La Unión Soviética

La historia de Rusia entre 1922 y 1991 es esencialmente la historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o, más brevemente, Unión Soviética. Esta nación unida por la ideología, establecida en 1922 por los líderes del Partido Comunista Ruso, se superponía territorialmente a grandes rasgos con el antiguo Imperio Ruso. En aquella época, el nuevo estado estaba constituido por cuatro repúblicas: la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, la RSS Ucrananiana, la RSS Bielorrusa y la República Federativa Socialista Soviética de Transcaucasia…

La Unión Soviética

La constitución, adoptada en 1924, establecía un sistema federal de gobierno basado en una sucesión de soviets emplazados en pueblos, fábricas y ciudades en las regiones más grandes. Esta pirámide de soviets en cada república integrante culminaba en el Congreso de Soviets de Toda la Unión. Pero mientras la apariencia era que este congreso ejercía la soberanía, este órgano estaba de hecho controlado por el Partido Comunista, que a su vez era supervisado por el Politburó desde Moscú, la nueva capital de la Unión Soviética, tal y como lo había sido bajo los zares antes de Pedro el Grande. El período comprendido desde la consolidación de la revolución bolchevique en 1917 hasta 1921 es conocido como el período del comunismo de guerra. Bancos, ferrocarriles y naves fueron nacionalizados y la economía monetaria restringida. Pronto surgiría un fuerte rechazo popular ante los cambios. Los campesinos requerían pagos en metálico para adquirir sus productos y no aceptaron con agrado el tener que ceder los excedentes de grano al gobierno como parte de su política de guerra civil. Ante esta oposición del campesinado, Lenin comenzó una retirada progresiva del comunismo de guerra conocida como la Nueva Política Económica (NEP). Los campesinos se vieron liberados de las recaudaciones masivas de grano y se les permitió vender sus productos excedentarios en el mercado. Se estimuló el comercio permitiendo la venta al por menor. El estado continuó siendo el responsable de la banca, el transporte, la industria pesada y los servicios públicos.

Aunque los grupos de extrema izquierda entre los propios comunistas criticaron a los campesinos ricos o kulaks que se beneficiaban de la NEP, el programa demostró ser bastante beneficioso y la economía revivió. La NEP se enfrentaría a una creciente oposición desde dentro del partido tras la muerte de Lenin a principios de 1924. A medida que la economía rusa se iba transformando, la vida social de la gente sufrió cambios igualmente drásticos. Desde el comienzo de la revolución, el gobierno intentó debilitar la dominación patriarcal de la familia. El divorcio no requeriría más intervención judicial; y para liberar totalmente a la mujer de las responsabilidades de la maternidad, el aborto fue legalizado en fecha tan temprana como 1920. Como efecto colateral, la emancipación de las mujeres incrementó la masa laboral. Se animaba a las chicas a asegurarse una educación y a labrarse una trayectoria en la fábrica o en la oficina. Se dispusieron guarderías comunales para el cuidado de los niños pequeños y se hicieron esfuerzos para cambiar el centro de la vida social de la gente desde el hogar a los grupos educativos y de recreo, los clubes soviéticos. El régimen abandonó la política zarista de discriminación contra las minorías nacionales en favor de una política de integrar a los más de doscientos grupos minoritarios en la vida soviética. Otra característica del régimen fue la extensión de los servicios sanitarios. Se promovieron campañas contra el tifus, el cólera y la malaria; el número de doctores se incrementó tan rápido como las infraestructuras y la formación lo pudieran permitir; y la tasa de mortalidad infantil decreció rápidamente mientras que la esperanza de vida ascendió con igual premura.

El gobierno también promovió el ateísmo y el materialismo, que formaban la base del marxismo teórico. Se opuso a las religiones organizadas, sobre todo con el objetivo de quebrar el poder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, un antiguo pilar del antiguo régimen y una gran barrera para el cambio social. Muchos líderes religiosos fueron enviados a campos de exilio internos. Se les prohibió a los miembros del partido asistir a servicios religiosos. El sistema educativo fue inmediatamente separado de la Iglesia. La enseñanza religiosa fue prohibida excepto en casa y se hizo hincapié en la instrucción atea en las escuelas. Los años entre 1929 y 1939 comprenden una década turbulenta en la historia rusa, un período de industrialización masiva y luchas internas al establecer Iósif Stalin control casi total sobre la sociedad rusa, ostentando un poder sin restricciones desconocido incluso para los zares más ambiciosos. Tras la muerte de Lenin, Stalin luchó con otras facciones rivales del Politburó, especialmente León Trotsky, por el liderazgo de la Unión Soviética. En 1928, con los trotskistas exiliados o expulsados del poder, Stalin fue capaz de poner en práctica un programa radical de industrialización. En 1928 Stalin propuso el primer Plan Quinquenal. Abolida la NPE, fue el primero de unos planes dirigidos a la rápida acumulación de capital mediante el ensamblaje de vastos complejos de industria pesada, la colectivización de la agricultura, la manufactura restringida de bienes de consumo. Con la implantación del plan, por primera vez en la historia un gobierno controlaba toda la actividad económica. Mientras en los países capitalistas las fábricas y las minas se encontraban inactivas o funcionando por debajo de su rendimiento máximo durante la Gran Depresión y millones de obreros fueron al paro, el pueblo soviético trabajaba bastantes horas al día, seis días a la semana en un extenuante intento de revolucionar la estructura económica de Rusia.

Como parte del plan, el gobierno tomó el control de la agricultura a través del estado y las granjas colectivas. Mediante un decreto de febrero de 1930, cerca de un millón de kulaks fueron forzados a abandonar su tierra. Muchos campesinos se opusieron firmemente a la reglamentación estricta del estado, frecuentemente matando el ganado cuando se enfrentaban a la pérdida de su tierra. En algunas regiones llegaron a rebelarse, e incontables campesinos considerados oficialmente “kulaks” por las autoridades fueron ejecutados. Estalló una grave hambruna y varios millones de agricultores murieron de inanición. Las deterioradas condiciones en el campo condujeron a millones de campesinos desesperados a unas ciudades en veloz crecimiento, incrementando desproporcionadamente la población urbana en el espacio de unos pocos años. Los planes produjeron unos fabulosos resultados en áreas distintas a la agricultura. Rusia, bajo ciertos parámetros la nación más pobre de Europa en el momento de la revolución bolchevique, se industrializaba ahora a un ritmo sin precedentes, sobrepasando de largo la industrialización alemana del siglo diecinueve y la de Japón a principios del veinte. Las autoridades soviéticas declararon en 1932 un incremento de la producción industrial un 334 por ciento con respecto a 1914, y en 1937 un crecimiento del 180 por ciento sobre 1932. Es más, la supervivencia de Rusia frente a la inminente acometida nazi fue posible en parte gracias a la capacidad de producción obtenida con dicha industrialización. Mientras los planes quinquenales fueron avanzando, Stalin fue afianzando su poder personal. La policía secreta reunía por miles a ciudadanos soviéticos para su ejecución. De los seis miembros originales del Politburó de 1920 que sobrevivió a Lenin, todos fueron purgados por Stalin. Los viejos bolcheviques que habían sido leales camaradas de Lenin, altos oficiales del Ejército Rojo, y directores de industria fueron liquidados en las Grandes Purgas

La represión estalinista llevó a la creación de un enorme sistema de exilio interior, de dimensiones considerablemente mayores que las dispuestas en el pasado por los zares. Se pusieron en vigor sanciones draconianas y muchos ciudadanos fueron enjuiciados por crímenes ficticios de sabotaje y espionaje. La labor realizada por los presos en los campos de trabajo del sistema de gulags llegó a ser una pieza importante del esfuerzo industrializador, especialmente en Siberia. Tal vez un cinco por ciento de la población habría pasado por el gulag…[1]

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La Factoria Historica


[1]Cohen, Stephen F. Rethinking the Soviet Experience: Politics and History since 1917. Nueva York: Oxford University Press, 1985. ISBN 0-19-504016-3; Fitzpatrick, Sheila. The Russian Revolution. Nueva York: Oxford University Press, 1982. ISBN 0-19-280204-6; Goldman, Marshall I. “Economic Problems in the Soviet Union”, Current History, 82, octubre 1983, 322–25; Paul R. Gregory y Robert C. Stuart, Russian and Soviet Economic Performance and Structure, Addison-Wesley, séptima edición, 2001. ISBN 0-321-07816-0, Lewin, Moshe. Russian Peasants and Soviet Power. Evanston: Northwestern University Press, 1968. ISBN 0-8101-0140-8, McCauley, Martin. The Soviet Union 1917–1991. 2da ed. Londres: Longman, 1993. ISBN 0-582-01323-2, Moss, Walter G. A History of Russia. Vol. 2: Since 1855. 2da ed. Anthem Press, 2005. ISBN 1-84331-034-1, Remington, Thomas. Building Socialism in Bolshevik Russia. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1984. ISBN 0-8229-3809-X, Solzhenitsyn, Aleksandr. Archipiélago Gulag: 1918–1956. Barcelona: Plaza & Janés, 1974. ISBN 84-01-33066-1

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