Pánico financiero de 1907

Cuando el presidente Andrew Jackson permitió que la carta fianza del Second Bank of the United States expirara en 1836, los Estados Unidos no contaba con ningún tipo de banco central y la oferta monetaria en Nueva York fluctuaba de acuerdo con el ciclo agrícola anual del país. Cada otoño, el dinero salía de la ciudad cuando las cosechas eran compradas y, en un esfuerzo por atraer nuevamente el dinero, se aumentaban las tasas de interés. Entonces, los inversionistas extranjeros enviaban su dinero a Nueva York para aprovechar las altas tasas. En enero de 1906, el Dow Jones Industrial Average llegó a un máximo de 103 y comenzó una modesta corrección. La economía de Estados Unidos había estado particularmente inestable desde el terremoto de abril de 1906 que devastó San Francisco, provocando un mayor flujo de dinero de Nueva York a San Francisco para ayudar a la reconstrucción. Otra disminución en la oferta de dinero se produjo a finales de 1906, cuando el Bank of England incrementó sus tipos de interés y más fondos de los esperados permanecieron en Londres. Desde su pico alcanzado en enero, los precios de las acciones declinaron en un 18% en julio de 1906…

Pánico financiero de 1907

La Acta Hepburn, que dio a la Interstate Commerce Commission (ICC) la facultad de fijar tasas máximas de ferrocarril, se convirtió en ley en julio de 1906. Esta regulación depreció los valores del ferrocarril. Entre septiembre de 1906 y marzo de 1907, el mercado de valores cayó, perdiendo 7,7% de su capitalización. Entre el 9 y el 26 de marzo, las acciones cayeron otro 9,8%,7 colapso que es algunas veces denominado el “pánico de hombre rico”. La economía se mantuvo volátil durante todo el verano. Una serie de shocks golpearon el sistema: las acciones de Union Pacific, entre las acciones más comunes usadas como garantía, cayó 50 puntos; ese junio fracasó una oferta bonos de la ciudad de Nueva York; en julio, el mercado de cobre colapsó; en agosto, la Standard Oil fue multada en $29 millones por violaciones antitrust.8 Durante los primeros nueve meses de 1907, las acciones cayeron en un 24,4%. El 27 de julio, el Commercial & Financial Chronicle señaló que “el mercado sigue inestable”. Varias corridas bancarias tuvieron lugar fuera de Estados Unidos en 1907 como en en Egipto, en abril y mayo; en Japón, en mayo y junio; en Hamburgo y Chile a inicios de octubre. El otoño siempre era una época vulnerable para el sistema bancario, combinada con un mercado de acciones movido, incluso un pequeño shock podía tener graves repercusiones.

El pánico de 1907 comenzó con un esquema de manipulación de acciones para arrinconar el mercado en la United Copper de Fritz August Heinze. Heinze había hecho una fortuna como magnate del cobre en Butte (Montana). En 1906, se mudó a la ciudad de Nueva York, donde formó una relación cercana con el famoso banquero de Wall Street Charles W. Morse. Morse había arrinconado exitosamente el mercado del hielo en la ciudad de Nueva York y, junto con Heinze, ganó el control de muchos bancos: por lo menos, seis bancos de nivel nacional, diez bancos de nivel estatal, cinco compañías fiduciarias y cuatro aseguradoras. El hermano de Heinze, Otto, ideó el esquema para arrinconar las acciones de United Copper, creyendo que la familia Heinze ya controlaba la mayor parte de la compañía. Una cantidad significativa de las acciones de Heinze habían sido tomadas en préstamo y Otto creyó que muchas de ellas habían sido prestadas a inversionistas que esperaban que el precio de las acciones caería y que, por tanto, podrían recomprar las acciones prestadas más baratas, guardándose la diferencia, una técnica conocida como venta corta. Otto propuso una short squeeze, en la cual los Heinze comprarían agresivamente tantas acciones como fuera posible y, luego, forzarían a los vendedores cortos a pagar por sus acciones prestadas. La compra agresiva elevaría el precio de la acción y, al no poder encontrar acciones en otra parte, los vendedores cortos no tendrían otra opción que acudir a los Heinze quienes pondrían el precio a las acciones. Para financiar este esquema, Otto, Augustus y Charles Morse se reunieron con Charles T. Barney, presidente del tercer fondo fiduciario más grande de la ciudad, la Knickerbocker Trust Company. Barney había proporcionado financiamiento para esquemas previos de Morse; sin embargo, Morse advirtió a Otto que necesitaba mucho más dinero del que tenía y Barney declinó otorgar financiamiento. Otto decidió intentar el arrinconamiento de todas maneras. El lunes 14 de octubre comenzó a comprar agresivamente acciones de United Copper, cuyo valor pasó en un día de $39 a $52 por acción. El martes convocó a los vendedores cortos a devolver las acciones prestadas. El precio por acción se incrementó a casi $60, pero los vendedores cortos fueron capaces de encontrar muchas acciones de United Copper de otras fuentes fuera de los Heinze. Otto había interpretado mal el mercado y el precio de las acciones de United Copper empezó a colapsar. La acción cayó a $30 el martes y cayó a $10 para el miércoles. Otto Heinze estaba arruinado. Las acciones de United Copper fueron comercializadas fuera de la Bolsa de Nueva York, literalmente en un mercado al aire libre, “en la acera”, este mercado secundario se convertiría más tarde en el American Stock Exchange. Tras el colapso, The Wall Street Journal informó que “nunca ha habido tales escenas salvajes en la acera, por lo que dicen los veteranos más antiguos del mercado exterior”.

El fracaso en el arrinconamiento dejó a Otto incapaz de cumplir con sus obligaciones y mandó a la casa de corretaje, Gross & Kleeberg, a la bancarrota. El jueves 17 de octubre, la Bolsa de Nueva York suspendió los privilegios de intercambio de Otto. Como resultado del colapso de United Copper, la caja de ahorros de Butte, Montana propiedad de F. Augustus Heinze anunció su insolvencia. El banco de Montana había mantenido las acciones de United Copper como garantía contra algunos de sus préstamos y había sido sucursal del Mercantile National Bank en la ciudad de Nueva York, del cual F. Augustus Heinze era entonces presidente. La asociación de F. Augustus Heinze con la arrinconada e insolvente caja de ahorros fue demasiado para que la junta del Mercantile lo aceptara. Si bien fue forzado a renunciar antes del mediodía, para entonces fue demasiado tarde. Cuando las noticias del colapso se propagaron, los depositantes se agolparon en masa para retirar su dinero del Mercantile National Bank. El Mercantile tenía capital suficiente para soportar algunos días de retiros, pero los depositantes comenzaron a retirar efectivo de los bancos del socio de los Heinze, Charles W. Morse. Tuvieron lugar corridas en el Banco Nacional de Norte América de Morse y en el New Amsterdam National. Temeroso de las repercusiones en el sistema financiero que tendrían las malas reputaciones de Augustus Heinze y Morse, la casa de compensaciones de Nueva York, un consorcio de bancos de la ciudad, forzaron a Morse y Heinze a renunciar de todos sus intereses financieros. Para el fin de semana posterior al arrinconamiento fallido, no había todavía un pánico sistémico. Se retiraron fondos de los bancos asociados a Heinze solo para ser depositados en otros bancos en la ciudad..[1]

La Factoria Historica


[1]Bruner, Robert F.; Carr, Sean D. (2007), The Panic of 1907: Lessons Learned from the Market’s Perfect Storm, Hoboken, New Jersey: John Wiley & Sons, ISBN 9780470152638; Calomiris, Charles W.; Gorton, Gary (1992), «The Origins of Banking Panics: Models, Facts and Bank regulation», en Hubbard, R. Glenn (ed.), Financial Markets and Financial Crises, Chicago: University of Chicago Press, ISBN 0-226-35588-8; Caporale, Tony; McKiernan, Barbara (1998), «Interest Rate Uncertainty and the Founding of the Federal Reserve», The Journal of Economic History 58 (4): 1110-1117, consultado el 17 de septiembre de 2008; Carosso, Vincent P. (1987), The Morgans: Private International Bankers, 1854-1913, Cambridge: Harvard University Press, ISBN 0-674-58729-4; Chernow, Ron (1990), The House of Morgan: An American Banking Dynasty and the Rise of Modern Finance, Nueva York: Grove Press, ISBN 0-802-13829-2; Chernow, Ron (1998), Titan: the life of John D. Rockefeller, Sr., Nueva York: Random House, ISBN 0-679-43808-4; Friedman, Milton; Jacobson Schwartz, Anna (1963), A Monetary History of the United States: 1867-1960, Princeton: Princeton University Press, ISBN 0-691-00354-8; Gorton, Gary, «Clearinghouses and the Origin of Central Banking in the United States», The Journal of Economic History 45 (2): 277-283, consultado el 17 de septiembre de 2008; Gorton, Gary; Huang, Lixin (2006), «Bank panics and the endogeneity of central banking», Journal of Monetary Economics 53 (7): 1613–1629, doi:10.1016/j.jmoneco.2005.05.015; Griffin, G. Edward (1998), The Creature from Jekyll Island : A Second Look at the Federal Reserve, American Media, ISBN 0-912-98621-2; Herrick, Myron T. (1908), «The Panic of 1907 and Some of Its Lessons», Annals of the American Academy of Political and Social Science 31; Kindleberger, Charles P.; Aliber, Robert (2005), Manias, Panics, and Crashes: A History of Financial Crises (5th ed.), Hoboken: John Wiley & Sons, ISBN 978-0-471-46714-4; McNelis, Sarah (1969), Copper King at War: The Biography of F. Augustus Heinze (2nd edición), Missoula: University of Montana Press, OCLC 7369533; Miron, Jeffrey A. (1986), «Financial Panics, the Seasonality of the Nominal Interest Rate, and the Founding of the Fed», American Economic Review 76 (1): 125–40;  Moen, Jon; Tallman, Ellis (1992), «The Bank Panic of 1907: The Role of the Trust Companies», The Journal of Economic History 52 (3): 611–30, consultado el 17 de septiembre de 2008; Odell, Kerry A.; Weidenmier, Marc D. (2004), «Real Shock, Monetary Aftershock: The 1906 San Francisco Earthquake and the Panic of 1907», The Journal of Economic History 64 (4): 1002-1027, doi:10.1017/S0022050704043062; Smith, B. Mark (2004), A History of the Global Stock Market; From Ancient Rome to Silicon Valley (2004 ed.), Chicago: University of Chicago Press, ISBN 0-226-76404-4; Sprague, Oliver M.W. (1908), «The American Crisis of 1907», The Economic Journal 18: 353–72, doi:10.2307/222155; Tallman, Ellis W.; Moen, Jon (1990), «Lessons from the Panic of 1907», Federal Reserve Bank of Atlanta Economic Review 75: 2–13, consultado el 14 de septiembre de 2008

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