esta vez en Yebala, región desde la fachada atlántica hasta las estribaciones del Rif y en la que se encuentra Tetuán, la capital del protectorado, capitaneado por Ahmed al-Raisuni, señor de Arcila y la costa atlántica, que se extendería hasta 1919. Por Real Decreto del 30 de enero de 1920 se nombra al General de División, don Manuel Fernández Silvestre para el mando de la Comandancia melillense, cesando en la de Ceuta en la que desempeñaba igual cometido. Silvestre estaba obsesionado por la conquista de la bahía de Alhucemas. El 14 de octubre de 1920, Alberto Castro Girona logra el dominio casi pacífico de Xauen, ciudad sagrada, muy próxima a la frontera con el protectorado francés. Al disponer de escasas tropas para asegurar el dominio de la zona y también de las líneas de abastecimiento, se construyen cerca de cuatrocientos pequeños fuertes o blocaos que cubren el camino a Tetuán, por el valle alto del río Martín y hacia el mar por el valle del Lau. En un territorio de carácter montañoso tales fortines españoles se situaban en puntos elevados, dominando por el día amplias zonas, pero al estar desprovistos de agua, debían abastecerse mediante recuas de mulas, en algunos casos diariamente, con el consiguiente riesgo de emboscada. Con esta acción al-Raisuni tiene que atrincherarse en sus nidos de Yebala. Según afirma el historiador Ricardo de la Cierva:

«…El esfuerzo militar y económico que realiza España resulta extraordinario, los efectivos totales de las Fuerzas Armadas alcanzan 250.000 hombres; el presupuesto militar casi supone la mitad del total con 581 millones de pesetas que en gran parte van a nutrir la desproporcionada nómina del cuerpo de oficiales generales y particulares…».

A la muerte de Eduardo Dato, el rey encomienda el gobierno a una concentración conservadora presidida por Manuel Allendesalazar. El mismo día de la jura, el 12 de marzo de 1921, el general Fernández Silvestre completa un nuevo avance en línea, ocupando la playa de Sidi Dris, situada en la desembocadura del Uad Kebir, hoy conocido como río Amekran. Esta operación anfibia tuvo como antecedente el desembarco de Alfrau realizado el 12 de enero de 1921. Los secos afluentes de las cuencas del Kebir y del Kert marcan en dirección a la bahía de Alhucemas una serie de barrancos que Silvestre rebasa imprudentemente adentrándose en la cabila de Tensaman y ocupando el aduar de Annual donde establece el campamento. Apenas liquidada mediante negociaciones la rebelión de Raisuni, negociación que llevó a buen puerto el General José Villalba Riquelme, se levantan contra las tropas coloniales las tribus del Rif central, al frente de las cuales está la tribu de los Beni Urriaguel o Ait Waryaghar y la tribu de los Beni Touzine o Ait Tuzin. La cabeza visible de ésta, y por tanto de la rebelión, es Mohammed Abd al-Karim al-Jattabi, conocido en la historiografía española como Abd el-Krim o Abdelkrim, miembro del clan de los Ait Yusef, cadí (juez islámico) de Melilla y antiguo colaborador del diario El Telegrama del Rif. El 1 de junio de 1921 Silvestre, desde el campamento de Annual, ordena ocupar la posición de Monte Abarrán, corazón de la cabila de Tensanamí, última barrera sobre Alhucemas desde donde se domina el territorio costero de la cabila de Beni Urriaguel. La ocupación de esta estratégica posición dura pocas horas al desertar las unidades de la policía indígena que arrebatan al destacamento peninsular la batería allí emplazada:

«…El revés, a pesar de su entidad escasa y de su localización, sacude a toda la línea española como una descarga y hunde la moral de Silvestre, que se acusa obsesivamente de ser el primer general español que pierde cañones en África…»

A los pocos días se establece una nueva posición en el monte Igueriben, con la idea de defender el campamento de Annual por el lado sur. Esta posición es asediada y cae en poder del ejército rifeño el día 21 de julio, salvándose sólo once de los 350 soldados de la guarnición. Tras estos sucesos, los rifeños se dirigen a Annual, que es puesto bajo asedio. A primeras horas de la mañana del 22 de julio se da la orden de retirada española, que se produce a la carrera y en completo desorden. Perseguidos por los combatientes rifeños, los 13.000 soldados de Annual son masacrados por los 3.000 rifeños que les persiguen en el camino hacia Melilla. En esta masacre desaparece, su cadáver no fue encontrado, el general Manuel Fernández Silvestre. Muchos supervivientes se refugian en el cuartel de Monte Arruit, donde resisten dos semanas cercados por el enemigo sin apenas provisiones, agua ni ayuda, dada la desorganización y la precariedad de la retaguardia. Finalmente las tropas españolas se rinden, pero los asediantes no observan las condiciones de la rendición y tiene lugar una nueva masacre. Entre tanto, Melilla queda peligrosamente a merced de los rebeldes, y debe ser protegida por gran cantidad de refuerzos llegados de la Península. El llamado Desastre de Annual, a propósito del cual el diputado Indalecio Prieto dijo que estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del ejército español. Es para los rifeños la victoria de Annual, que da lugar al inicio de una independencia de facto que se plasma bajo la forma de una república: la República del Rif. El ejército español intenta controlar el territorio mediante la construcción de pequeños fuertes o blocaos, generalmente construidos en lugares elevados y distantes unos 30 km entre sí. Los blocaos sin embargo rara vez tienen agua, lo que obliga a los soldados a ir a buscarla a diario haciendo recorridos que en ocasiones son de varios kilómetros a lomos de mulas. Se convierten entonces en blanco fácil de los francotiradores o pacos. De este modo, un ejército descentralizado, escaso y mal armado como el rifeño, que no cuenta con apenas artillería y no posee aviones ni barcos, consigue poner en jaque y prácticamente derrotar a un ejército convencional y mucho más numeroso como el español. Los rifeños tienen a su favor el hecho de combatir en su propia casa, el conocimiento del terreno y la motivación. Su enemigo es sin embargo un ejército desmotivado, desorganizado y corrupto, formado por soldados de reemplazo asustados y deseosos de volver a sus casas. La guerra, de hecho, propiciará la creación de un cuerpo militar más organizado y combativo: la Legión Española, creada a imagen y semejanza de la Legión Extranjera Francesa, cuyos jefes son Francisco Franco y José Millán-Astray. La organización del ejército rifeño, por otro lado, será considerada una de las fuentes de la teoría de la guerra de guerrillas y revisada y recuperada en distintos conflictos a lo largo del siglo XX.

En los enfrentamientos que siguen a Annual, el ejército de Abd el-Krim arrincona cada vez más a las tropas españolas, incluso fuera del Rif, tomando la importante ciudad de Chauen y amenazando Tetuán, pero desde Melilla se inició una dura contraofensiva que permitió recuperar parte del territorio perdido. Desde mediados de septiembre de 1921, hasta el 11 de enero de 1922, se recuperó la línea de Dar Drius, sobre el rio Kert. Nador, Zeluán y Monte Arruit fueron reconquistados, y los soldados contemplaron horrorizados los cadáveres aún insepultos de las víctimas del desastre. El 13 de septiembre de 1923, el Capitán General Miguel Primo de Rivera, se rebela contra su comando y contra el gobierno, contando con el respaldo del Rey. La Dictadura que implantó tenía como uno de sus principales objetivos acabar con la guerra en África. En el ejército se temía que adoptara la posición abandonista, que le había caracterizado antes del golpe; no obstante, consolidaría la presencia española en Marruecos mediante una gran victoria militar, el desembarco de Alhucemas, que pondría fin a años de permanentes guerras y dificultades. Abd el-Krim, por su parte, se proclamó sultán de Marruecos, pero no fue reconocido por los jeques de la zona francesa. Los ataques rifeños contra posiciones españolas continuaron durante todo el año 1924. La fuerza rifeña sirve de acicate, además, a los ánimos levantiscos en Yebala, de modo que en 1924, España sólo controla efectivamente, aparte de Ceuta y Melilla, Larache y Arcila. Francia intervendrá entonces en el conflicto colocando puestos avanzados a lo largo de la frontera con la zona española. Éstos son atacados por tropas rifeñas de camino a Fez en la primavera de 1925, en la conocida como Batalla de Uarga, provocando un casus belli que permite la entrada de Francia en el conflicto. Francia golpea a los rifeños por el sur, empleando en ocasiones el bombardeo con armas químicas. Finalmente, en septiembre de 1925 el ejército español, con apoyo naval francés, realiza un exitoso desembarco en la bahía de Alhucemas que pone fin a la guerra. Abd el-Krim se entrega a los franceses el 27 de mayo de 1926, que le deportan a la isla de la Reunión, de la que se escapará dos décadas más tarde. Morirá en El Cairo en 1963. Durante la Guerra del Rif, las fuerzas combinadas franco-españolas arrojaron bombas de gas mostaza contra las fuerzas de la República del Rif. La guerra de Marruecos fue en general mal vista y provocó importantes conflictos en la sociedad española del momento. Era del dominio público la pobreza del Rif y muchos no comprendían la pertinencia de una guerra tan sangrienta y onerosa sólo por una cuestión de principios. Por otro lado, las tropas eran de reemplazo, es decir, reclutadas obligatoriamente. Sin embargo, los jóvenes pudientes podían en general librarse del servicio militar pagando a alguien para que fuera en su lugar. Esto reforzaba la idea, cierta al fin y al cabo, de que eran los “hijos de los pobres” los enviados a morir en Marruecos.

El desastre de Annual tuvo importantes consecuencias. El ministro de la Guerra ordenó la creación de una comisión de investigación, dirigida por el general laureado Juan Picasso, que elaboró el informe conocido como Expediente Picasso, en el que, si bien se señalaban múltiples errores militares, debido a la acción obstructiva de algunos ministros y jueces, no se llegó al fondo de las responsabilidades políticas e incluso del propio rey, que según algunos había animado la penetración irresponsable del general Silvestre hasta puntos alejados de Melilla sin contar con una defensa adecuada en la retaguardia. Antes de que el informe Picasso se debatiera en las Cortes, el General Miguel Primo de Rivera dio un Golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923 iniciándose una dictadura. No obstante, esta crisis fue una más de las muchas que socavaron los cimientos de la monarquía de Alfonso XIII y que a la vuelta de una década habría de provocar su caída…[1]

La Factoria Historica


[1]Eduardo Pérez Ortiz (2010). 18 Meses de cautiverio. De Annual a Monte-Arruit. Crónica de un testigo. Editorial Interfolio. Colección Leer y Viajar Clásico ISBN 978-84-936950-9-5; Barea, Arturo (2006). La ruta. ISBN 84-9793-948-4; F. Salafranca, Jesús (2001). El sistema colonial español en África. ISBN 84-87999-71-9; J. Sender, Ramón (1930). Imán. ISBN 84-233-3526-7; Leguineche, Manuel (1997). Annual 1921: el desastre de España en el Rif. ISBN 84-204-8235-8; Peyra Anglada, Gustavo (1909). España en el Rif; Peyra Anglada, Gustavo (1905). Estudio de una organización del ejército arreglada a la potencia contributiva de España; Silva, Lorenzo (2001). El nombre de los nuestros. ISBN 84-223-3307-8; Gambetta, Nestor, España en África, Lima, La Prensa, 1928.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s