La exploración europea

Durante el siglo XV Enrique el Navegante, hijo del Rey Juan I de Portugal, planeó adquirir territorio africano para Portugal. Bajo su inspiración y dirección algunos navegantes portugueses emprendieron una serie de viajes de exploración que resultaron en la circunnavegación de África y el establecimiento de la soberanía portuguesa sobre una gran cantidad de zonas costeras. Las naves portuguesas rodearon al Cabo Bojador en 1434, Cabo Verde en 1445 y para 1480 la totalidad de la costa de Guinea era conocida por los portugueses. En 1482, Diogo Cão llegó a la desembocadura del Congo, el Cabo de Buena Esperanza fue rodeado por Bartolomé Díaz en 1488, y en 1498 Vasco da Gama, después de haber rodeado aquel cabo, exploró la costa oriental, desembarcando en Sofala y Malindi, y de ahí fue hacia la India. Portugal declaró su soberanía en todo punto en que sus navegantes desembarcaran, pero ésta no fue ejercida en el extremo sur del continente…

La exploración europea

La costa de Guinea, siendo la más cercana a Europa, fue la primera en ser explotada. Numerosos fuertes europeos y establecimientos comerciales fueron fundados, siendo el primero de ellos São Jorge da Mina (Elmina), establecido en 1482. Las principales mercancías comerciadas fueron esclavos, oro, marfil y especias. El descubrimiento europeo de América en 1492 fue seguido por un gran desarrollo del tráfico de esclavos, el cual, antes de la era portuguesa, había sido un tráfico por tierra confinado casi exclusivamente al África musulmana. La naturaleza lucrativa de este tráfico y las grandes cantidades de oro aluvial obtenido por los portugueses atrajeron a otras naciones a la costa de Guinea. Los navegantes ingleses llegaron en 1553, y fueron seguidos por los españoles, holandeses, franceses y daneses, entre otros. La supremacía colonial a lo largo de la costa pasó en el siglo XVII de Portugal a los Países Bajos y de los holandeses en los siglos XVIII y XIX a Francia y el Reino Unido. Toda la costa de Senegal a Lagos fue dotada de fuertes y “fábricas” de las potencias europeas, y este panorama internacional persistió hasta el siglo XX aunque todas las tierras interiores del oeste de África se habían vuelto territorio francés o británico.

Al sur de la desembocadura del Congo en la región de Damaraland, en lo que hoy en día es Namibia, los portugueses, de 1491 en adelante, ganaron influencia sobre los nativos, y a comienzos del siglo XVI a través de sus esfuerzos el cristianismo fue adoptado en gran parte del Reino del Congo. Una incursión de tribus del interior más tarde ese mismo siglo acabó con el poder del estado semi-cristiano, y la actividad portuguesa fue transferida en buena parte hacia el sur, fundando São Paulo de Loanda, hoy Luanda, en 1576. Antes de la independencia de Angola en 1975, la soberanía de Portugal sobre esta región costera, excepto en la desembocadura del Congo, solamente había sido desafiada por una potencia europea, los holandeses, de 1640 a 1648 cuando Portugal perdió el control de los puertos marítimos. El más antiguo tráfico africano de esclavos externo fue transahariano. Aunque hace mucho ya había habido algo de tráfico a lo largo del Nilo y muy poco a través del desierto occidental, el transporte de grandes cantidades de esclavos no fue viable hasta que se introdujeron los camellos provenientes de Arabia en el siglo X. En este punto, una red transahariana comercial fue establecida para transportar esclavos hacia el norte. A diferencia de las Américas, los esclavos en África del Norte eran principalmente sirvientes en lugar de peones, y un número de mujeres igual o mayor que de hombres fue llevado, mismas que por lo general eran empleadas como camareras de las mujeres de los harenes. Tampoco era poco común convertir a los esclavos varones en eunucos.

El tráfico de esclavos a través del Atlántico se desarrolló más adelante, pero terminaría convirtiéndose mucho más grande y tendría un impacto mucho mayor. La penetración en incremento de las Américas por parte de portugueses, españoles, ingleses, franceses y holandeses, entre otros, propició una enorme demanda de mano de obra en Brasil, Guyena, el Caribe y Norteamérica. Los trabajadores eran requeridos para la agricultura, la minería y otras tareas. Para satisfacer esta demanda, se desarrolló un tráfico transatlántico de esclavos. Los esclavos adquiridos en aquellas regiones de África occidental conocidas por los europeos como Costa del Esclavo, Costa de Oro y Costa de Marfil con frecuencia eran el desafortunado producto de las luchas entre los estados africanos enemigos. Los poderosos reyes africanos de la bahía de Biafra podían vender sus presos internamente o intercambiarlos con los traficantes de esclavos europeos por bienes como armas de fuego, ron, telas y semillas. Cabe destacar que los traficantes europeos también realizaban sus propias cacerías de esclavos…[1]

Enlace directo: Portugal a l’Àfrica Occidental

La Factoria Historica


[1]Collins, Robert O.; Burns, James M. (2007). A History of Sub-Saharan Africa. New York City: Cambridge University Press, ISBN 978-0-521-68708-9; Davidson, Basil (1991). Africa In History, Themes and Outlines. Revised and expanded ed. New York City: Simon & Schuster, ISBN 0-684-82667-4; Ehret, Christopher (2002). The Civilizations of Africa. Charlottesville: University of Virginia, ISBN 0-8139-2085-X; Iliffe, John (2007). Africans: The History of a Continent. 2nd ed. New York City: Cambridge University Press, ISBN 978-0-521-68297-8; Lye, Keith (2002). Encyclopedia of African Nations and Civilization. New York City: The Diagram Group, ISBN 0-8160-4568-2; Martin, Phyllis M., and O’Meara, Patrick (1995). Africa. 3rd ed. Bloomington: Indiana University Press, ISBN 0-253-20984-6; Page, Willie F. (2001). Encyclopedia of African History and Culture: From Conquest to Colonization (1500–1850). New York City: Learning Source Books, ISBN 0-8160-4472-4; Shillington, Kevin (2005). History of Africa. Revised 2nd ed. New York City: Palgrave Macmillan, ISBN 0-333-59957-8; Diamond, Jared M. (1999). Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies. New York City: W.W.Norton. ISBN 0-393-31755-2; Stearns, Peter, ed (2001). The Encyclopedia of World History: Ancient, Medieval, and Modern, Chronologically Arranged. Boston: Houghton Mifflin. OCLC 644651969.

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