La conferencia de Yalta

En la estación balnearia de Yalta (Crimea) tuvo lugar entre el 4 y 11 de febrero de 1945, la conferencia en la cumbre entre los jefes de estado de Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética para definir las zonas de influencia de cada potencia en el mundo una vez acabada la guerra. En la ocasión, el presidente Roosevelt consiguió que Stalin declarara la guerra a Japón, que apoyara la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la partición de Corea y que Churchill, quien se negó a devolver Hong Kong a China, que aceptara una zona francesa en la Alemania ocupada…

La conferencia de Yalta

Por su parte, Stalin obtuvo de los líderes occidentales la aprobación de la línea Curzon como frontera soviético-polaca y la línea Oder-Neisse como frontera occidental polaco-alemana, el reconocimiento de sus derechos sobre Manchuria y la formación de regímenes pro-soviéticos en los países centroeuropeos con la promesa de instaurar gobiernos democráticos.

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En la Conferencia se trató, asimismo, de los términos de la destrucción del poderío militar alemán, la prohibición de su industria bélica, el juicio a los criminales de guerra y la desnazificación del país. Según los planes aliados, Alemania sería dividida en tres zonas de ocupación (que serían cuatro tras la incorporación de Francia). Por último, se decidió la creación de una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad (ONU), con derecho de veto de las grandes potencias.  Churchill, Roosevelt y Stalin durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945. En este encuentro entre los jefes de los principales países aliados se trataron temas tan importantes como la ocupación de Alemania y la reorganización de los territorios liberados. En el desarrollo de la conferencia de Yalta el Presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reunió previamente con el Primer Ministro británico sir Winston Churchill en La Valeta. Roosevelt llegó a Malta el 2 de febrero de 1945, a bordo del USS Quincy. Tanto Churchill como Anthony Eden intentaron discutir su postura política frente a Stalin en Yalta, pero se vieron frustrados en sus intentos. Eden escribió esa noche en su diario:

Fue imposible siquiera iniciar la discusión de los negocios. …vamos a una conferencia decisiva y hasta ahora ninguno ha acordado qué vamos a discutir o cómo vamos a manejar los temas con un Oso (Stalin), que sin duda alguna sabe que tiene en mente.

Anthony Eden

Tanto Churchill como Roosevelt viajaron a Yalta en un C-54 Skymaster. Esta era la primera vez que Roosevelt viajaba en avión, y en esa ocasión utilizó un C-54 remodelado especialmente para su uso. Este aparato, eventualmente bautizado la vaca sagrada, fue el primer antecesor de los actuales Air Force One. Setecientas personas acompañaron a los líderes occidentales, a bordo de veinte Skymasters y cinco Avro Yorks. Los aviones debían seguir una ruta larga hasta Crimea, para evitar Creta, ocupada por los alemanes. Un vuelo de prueba realizado días antes había aterrizado en Rusia con impactos de artillería anti-aérea. Se desconoce si los mismos fueron causados por soldados turcos confundidos o si el avión sobrevoló cerca de Creta.

Roosevelt y Churchill fueron recibidos en Crimea por el Comisario de Relaciones Exteriores Viacheslav Mólotov, el embajador estadounidense Averell Harriman y el Secretario de Estado Edward Stettinius, Jr.. Roosevelt se hospedó en el Palacio de Livadia. Este Palacio había sido saqueado por los alemanes durante la guerra, y los soviéticos lo tuvieron que remodelar haciendo uso de muebles y pinturas del Hotel Metropol en Moscú. Stalin se hospedó en el Palacio de Yusúpov, y Churchill en el Palacio Vorontsov. El 4 de febrero, en la mañana, Roosevelt se reunió primero con sus Jefes militares, como preparación para la Conferencia. También se reunió con oficiales del Departamento de Estado, entre los que se encontraba Alger Hiss. Al iniciarse la Guerra Fría, Hiss fue acusado y condenado de ser un espía soviético; también fue acusado de haber convencido a Roosevelt de realizar las concesiones solicitadas por Stalin en Yalta, pero no existe evidencia de esto. Estos oficiales determinaron que los principales puntos a tratar por Estados Unidos serían: el futuro de Polonia, y la negativa al reconocimiento del gobierno comunista de Lublin. El establecimiento de las Naciones Unidas. El futuro de Alemania y el mejoramiento de las relaciones entre el Kuomintang y el Partido Comunista de China.

Stalin llegó esa mañana a Crimea en tren, y visitó primero a Churchill, donde expresó su convencimiento en la derrota alemana, afianzada al saber que Hitler había destituido a varios generales de renombre. Luego, acompañado por Molotov, visitó a Roosevelt, quien le expresó su indignación al observar el grado de destrucción causado por la guerra en Crimea. El presidente estadounidense expresó:

Espero que propongas de nuevo un brindis por la ejecución de cincuenta mil oficiales del Ejército alemán.

Franklin D. Roosevelt hacia Stalin

Roosevelt hacía referencia a un brindis hecho por Stalin durante la Conferencia de Teherán, en presencia suya y de Churchill. Éste último había abandonado la sala en señal de indignación, pero Stalin se apresuró a decir que estaba bromeando. En Yalta, Stalin respondió que la destrucción de Crimea era nada comparada con la de Ucrania. Stalin y Roosevelt también hablaron sobre el papel de Francia en la guerra y la post-guerra. Stalin calificó a Charles de Gaulle de ser una persona “poco realista”, ya que demandaba derechos iguales a la Unión Soviética, los Estados Unidos y el Reino Unido, considerando que, según Stalin, Francia había hecho muy poco en la guerra. A Roosevelt tampoco le agradaba De Gaulle, y para entretener al líder soviético, le confesó que en la Conferencia de El Cairo, el general francés se había comparado con Juana de Arco. Stalin respondió informándole que De Gaulle planeaba colocar tropas en el río Rin permanentemente. Roosevelt y Stalin acordaron dar a Francia una zona de ocupación, pero solamente por “amabilidad”. En la primera plenaria a las 5.00 pm se inició la Conferencia de Yalta en el Palacio de Livadia. En total, diez soviéticos, diez estadounidenses y ocho británicos se sentaron a la mesa de conferencias. Entre los presentes destacaban Stalin, Molotov, Churchill, Eden, Brooke, Roosevelt, Stettinius y Marshall. Un poco antes de las 7.00 pm la reunión terminó, y Eden registró en su diario que el ambiente había sido “de cooperatividad”. Este ambiente se mantuvo en la noche, los “tres grandes” participaron en una cena donde comieron caviar con pollo frito al estilo sureño. Churchill y Roosevelt bromearon con Stalin, informándole que a sus espaldas lo llamaban Tio Joe (Uncle Joe), y Molotov respondió afirmando que sus servicios de inteligencia le habían comunicado esto hace dos años. Stalin aprovechó la oportunidad para dar el primer vistazo al “asunto polaco” al declarar:

Jamás accederé a subyugar cualquier acción de cualquiera de las grandes potencias al juicio de las pequeñas potencias.

Stalin

Roosevelt fue más directo, y respondió que la solución de estos problemas no era tan sencilla, y que los polacos estadounidenses estaban muy interesados en el destino de Polonia. Stalin replicó minimizando la importancia polaca en las elecciones estadounidenses. Por su parte, Churchill declaró:

El águila debe permitir a las pequeñas aves cantar, sin importarle qué canten.

Winston Churchill

Aunque Stalin y Roosevelt abandonaron la cena poco antes de la medianoche de buen humor, Eden consideró que esta había sido “terrible”, y calificó de “siniestro” el modo en que Stalin veía a las pequeñas naciones. El ánimo de Eden empeoró cuando Churchill le comunicó que había decidido dar el derecho al voto en las Naciones Unidas a cada república soviética.

La segunda plenaria de la Conferencia se inició al final de la tarde del segundo día. En esta ocasión Roosevelt estaba acompañado por su asesor Harry Hopkins, quien sufrió de dolor durante la reunión debido a la hemocromatosis que padecía. El tratamiento de Alemania en la post-guerra fue el primer punto a tratar; una comisión conjunta de las tres principales naciones aliadas ya había establecido las áreas de ocupación, pero Roosevelt no estaba conforme con la región suroriental que le había sido asignada a Estados Unidos. Stalin llevó el tema más lejos, solicitando definir definitivamente el desmembramiento de Alemania. Churchill se opuso de inmediato, quería esperar hasta que finalizara la guerra, ya que, al igual que el General Dwight Eisenhower, quería evitar que los alemanes conocieran el plan de desmembramiento de Alemania, por temor a que redoblaran sus esfuerzos. Por su parte, Roosevelt sugirió dividir la nación germana en “cinco o siete Estados”.

Luego se discutió la zona de ocupación francesa. Churchill estaba dispuesto a entregarles a los franceses parte de la zona de ocupación británica, ya que tenía especial interés de formar una poderosa barrera contra el comunismo soviético en el occidente de Alemania. Stalin se negó a permitirles tener una, adivinando las intenciones británicas. Roosevelt sugirió ofrecerle a Francia la zona, pero negarle la entrada al órgano de control de Alemania. Luego de que Roosevelt anunciara descuidadamente que sus tropas abandonarían Europa en dos años, Stalin aceptó rápidamente la propuesta del presidente estadounidense. Después se pasó al tema de las indemnizaciones de guerra que debía pagar Alemania. Los soviéticos reclamaron el pago de 10 millardos de dólares estadounidenses, pero Churchill se negó alegando que las altas indemnizaciones pagadas por Alemania en la Primera Guerra Mundial trajeron nefastas consecuencias. Además, resaltó que esto generaría hambruna en Alemania. Roosevelt sugirió dejar suficiente industria a Alemania para que pudiera auto-abastecerse, sin llegar a adquirir un nivel de desarrollo superior al soviético. En la tercera plenaria el primer tema tratado en el tercer día de la Conferencia fue la organización de las Naciones Unidas. Churchill expresó sus deseos de que las tres naciones presentes realizaran “una orgullosa sumisión a las comunidades del mundo”, de manera que no pareciese que estuviesen buscando el dominio del mundo. Stalin respondió sarcásticamente:

No conozco una gran nación que esté intentando ser amo del mundo. Tal vez estoy equivocado, y no puedo verlo todo.

Stalin

Luego de esta declaración, Stalin opinó que las Naciones Unidas deberían ser organizadas de manera tal que fuese muy difícil a cualquier potencia obtener el dominio mundial. Aclaró también, que el mayor peligro sería que las tres grandes potencias tuvieran conflictos entre sí. Roosevelt aprovechó esta oportunidad para tratar el tema polaco. Churchill expresó su deseo de que la nueva Polonia fuese un Estado libre e independiente, y sugirió definir de inmediato un gobierno provisional polaco, y la realización de elecciones libres. Luego de un descanso de diez minutos, Stalin replicó que para garantizar la seguridad del Estado soviético, no podía aceptar un frontera más al este que la definida en la línea Curzon. Respecto al gobierno polaco, declaró:

Todos dicen que soy un dictador, pero tengo suficiente sentimiento democrático para no establecer un gobierno polaco sin polacos.

 Stalin

Churchill respondió que el gobierno comunista polaco establecido por los soviéticos no representaba ni siquiera a la tercera parte de los polacos. Después de este comentario, la plenaria finalizó. Sin embargo, Roosevelt escribió una carta a Stalin tratando de nuevo el asunto polaco. En ella, expresó su negativa a reconocer el gobierno polaco comunista, y solicitó traer de inmediato a los representantes de este último a Yalta, así como a los representantes del gobierno polaco en el exilio…[1]

Ver también: Potsdam

La Factoria Historica


[1]Churchill, Winston S. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Planeta, 2004; Artola, Ricardo. La II Guerra Mundial. De Varsovia a Berlín. Madrid: Alianza, 1995; Dear, I.C.B. The Oxford Companion to World War II. Oxford: Oxford University Press, 1995; La guerra que había que ganar. Williamson Murray & Allan R. Millett. Crítica, 2002; Leguineche, Manuel. Los años de la infamia. Crónica de la II Guerra Mundial. Temas de Hoy, 1999; Michel, Henri. La Segunda Guerra Mundial. Akal; World War II. H.P. Willmott, Robin Cross & Charles Messenger, Dorling Kindersly, 2005; Historia de la Segunda Guerra Mundial. Basil H. Liddell Hart, Caralt, 2001; Enciclopedia del arte de la guerra. Antonio Martínez Teixidó & José Romero & José Luis Calvo. Barcelona: Planeta, 2001; The Great Crusade. A New Complete History of the Second World War. H.P. Willmott, Plimlico, 1992; Un mundo en armas. La Segunda Guerra Mundial: una visión de conjunto. Gerhard L. Weinberg, Grijalbo, 1995; The Times Atlas of the Second World War. John Keegan, Times Books, 1989; Hillgruber, Andreas. La Segunda Guerra Mundial. Objetivos de guerra y estrategia de las grandes potencias. Alianza, 1995.

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