Historia de los Estados Unidos, camino a la supremacía mundial

Después del asesinato de Abraham Lincoln, tuvo lugar la época conocida como la Reconstrucción, en la cual se desarrollaron políticas encaminadas a la reintegración y la reconstrucción de los estados sureños garantizando al mismo tiempo los derechos de los nuevos esclavos liberados. Las controvertidas elecciones presidenciales de 1876 se resolvieron mediante el Compromiso de 1877, por el cual los demócratas sureños reconocieron como presidente a Rutherford B. Hayes a cambio de que éste retirara las tropas que aún permanecían desplegadas en Luisiana, Carolina del Sur y Florida. A partir de 1876 empiezan a aplicarse las llamadas leyes de Jim Crow, una política de apartheid que perduraría hasta 1965. La Reconstrucción, o Era de la Reconstrucción, fue un periodo de la historia estadounidense que duró de 1865 a 1877, durante el cual los Estados Unidos se dedicaron fundamentalmente a resolver las cuestiones que habían quedado pendientes tras el final de la Guerra Civil. La necesidad de solucionar las dificultades que habían dado lugar a la Guerra de Secesión se hizo patente nada más terminar la confrontación, esto es, justo después de que los Estados Confederados de América fueron derrotados en abril de 1865 y la esclavitud terminase a través de la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución de 1787…

Historia de los Estados Unidos

camino a la supremacía mundial

Este periodo de la Historia de los EE.UU. es denominado «Reconstrucción» porque fue dedicado a abordar la reintegración de los estados sureños secesionistas, que tras la contienda civil iban a regresar a la Unión Estadounidense, al estado civil de los dirigentes de la Confederación, y a la condición jurídica de los libertos negros, reconstruyendo además la economía de los Estados del Sur, basada en la agricultura y devastada tras la guerra de Secesión y ahora debía complementarse, y no enfrentarse, a la economía de los Estados del Norte, basada principalmente en la industria y el comercio. La controversia sobre la manera de abordar esas cuestiones se dificultó a causa de los diferentes intereses sostenidos entre los líderes blancos del Sur, que pretendían conservar su influencia política y económica pese a la derrota militar de 1865, y los reclamos de los esclavos libertos que ansiaban plena igualdad legal y política ante sus antiguos amos; a ellos se unía el interés del gobierno de los Estados del Norte, donde la población negra era muy minoritaria, para mantener el control administrativo sobre los Estados del Sur con la menor cantidad posible de conflictos políticos y sociales. A fines del decenio de 1870 la Reconstrucción no había igualmente integrar a los libertos de raza negra en el complejo jurídico, político, económico y social estadounidense, y los líderes blancos del Norte decidieron abandonar sus esfuerzos de integrar a la población negra del Sur.

La Reconstrucción llegó en tres fases como fueron la Reconstrucción Presidencial que fue entre los años 1863 y 1866 diseñada con antelación incluso al fin de la guerra, estaba controlada por los presidentes Abraham Lincoln y Andrew Johnson, cuyo principal objetivo era la rápida reunificación del país. Sus programas se oponían a la versión más radical del Partido Republicano, una facción política abolicionista que obtuvo el poder tras las elecciones de 1860, y que en elecciones sucesivas celebradas durante la Guerra de Secesión había ido acrecentando su poderío legislativo, al aumentar constantemente el número de sus bancas en el Congreso. Esta facción radical proponía otorgar plena ciudadanía a la población negra en el Sur, pero suspender los derechos ciudadanos de la población blanca hasta que se pudiera acreditar su lealtad a la Unión, pero en vez de ello se prefirió un gobierno militar directo sobre el Sur. En la  Reconstrucción del Congreso entre los años 1866 y 1873 se hizo particularmente énfasis en la cuestión de los derechos civiles y en el derecho al voto de los negros. Comenzó con la aprobación de la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de 1787, que declaraba ciudadanos de los EE.UU. a todos los nacidos dentro de las fronteras del país sin distinción de raza. El apoyo de los republicanos radicales a esta enmienda y a la Ley de Personal de la Reconstrucción de 1867, produjo que en 1868 nuevos gobiernos de los Estados ascendieran al poder en la antigua Confederación, que se basaba en una coalición de republicanos radicales, libertos negros, los carpetbaggers, blancos pobres emigrados desde el Norte para enriquecerse aprovechando la situación, y los scalawags, los muy escasos blancos sureños dispuestos a colaborar con las autoridades en la cuestión de la eliminación de las barreras raciales. Los historiadores, se refieren a este período como la Reconstrucción Radical, en tanto los gobiernos estaduales del Sur quedaron prácticamente a merced del gobierno federal y se lanzaron a vastos planes que deseaban cambiar la sociedad del Sur Profundo en poco tiempo. El período de la Redención entre 1873 y 1877 tiene lugar en el momento en el que los blancos sureños que se llamaban a sí mismos Redeemers, o «redimidos» derrotaron a los republicanos radicales y, a cambio de reconocer la cuestionada victoria del republicano Rutherford Birchard Hayes sobre su rival del Partido Demócrata, Samuel Jones Tilden, en las elecciones de 1876, recibieron todo el apoyo para restablecerse en el control de la política de los Estados anteriormente esclavistas, lo que marca el final de la Reconstrucción. Mediante el Compromiso de 1877, el Presidente Rutherford Hayes retiró las tropas federales, provocando el colapso de los tres gobiernos republicanos estatales que aún quedaban en el Sur. Los nuevos gobernantes demócratas se entregaron de lleno a la tarea de suprimir los derechos obtenidos por los ciudadanos negros la década anterior, estableciendo para ello un complejo sistema de segregación racial, cuya primera expresión legal fue la ley Jim Crow de Tennessee, aprobada en 1881.

El republicano Charles Summer sostuvo que la estadidad había impedido la secesión, extendiendo la Constitución todavía durante la guerra su autoridad y su protección en las personas como en los territorios de la Unión. Thaddeus Stevens y sus seguidores eran de la idea de que la secesión de los estados suponía automáticamente que después de haber abandonado la Unión Federal los Estados secesionistas habían quedado desprovistos de sus derechos como Estados, luego deberían de haber sido tratados como cualquier territorio conquistado por la fuerza de las armas. Todo esto sucedía mientras en el norte, la urbanización sin precedentes y una afluencia de inmigrantes aceleró la industrialización del país. La ola de la inmigración, que duró hasta 1929, proporcionó mano de obra para los negocios, transformado a su vez la cultura. La alta protección arancelaria, la creación de infraestructuras nacionales y los nuevos reglamentos bancarios alentaron el crecimiento industrial. En 1867 se produce la compra de Alaska a Rusia, completando la expansión continental del país. La Masacre de Wounded Knee en 1890 fue el último gran conflicto armado contra los nativos indios americanos. En 1893, la monarquía indígena del Reino de Hawái fue derrocada en un golpe de estado liderado por ciudadanos estadounidenses; el archipiélago fue anexado al país en 1898. La victoria en la Guerra hispano-estadounidense ese mismo año, demostró que Estados Unidos era una potencia mundial y dio lugar a la anexión de Puerto Rico y las Filipinas. Filipinas accedió a la independencia en 1946, mientras que Puerto Rico continúa siendo un Estado libre asociado, Estados Unidos caminaba hacía la cumbre mundial, sobre todo después de la Gran Guerra, de la Primera Guerra Mundial[1]

Enlace directo: Estados Unidos en las dos guerras mundiales

La Factoria Historica


[1]Fiorina, Morris P.; Paul E. Peterson (2000) (en inglés). The New American Democracy. Londres: Longman. ISBN 0-321-07058-5; Foner, Eric; John A. Garraty (1991) (en inglés). The Reader’s Companion to American History. Nueva York: Houghton Mifflin. ISBN 0-395-51372-3; Gutfield, Amon (2002) (en inglés). American Exceptionalism: The Effects of Plenty on the American Experience. Brighton: Sussex Academic Press. ISBN 1903900085; Levenstein, Harvey (2003) (en inglés). Revolution at the Table: The Transformation of the American Diet. Berkeley: University of California Press. ISBN 0-520-23439-1; Holloway, Joseph E (2005) (en inglés). Africanisms in American Culture (2ª edición). Bloomington, Indiana: Indiana University Press. ISBN 0-253-34479-4; Johnson, Fern L (1999) (en inglés). Speaking Culturally: Language Diversity in the United States. Thousand Oaks, California: Sage. ISBN 0-8039-5912-5; Kennedy, Paul (1989) (en inglés). The Rise and Fall of the Great Powers. Nueva York: Vintage. ISBN 0670728197; McDuffie, Jerome; Gary Wayne Piggrem y Steven E. Woodworth (2005) (en inglés). U.S. History Super Review. Piscataway, Nueva Jersey: Research & Education Association. ISBN 0-7386-0070-9; Meyers, Jeffrey (1999) (en inglés). Hemingway: A Biography. Nueva York: Da Capo. ISBN 0-306-80890-0; Morrison, Michael A (1999) (en inglés). Slavery and the American West: The Eclipse of Manifest Destiny and the Coming of the Civil War. Chapel Hill: University of North Carolina Press. ISBN 0-8078-4796-8..

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