La Batalla de Vimy Ridge: El planeamiento de la ofensiva Arras

Luego del penoso estancamiento en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial que pasó a ser conocido como Guerra de Trincheras y los fracasos en Verdún y Somme, las fuerzas aliadas deciden una nueva ofensiva durante la primera mitad de 1917. Los ingleses y franceses atacarían en conjunto y si la penetración de las líneas se realizaba con efectividad se estimó que la guerra podría terminarse en cuestión de pocas horas. Los primeros tenían como objetivo tomar la llanura de Donai, un terreno elevado importante, mientras que los franceses atacarían al sur, en la denominada Operación Nivelle. El frente de ataque oscilaba entre Vimy al noroeste y Bullecourt al sureste. De la primera, será de la que hablaremos ahora, una pequeña batalla que forma parte de otra ofensiva más grande conocida como la Batalla de Arras…

La Batalla de Vimy Ridge: El planeamiento de la ofensiva Arras

Como parte de la batalla de Arras, la ofensiva en la cresta de Vimy debía servir como distractor ante la respectiva francesa en Neville. Si se lograba el éxito al norte, los del sur podrían avanzar sin verse asediados por la artillería o ataques desde el paso del Calais, allí radicaba la importancia. La cresta de Vimy era una escarpa de unos 8 kilómetros al noroeste de Arras que alcanzaba hasta una elevación de 145 metros y servía como obstáculo natural. En octubre de 1914 los alemanes se habían hecho ya con el mismo cuando intentaron exterminar los ejércitos anglo-franceses en una batalla rápida. En mayo y septiembre de 1915 los aliados intentaron recuperar la cresta de Vimy pero no hubo resultados fructíferos y con pérdidas de hasta 150 mil soldados…

Obviamente era una posición estratégica y peligrosa que ocasionaría graves pérdidas al bando que no la poseyese, además de poner en riesgo las operaciones en toda la línea del frente cercano. Los británicos utilizaron minas y túneles para evitar ataques alemanes en el área pero estos devastaron las posiciones aliadas mediante ataques certeros de artillería y el frente volvió a quedar paralizado hacia octubre de 1916 cuando los canadienses relevan a unas agotadas tropas británicas. La propuesta de la ofensiva de Arras surgió al mes siguiente, mientras que la indispensable toma de la cresta de Vimy se planteó ya para marzo de 1917. En este punto participarían las cuatro divisiones canadienses, a estos se sumaría la 5 División Británica con nutridas unidades de artillería. En total sumaban unos 170 mil soldados sólo para tomar la cresta, contra los casi 45 mil que Alemania podría apostar allí. Los aliados estudiaron mucho el terreno, esta vez la ofensiva en Vimy no podía fallar, ya que de esto dependía mucho el resultado de toda la ofensiva de Arras, para ello, se estudiaron largas horas las batallas anteriores como las de Verdún, con el fin de no cometer el mismo error. En el frente se desplegarían los cuerpos canadienses en casi 6400 metros. La llamada Línea Negra representaba uno de los primeros objetivos, por ser la línea defensiva que los germanos defenderían, en el norte el punto se denominaba Línea Roja que en sí envolvía el punto más poderoso de la cresta. Al sur se buscaría sobrepasar la Línea Azul en el pueblo de Thelus y los bosques en las afueras del pueblo de Vimy y la Línea Marrón capturando la trinchera de Zwölfer-Garaben, prosiguiendo hasta la Segunda Línea de defensa alemana. La infantería machacaría a los germanos en todo el frente protegiendo siempre el avance aliado. Entonces el plan aliado sería: primero tomar la línea negra, y luego la línea Roja. Las unidades de refresco y reserva continuarían avanzando hasta tomar la Línea Azul. A esta seguiría la Línea Marrón. El plan debía ser ejecutado en cuestión de horas y se estimaba que los alemanes irían siendo encerrados y empujados desde el norte al sur progresivamente y se penetraría alrededor de 3700 metros en su frente, habiendo conseguido la mayor parte de la cresta hacia la una de la tarde del primer día de batalla.

Ya hemos mencionado que los germanos poseían casi 45 mil soldados en el frente donde los aliados dispondrían de casi el cuádruple. Ellos también habían obtenido experiencia y querían abandonar la guerra de trincheras para poder realizar una guerra de movimientos, no obstante no descuidaron la cresta de Vimy y construyeron allí y alrededor toda una red defensiva que sería considerablemente difícil de tomar. Sin embargo,  en la misa cresta, a la hora del ataque los defensores alemanes sólo eran unos centenares cuando las verdaderas reservas se hallaban varios kilómetros atrás, lo cual fue considerado por la inteligencia aliada. Ambos bandos además construyeron trincheras y algunos reductos que no serían aprovechadas del todo, fue una batalla relativamente rápida, algo que sorprendió a los mismos aliados. Los alemanes detectaron semanas antes la ofensiva, debido al incremento de tropas en el área, por ende un ataque al oeste de Arras parecía inminente, inclusive un desertor y traidor canadiense ayudó a resolver la curiosidad alemana. Cuando el 20 de marzo de 1917 la artillería canadiense estalló sobre las líneas alemanas, ya no quedaron dudas. Fueron días y días de intensos bombardeos que hostigaban y estresaban a los alemanes, el general von Falkenhausen se vio obligado a reemplazar a sus tropas pero al precio de dejar el frente casi desprotegido. El asalto principal, comenzó el 9 de abril. Aquel día, a las 5:30 de la mañana en medio de un clima frio y nevoso los aliados estaban casi listos para llevar a cabo la ofensiva. La artillería sólo se detuvo minutos antes del ataque. Luego de un avance modesto, los proyectiles demostraron haber hecho mella en los alemanes y para casi las 7 de la mañana una división canadiense había tomado la Línea Roja, otro grupo tomo el pueblo de Les Tilleuls. Sólo la 4 División Canadiense no logró su objetivo inmediatamente y un brutal combate por las trincheras alemanas dio origen y muchos canadienses fueron muertos o heridos. En la cresta uno desesperados alemanes clamaban por refuerzos hacia el anochecer y el Alto Mando Alemán se los hizo llegar a duras penas y no en las cantidades necesarias, los equipos también escaseaban, armas, comida y municiones era algo que no sobraba.

Al día siguiente, 10 de abril, los británicos movieron sus fuerzas hacia la Línea Roja para poder así ayudar a los canadienses, y luego hacia la Línea Azul. Se tuvo éxito y se avanzó tomando la colina 135 y el pueblo de Thelus. Se trajo artillería y los soldados hicieron un alto para reorganizarse. El ataque se reanudó a la 1 con gran éxito pues los alemanes fueron repelidos en varios de sus posiciones, hasta que al final se ven obligados a rendirse y a huir humillados moviendo sus baterías a duras penas. Para la noche del 10 de abril sólo restaba un objetivo en la lista de los canadienses. El ataque de la jornada del 12 de abril significaría el ataque final contra Alemania, en el cual se bombardearon intensamente sus últimas defensas en la cresta, inclusive con gas un día antes, que acabó por traumar a unos desesperados germanos. Sin embargo,  estos sacaron fuerzas de flaqueza y horas antes del ataque en la madrugada habían respondido también pero con artillería intensa. Luego de un ataque devastador y una batalla extenuante que duró todo el día, los aliados por fin capturaron el último punto alrededor de la 6 de la tarde, a propósito los alemanes no dejaron de combatir ni un solo momento y gran parte de sus escasas fuerzas fueron arrolladas y muertas. Hacia final del día los canadienses se habían anotado una victoria contundente como parte de la batalla de Arras, con casi todo el control de la importantísima cresta. Para tomarlo los canadienses habían sufrido 10602 bajas distribuidas del siguiente modo: 3598 muertos y 7004 muertos.

Los alemanes, casi todos fueron desaparecidos, muertos o heridos, sólo hubo 4 mil prisioneros de los 45 mil iniciales. En Arras, al inicio de la ofensiva los alemanes ya habían sufrido una desgarradora derrota y Hindenburg ordena inmediatamente refuerzos y una defensa más contundente en todo el sector, si bien ya era algo tarde para reparar las pérdidas. Por ello el general Von Falkenhausen es removido de su cargo y transferido a Bélgica donde desempeñó un cargo menor. De ahí en más los alemanes no intentarían recuperar la cresta, si bien ejecutaron operaciones cercanas, y la misma permanecería en manos aliadas hasta el fin de la guerra. La batalla de Arras dejaría una victoria agridulce a los aliados, pero siempre complicando a los alemanes. Al fin y al cabo era una batalla más con ingentes pérdidas humanas de aquella brutal contienda que no parecía tener fin ni un ganador fijo en aquellos momentos…[1]

La Factoria Historica


[1]Díez Espinosa, José Ramón. 1994. Sociedad y cultura en la República de Weimar: elfracaso de una ilusión. UVA, Valladolid ISBN 84-7762-607-3; Ferro, Marc.1998. La Gran Guerra (1914-1918). Alianza, Madrid. ISBN 84-206-7927-5; Hobsbawm, Eric J. 1995. Historia del siglo XX (1914-1991). Crítica, Barcelona. ISBN 84-8432-042-1; Klein, Claude. 1985. De los espartaquistas al nazismo: La república de Weimar. Sarpe, Madrid. ISBN 84-7291-938-2; Keynes, John Maynard. (1919) 2002. Las consecuencias económicas de la paz. Crítica, Barcelona. ISBN 84-8432-354-4; Mises, Ludwig von. 2002. Gobierno omnipotente: en nombre del Estado. Unión, Madrid. ISBN 84-7209-377-8

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