Asiria

Asiria se encontraba en una llanura cortada por algunas cadenas de rocas grises y algunas ondulaciones del terreno. El clima de la parte baja de esta región era seco y abrumador. En la comarca se producía cereal, sobre todo trigo; no había árboles. En la parte alta crecían los bosques de nogales, plátanos, encinas y sicomoros. Durante tres meses había lluvia abundante y a veces incluso nieve. En el término se encontraban las magníficas canteras de arenisca blanda, alabastro fácil de trabajar y sacar lajas, y mármol. En las montañas del noreste se encontraban minas de hierro, cobre, plomo y plata. Los animales salvajes recorrían los desiertos y las montañas. En la actualidad, siglo XXI, casi todas las especies han desaparecido…

Asiria

Durante el III milenio a. C., la región de Asia Anterior estuvo bajo la influencia de la civilización sumeria establecida en la llanura sur de Mesopotamia. En las investigaciones hechas a raíz de las excavaciones arqueológicas de la ciudad siria de Assur se ha podido comprobar que las estatuas halladas tenían mucho en común con las encontradas en otros templos sumerios. Esto demuestra la gran relación cultural que sin duda existía entre ambos pueblos desde tiempos remotos. Hacia el año 2000 a. C. invadió Mesopotamia, aproximadamente el actual Irak, el pueblo de los elamitas, pero más tarde entró otro pueblo nómada, los amorreos, procedentes de Siria que conquistaron por el sur a los sumerios y por el norte a los sirios. Se sabe que un siglo más tarde grupos de asirios mercaderes formaron colonias en Anatolia, actual centro de Turquía, y que allí establecieron un próspero comercio de metales preciosos y de textiles.

Entre los años 1813 y 1780 a. C., Asiria alcanzó la categoría de imperio. Fue el primer Imperio asirio, de la mano del rey Shamshiadad I hasta que en el año 1760 a. C., Hammurabi de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia. Los persas fueron derrotados por un rey asirio El siglo XVI a. C. fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores como los mitani y los hititas sobre todo, hasta el siglo XIV en que el rey asirio Ashur-uballit I se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras. Los sucesores de este rey ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis. Hacia el año 1200 a. C., una oleada de pueblos procedentes de la península balcánica, conocidos como los Pueblos del Mar fueron los causantes del final del Imperio hitita y del Imperio egipcio. Uno de estos pueblos, llamado mushki, se asentó al este de Anatolia y fue una constante amenaza para Asiria. Otro pueblo (nómada y semita), el arameo, hostigaba continuamente a los asirios por el oeste. Asiria se hizo fuerte y resistió el empuje de estos pueblos, y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio. Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X a. C. los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur, en el valle central del Éufrates, y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab. En el siglo IX a. C. reinó Asurnasirpal II, desde el 884 al 859 a. C. Construyó la ciudad de Calach y la hizo su capital, en sustitución de la antigua Assur. La arqueología de esta ciudad ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre la historia de este rey. Se sabe de él entre otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales.

En el siglo VIII a. C. surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. En este periodo histórico fueron tributarios de Asiria los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. Los asirios llegaron en su expansión hasta Egipto por el oeste y Persia por el este. Es una época de esplendor en que los reyes vivían con gran lujo, ejerciendo un gobierno despótico. Durante esos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin, Fuerte de Sargón. Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos. Sargón II fue sucedido por Senaquerib, célebre por el relato Bíblico que afirma no pudo tomar Jerusalén en tiempos del rey Ezequías y el profeta Isaías, y éste por Asarhaddón, quien reinó en los primeros años del siglo VII a. C., y llegó hasta Egipto y tomó la capital, Menfis. Su hijo Asurbanipal llegó más lejos, hasta Tebas e hizo campañas militares en Susa, Irán. A la muerte de este rey hubo una revolución interna. Después de estos acontecimientos hay pocas noticias históricas.

El fin del Imperio asirio se debe a la gran derrota sufrida por sus últimos reyes Sin-shar-ishkun y Ashur-uballit II contra los medos y los babilonios. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas. Babilonia recuperó su independencia y Ciáxares de la Media sitió y destruyó Nínive, la ciudad asiria poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue donde murió Sin-shar-ishkun en el año 612 a. C. Podemos ver en la Biblia el sentimiento de venganza entre los conquistadores de la capital de uno de los Imperios más crueles de la región: “¡Asolada está Nínive! ¿Quién tendrá piedad de ella?” (Nahum, 3, 7). Asiria aún resistiría tres años más mediante el autoproclamado rey Ashur-uballit II, que gobernó un reducido territorio con capital en Harrán merced al apoyo egipcio. En 609 a. C medos y babilonios tomaban Harrán, poniendo punto final al Imperio asirio…[1]

La Factoria Historica


[1]Seignobos, Ch. (1930). Historia Universal Oriente y Grecia. Madrid: Daniel Jorro; Asián Peña, José L. (1952). Nociones de Historia Universal. Barcelona: Bosch; Aguado Bleye, Pedro (1935). Curso de Historia para segunda enseñanza, tomo I, segunda edición. Madrid; Jaime Paola Percy, Gwendolyn (2002). Mesopotamia. La invención de la ciudad. Paidós Ibérica: Barcelona. ISBN 84-493-1275-2.

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