La fiebre que llevó más a la ruina que a la riqueza

El 24 de Enero de 1848, James Marshall descubrió oro en el Sutter’s Miller el valle de Sacramento, California, y desencadenó la fiebre del oro más grande de la historia. Al divulgarse la noticia, los aspirantes a gambusinos viajaron por decenas de millares de todo el orbe hacia la tierra dorada.  Estadounidenses de ciudades de la costa del Atlántico y el Golfo de México atiborraron embarcaciones muchas veces innavegables que ofrecían el viaje por el Cabo de Hornos. Otros abordaron destartalados vagones que atravesaban con dificultad las Montañas Rocosas o los desiertos de Arizona. Muchos fallecieron en el trayecto, perdidos durante tormentas o en el mar fulminados por enfermedades o aniquilados por la sed en el camino por tierra Sin embargo, en 1849 había llegado a California 80.000 gambusino que se desparramaron por los valles montañosos, cavaron minas y tamizaron ríos en busca de oro…

La fiebre que llevó más a la ruina que a la riqueza

Si bien los primeros fortyniners, “cuarenta y nueves”, clara referencia a 1849, se hicieron ricos, muchos de los que llegaron después apenas tuvieron para comer, no se diga para hacer fortuna. Gastaban de inmediato sus ganancias en provisiones básicas, que les vendían a precios desmesurados: por ejemplo, cada huevo costaba un dólar. Quienes amasaron verdaderas fortunas fueron los comerciantes de estos productos.  Sin embargo, la seducción que ejercía el oro no disminuyó. Los gambusinos se lanzaron en sucesivas y febriles avalanchas por Norteamérica, que continuaron hasta fines de siglo. Las más espectaculares fueron las de Pike’s Peak, Colorado, en 1859; Deadwood, Dakota del Sur, en 1876; y Klondike, en el territorio canadiense de Yukón, en 1897.

Resultado de imagen de fiebre del oro 1848

La pepita de oro más grande que se ha descubierto es la Welconze Stranger, con peso de 78.4 Kg. Fue hallada en el estado de Victoria, Australia, en 1869, tirada en un surco de rueda de carreta, esto fundamentaba que donde había fiebre del oro, brotaban de la noche a la mañana pueblos prósperos y broncos, donde rudos aventureros de muy distintas razas y nacionalidades bebían, jugaban y peleaban duro, sin gran intromisión de la civilizadora influencia de las mujeres o la ley. Uno de estos sitios fue San Francisco, que se transformó en poco tiempo de la pequeña aldea de Yerba Buena en una ciudad de 55.000 habitantes, donde hubo 1.400 asesinatos entre 1850 y 1856. Deadwood fue otra ciudad de auge, famosa por su violencia. Allí, el 2 de agosto de 1876, Jack McCall asesinó por la espalda al legendario explorador y alguacil federal “Wild Bill” Hickok, mientras éste jugaba al póker en una cantina.

Al decaer la fiebre del oro, Deadwood quedó abandonada y convertida en pueblo fantasma en cuestión de semanas. Sin embargo, en otros casos, los valerosos, aunque ilusos, empeños de los primeros gambusinos hicieron posible la colonización humana de muchas zonas inhóspitas. No sólo en Norteamérica, sino también en Australia, donde se descubrió oro en 1851, y en Sudáfrica, donde se hallaron ricos depósitos en 1884. La búsqueda de oro fundó ciudades importantes, como Denver, hoy capital de Colorado, y Johannesburgo, la más grande de Sudáfrica. Pero sólo una exigua minoría de los intrépidos caza fortunas encontró la dorada yeta de sus sueños…[1]

La Factoria Historica


[1]Bancroft, Hubert Howe History of California, vols. 18-24; Brands, H.W. (2003). The age of gold: the California Gold Rush and the new American dream. Nueva York: Anchor. ISBN 0-385-72088-2; Clay, Karen; Gavin Wright (abril 2005). «Order Without Law? Property Rights During the California Gold Rush». Explorations in Economic History 42 (2):  pp. 155-183. doi:10.1016/j.eeh.2004.05.003. ISSN 0014-4983; Dillon, Richard (1975). Siskiyou Trail : the Hudson’s Bay Company route to California. Nueva York: McGraw Hill. ISBN 0-07-016980-2; Gaither, Chris (10 de octubre de 2006). Google Bets Big on Videos. Los Angeles Times. Consultado el 10 de octubre de 2006. Versión en formato PDF:; Harper’s New Monthly Magazine marzo de 1855, vol. 10, 58, p.543, Texto completo en línea; Heizer, Robert F. (1974). The destruction of California Indians. University of Nebraska Press. ISBN 0-8032-7262-6; Hill, Mary (1999). Gold: the California story. Los Angeles: University of California Press. ISBN 0-520-21547-8; Holliday, J. S. (1999). Rush for riches: Gold fever and the making of California. Oakland: Oakland Museum of California and University of California Press. ISBN 0-520-21401-3; Miller, Joaquin (1873). Life amongst the Modocs: unwritten history. Berkeley: Heyday Books; enero 1996. ISBN 0-930588-79-7; Rawls, James, J.; Bean, W. (2003). California: An Interpretive History. Nueva York: McGraw-Hill. ISBN 0-07-255255-7; Rawls, James, J., Orsi, Richard J. (eds.) (1999). A golden state: mining and economic development in Gold Rush California. California History Sesquicentennial, 2. Los Angeles: University of California Press. ISBN 0-520-21771-3; Starr, Kevin (1973). Americans and the California dream: 1850-1915. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-504233-6; Starr, Kevin (2005). California: a history. Nueva York: The Modern Library. ISBN 0-679-64240-4; Starr, Kevin, Orsi, Richard J. (eds.) (2000). Rooted in barbarous soil: people, culture, and community in Gold Rush California. Los Angeles: University of California Press. ISBN 0-520-22496-5; Wells, Harry L. (1971) [1881]. History of Siskiyou County, California. Siskiyou Historical Society. ASIN B0006YP8IE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s