La batalla de Montecassino

En el frente italiano durante la Segunda Guerra Mundial los aliados se enfrentaban a un gran desafío, pues los alemanes y sus escasos aliados italianos, aprovechaban al máximo la difícil geografía del país para atrincherarse y detener el avance aliado, esta lentitud, dio como resultado máximo, el frente francés que se abrió en 1944, pero eso es otra historia. En Italia probablemente ninguna batalla tuvo tanta trascendencia y leyenda como la denominada batalla por Roma o por Cassino. La misma, fue una de las más duras que se pelearon en dicho frente y en toda la guerra, aunque también quizá, una de las más olvidadas…

La batalla de Montecassino

El objetivo de los aliados era atravesar la línea Gustav,  posición defensiva alemana, de una vez por todas. Ahora bien, en la parte oeste de la misma, los alemanes se hallaban atrincherados y gracias a la geografía, una vez más, sacarlos de los valles el Rápido, Liri o Garigliano sería difícil, y, por supuesto, el mejor camino hacia Roma pasaba por estos. Sin embargo había un punto aparentemente débil y también estratégico, donde estaba ubicado el histórico monasterio de Montecassino. El mismo había sido fundado por San Benito en el año 524 y representaba un orgullo del pueblo italiano, así como un monumento arqueológico. En el ya mencionado valle de Liri el camino estaba bloqueado por una colina, donde justamente se alzaba el pueblo de Cassino; en su punto más alto, oh casualidad, donde los alemanes se ubicaron con artillería para poder torturar tranquilamente a los aliados. Era una altura de unos 1100 metros que debían ser bien aprovechados. Y también coincidencia, allí se hallaba la abadía de Montecassino, símbolo de la ciudad. Montecassino resistió cuatro embestidas, la primera se inició el 4 de enero de 1944, pero los ataques, debido a la  bien posicionada batería alemana, fueron totalmente rechazados. Se dio inició a un nuevo ataque terrestre que tuvo similares resultados que el primero. El 20 de enero de 1944 los panzergrenadiers seguían en sus posiciones y la infantería estadounidense ordena un ataque a través del río Rápido, que resultó en una auténtica carnicería, pues los alemanes sobrevivieron al bombardeo y se desquitaron lanzando contra los aliados todo lo que tenían. Los americanos se marcharon humillados habiendo perdido 500 soldados, los pocos que habían conseguido cruzar fueron vapuleados por el fuego germano. Entre el 21 al 22 de enero el general Clark ordena un segundo ataque a través del río durante la noche, esta vez se consiguió alcanzar la orilla enemiga y tender dos puentes. Pero los alemanes se percataron a través de sus centinelas y pronto atacaron iluminando la noche. Los estadounidenses fueron pulverizados. Los americanos se retiraron nuevamente humillados, abandonando los puentes y hasta material.

Pero los aliados estaban lejos de rendirse  y el 24 de enero el general Clark había ordenado un nuevo ataque, también por el río, seleccionándose una zona poco profunda, al norte de Cassino. Los dos grupos deberían, uno atacar y tomar Cassino y el otro las colinas rumbo al valle del Liri. Esta vez irían con ellos carros de combate. Los alemanes, muy astutos,  habían hecho explotar una presa cercana lo que hizo que el río se desborde  y gran parte del terreno se dificulte por el barro y las inundaciones. Los carros de combate consiguieron inclinar la balanza a favor de los aliados pero en los suburbios de la ciudad fueron detenidos debido a los bien posicionados cañones y demás artillería alemanes. Así, en medio de esa brutal lucha que tenía aterrorizada a la población civil y que ponía a prueba el poder combativo de ambos bandos, el ataque se prolongó en dicho estado durante una semana, con grandes pérdidas para los aliados. Y llegó febrero, un batallón estadounidense logró acercarse a Montecassino pero cuando se hallaban a casi 400 metros fueron obligados a retroceder por completo debido al ataque de los panzergranadiers. Estaba claro que los aliados empezaban a preguntarse cuando caería Montecassino. Se llamó a la experimentada tropa francesa colonial de montaña, y si bien conquistaron Monte Belvedere no lograron unirse a las tropas estadounidenses pues los alemanes también los vapulearon. Estos, si bien habían conseguido mantener su posición, estaban muy cansados ya y no podrían resistir ni ser abastecidos por siempre. El 11 de febrero se cancelaba la ofensiva con cerca de 4200 estadounidenses como bajas y 2500 franceses. No se tomaba aún el valle, mucho menos Montecassino. Los alemanes reforzaron a los panzergranadiers con la 1 Division Fallsshimjäger. Los paracaidistas alemanes estaban muy ufanos de sus victorias y eso les dio ánimos de resistir más. Se desplegaron a través del pueblo y no ocuparon el monasterio para evitar que sean blancos militares. Pese a ellos los aliados no creyeron que se abandonaría tan privilegiada posición y el 15 de febrero sus aviones, 250 en total, dejan caer la generosa dosis de 600 toneladas y aniquilan parte del monasterio asesinando a muchos monjes y civiles allí refugiados, último punto de resistencia alemana, según creían; este crimen de guerra no sería reconocido por Estados Unidos hasta 1969, aunque no con tal apelativo. Ese mismo día, en las ruinas de Montecassino los alemanes reciben la orden de ocuparlo y resistir allí hasta el último hombre. Los refuerzos de la 4 División India se lanzaron contra las colinas y sufrieron muchas bajas. Ambas unidades alemanas dieron muestras de ser expertos en el combate y pelearon con todas sus fuerzas. Algunos batallones aliados perdieron hasta el 50% de sus soldados. Nuevos batallones indios fueron enviados y nuevamente rechazados. Los maoríes consiguieron tomar el pueblo y la estación de ferrocarril pero sólo por momentos. El 18 de febrero los alemanes lanzan un mortal contraataque y expulsa a los maoríes de sus posiciones. Empezó a nevar y las bajas aliadas eran tan grandes que no se dio ningún ataque hasta el 15 de marzo. Los británicos empezaron una nueva ofensiva aquel día, con un previo bombardeo de 500 aviones dejando unas 1000 toneladas sobre el suelo durante tres horas y media, que causó incendios, cráteres y gran mortandad. La artillería lanzó 2500 toneladas más por si quedaban dudas. Se comenta que el suelo tembló como si de un movimiento sísmico se tratase.

No quedó ni un solo edificio en el pueblo, la tierra asemejaba al paisaje lunar. Obviamente muchos alemanes murieron, pero no fueron debilitados del todo ya que se escondieron bajo tierra. Comprobar si habían quedado sobrevivientes correspondió a los neozelandeses, quienes atónitos ante lo que veían lucharon contra los alemanes de la fallschirmjäger. Estos aliados también fueron rechazados y humillados luego de una lucha de casi diez días completos. Algunos otros batallones habían logrado tomar colinas detrás del pueblo y del monasterio pero dichas posiciones se abandonaron debido al contundente ataque alemán. Los anglosajones y sus socios, empezaban a preguntar que había que hacer para tomar Montecassino, pues las pérdidas en material y tiempo ya eran ingentes. ¿Era el final? El 25 de marzo los aliados reconocieron su derrota, pero no se retiraron a pesar de sus catastróficas 54 mil bajas. El Papa Pío XII había aceptado la solicitud de los aliados de reducir el monasterio, aunque a decir verdad, su opinión no hubiese pesado mucho. En un tercer ataque b-17 arrojan unas 2500 bombas sobre el monasterio, reduciéndolo a escombros. Por fortuna para la posteridad, antes de la batalla se había podido salvar a la biblioteca de la abadía y fue enviada a Roma. En los escombros, Hitler da la orden de utilizar más refuerzos para así poder tomar la posición y no rendirla. Mientras se realizaban los desembarcos en Anzio y Nettuno, se preparaba un cuarto y definitivo ataque sobre Montecassino, quizá el más mortífero de todos. El mismo fue llevado a cabo por el Segundo Cuerpo Polaco y la Cuarta División India en un inicio, siguiéndole el VIII Ejército Británico. El primer asalto se produjo entre el 11 al 12 de mayo y la artillería alemana, que parecía invencible volvió a castigar a los aliados rechazando su ataque. Sólo el empuje británico consiguió atravesar las líneas alemanas y se alcanzó el valle de Liri. El 17 de mayo se reanuda la ofensiva con resultados similares pues los alemanes continuaron causando bajas desde las alturas machacando a los polacos.

Los marroquíes tuvieron más suerte y lograron empujar a los paracaidistas germanos hacia fuera de las colinas y se rinden las ruinas del monasterio. Aquel mismo 17, Kesselring finalmente ordenó a sus tropas que se retiraran definitivamente, los cuales fueron evacuados ¿Cómo? de noche y en orden luego de casi cinco meses de salvajes combates, los heridos fueron abandonados por obvias razones, además la línea Gustav caía en otros frentes y en Montecassino se corría el riesgo de quedar cercados. El 18 de mayo los polacos conquistaban la abandonada abadía en medio del júbilo, un logro que ni indios, británicos, americanos, o neozelandeses había logrado. Solo se encontraron muertos por doquier, heridos y algunos médicos. Los alemanes perdieron 20 mil de sus casi 80 mil apostados, los aliados 54 mil de casi 105 mil. 18 días más tarde los aliados desembarcaban en Normandía, los días del III Reich estaban contados…[1]

La Factoria Historica


[1]Churchill, Winston S. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Planeta, 2004; Artola, Ricardo. La II Guerra Mundial. De Varsovia a Berlín. Madrid: Alianza, 1995; Dear, I.C.B. The Oxford Companion to World War II. Oxford: Oxford University Press, 1995; La guerra que había que ganar. Williamson Murray & Allan R. Millett. Crítica, 2002; Leguineche, Manuel. Los años de la infamia. Crónica de la II Guerra Mundial. Temas de Hoy, 1999; Michel, Henri. La Segunda Guerra Mundial. Akal; World War II. H.P. Willmott, Robin Cross & Charles Messenger, Dorling Kindersly, 2005; Historia de la Segunda Guerra Mundial. Basil H. Liddell Hart, Caralt, 2001; Enciclopedia del arte de la guerra. Antonio Martínez Teixidó & José Romero & José Luis Calvo. Barcelona: Planeta, 2001; The Great Crusade. A New Complete History of the Second World War. H.P. Willmott, Plimlico, 1992; Un mundo en armas. La Segunda Guerra Mundial: una visión de conjunto. Gerhard L. Weinberg, Grijalbo, 1995; The Times Atlas of the Second World War. John Keegan, Times Books, 1989; Hillgruber, Andreas. La Segunda Guerra Mundial. Objetivos de guerra y estrategia de las grandes potencias. Alianza, 1995.

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