Joe Frazier, el “boxeador de Filadelfia”

Joseph William “Smokin’ Joe” Frazier nació un 12 de enero de 1944 en Beaufort, Carolina del Sur, Estados Unidos. Frazier fue un ex campeón mundial de boxeo en la categoría de peso pesado. También conquistó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. “Smokin” fue considerado uno de los mejores boxeadores de peso pesado de la historia. A pesar de ser un púgil bajo para estar dentro de los pesos pesados, medía un 1,82 respecto al 1,91 de Ali, contrarrestó la falta de estatura con una ferocidad que impresionaba a sus rivales a los que desde el inicio de la campana no paraba de golpear. Además, Frazier poseía un devastador gancho de izquierda que utilizaba para poner final a la mayoría de sus peleas que ganó por la vía rápida en los primeros asaltos de los combates. Precisamente, iba a ser el terrible gancho de izquierda el que hizo posible que Ali se fuese a la lona en el decimoquinto asalto de la pelea que ambos disputaron en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, en 1971 la cual fue denominada como “La pelea del siglo”…

Joe Frazier, el  “boxeador de Filadelfia”

Aquella noche del 8 de marzo del año 1971, Nueva York y medio mundo estaban pendientes de una velada que prometía hacer historia. Se enfrentaban el campeón Frazier, invicto y en el momento más dulce de su carrera, y un aspirante consagrado que ya había sido campeón del mundo y que cumplía su tercer combate después de tres años y medio en el dique seco por negarse a empuñar un arma en la guerra de Vietnam. Las mejores localidades costaban 150 dólares, una fortuna en aquella época. En la primera fila Frank Sinatra hacía fotos como un poseso y Frank Costello, el jefe mafioso de la familia Luciano, exhibía semblante hosco porque sólo pudo hacerse con dos entradas en lugar de las cuatro habituales.

El combate empezó a todo tren, con Frazier buscando a Alí por todo el cuadrilátero y tratando de llegar al cuerpo a cuerpo, lo que no interesaba al ‘loco de Louisville’. Alí se mostró más lento que de costumbre y a partir del sexto asalto el combate entró en una fase de abulia que molestó al público, de tal modo que en el octavo ‘round’ el árbitro Arthur Mercante amonestó a ambos púgiles por falta de combatividad. En el noveno se animó la pelea y apareció el Alí de siempre, con sentido de la distancia y golpes largos de ambas manos, de pegar e irse, mientras Frazier siguió buscando la distancia corta. Fue el primer ‘round’ con clara ventaja del aspirante. En el décimo se volvió a la apatía y en el undécimo Alí se fue al suelo. Es cierto que resbaló pero lo hizo tras recibir un terrorífico gancho de izquierda capaz de derribar a un buey. Frazier hizo un despliegue físico imponente, acorralando durante todo el combate a su rival, que fue cazado a los veinte segundos del decimoquinto y último asalto con otro gancho de izquierda en la mandíbula. Se fue directo a la lona y se levantó titubeando y con los ojos vidriosos. Quedaban algo más de dos minutos para concluir ‘La Pelea’ y ya estaba todo vendido; Alí no tuvo ni tiempo ni fuerzas para forzar un cambio de puntuación en las tarjetas de los jueces; sólo trató de trabar el ritmo de Frazier, que atacó hasta el último segundo. Fue la primera derrota de Alí en 33 combates profesionales en el que solo acumuló cinco al término de su carrera y la 27ª victoria consecutiva de Frazier. Tras el combate, Frazier dijo que “Alí me llamó negro y dijo que iba a matarme. Me ha subestimado y le perdono todo lo que ha dicho de mí“. Alí por su parte manifestó que “poco tengo que decir. Frazier es un gran campeón y lo ha demostrado a lo largo de todo el combate. Pero creo que la decisión unánime de darle vencedor ha sido muy severa, demasiado“..

Ambos volverían a enfrentarse en dos ocasiones, una el 28 de enero de 1974 nuevamente en Nueva York, con victoria de Ali por decisión unánime, y el 1 de octubre de 1975 en Manila, Filipinas, evento publicitado como The Thrilla in Manila y por muchos considerada como el mejor combate de boxeo de la historia, que terminó con otro triunfo para Ali por retiro de Frazier después del décimo cuarto asalto en el que después de haber concluido la pelea, Ali reconoció que había sido la experiencia más cercana a la muerte que había vivido como persona y deportista, fue allí donde Ali, acabó recitando estas frases emocionadas en homenaje al que había sido quizá el rival más duro en su carrera: “Yo debo estar loco para seguir haciendo esto (…), siempre saco lo mejor de cada uno de los hombres con los que peleo, pero Joe Frazier, yo se lo digo al mundo, saca lo mejor que hay en mí. Es un demonio de hombre, os lo digo. Que Dios bendiga a Joe Frazier“.. Ambos púgiles no llevaron bien nunca, sostuvieron un resentimiento mutuo tanto dentro como fuera del cuadrilátero que permanecería a través de los años ya que aunque Frazier había defendido Ali después de que este se negara ir a Vietnam, Ali lo despreció muchas veces ya que encontró a un “feo gorila” del que mofarse. “Viene más gente a verme inaugurar un supermercado que los que acuden a una defensa de Frazier”, achuchaba Ali, que presentaba a su rival como un amigo de los blancos, como el púgil favorito del presidente Nixon al que tanto atacó.  En 1968 Frazier había sido reconocido como campeón mundial por la Comisión de Boxeo de Nueva York, entidad que pactó un encuentro entre Frazier y Buster Mathis para designar al reemplazante de Muhammad Ali, a quien se le había despojado del título. El resultado fue a favor de Frazer por nocaut. Sin embargo, el título no tenía reconocimiento a nivel mundial, por lo que Frazier tuvo que derrotar a Jimmy Ellis en 1971 para convertirse en el campeón indiscutido de la categoría, adjudicándose los cetros del Consejo Mundial de Boxeo y la Asociación Mundial de Boxeo. Aunque los perdió el 22 de enero de 1973 en Kingston, Jamaica, ante George Foreman que se encargó de mandarlo a la lona seis veces. El año 1980 fue ingresado al Salón Internacional de la Fama del Boxeo. A pesar de sus logros en el boxeo, Frazier perdió casi toda su fortuna como muchas de las grandes leyendas. Terminó viviendo en un apartamento localizado en el segundo piso de un gimnasio ubicado en una modesta zona de Filadelfia, adonde entrenaba a jóvenes boxeadores.

Este octubre del año 2011 su asesor personal, Leslie Wolff, anunció que Frazier había sido diagnosticado con cáncer de hígado con pocas posibilidades de sobrevivir. Durante sus últimos meses de vida estuvo recluido en un hogar para enfermos terminales en Philadelphia en el que estaba dándole los últimos golpes a una vida que se le escapaba de los guantes. Falleció finalmente el 7 de noviembre de 2011, hace dos días, a causa de dicho cáncer, con el que no pudo acabar, un hombre que será recordado por su elegancia, pero sobretodo por no haberse rendido, por haber ganado al más grande…[1]

La Factoria Historica


[1]Mullan (1996). Boxing: The Definitive Illustrated Guide to World Boxing. London, England: Carlton Books. pp. 81. ISBN 0785806415

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