La independencia de Argelia

La Francia debilitada por su papel en la guerra y atravesando el proceso de descolonización ya mencionado, hizo un triste papel en su colonia africana de Argelia, colonia desde 1830. Desde 1954 hasta 1962, el Frente de Liberación Nacional de Argelia (FLN), dirigido por figuras como Mohamed Budiaf (1919-1992) y Ahmed Ben Bella (1918-), libró una dura batalla para expulsar a los europeos de su país, que convivían en una proporción de uno a nueve con los argelinos, con una clara distinción económica y social entre unos y otros…

La independencia de Argelia

El enfrentamiento se llevó a cabo en forma de lucha de guerrillas contra el ejército francés y algunas unidades adicionales de origen local llamadas Harkis. En agosto de 1955, la guerra recrudeció en la región de Constantina con importantes matanzas por ambos bandos y con una durísima represión por parte del ejército francés. En 1956, Francia había ya desplegado un ejército de 500.000 soldados. Ese mismo año, los franceses intentaron con los británicos la operación del Canal de Suez, operación que era vista en París como un medio de debilitar al líder nacionalista egipcio, e ideólogo del panarabismo Gamal Abdel Nasser (1918-1970), el gran apoyo externo del FLN.  El fracaso franco-británico alentó las esperanzas de los insurgentes argelinos. El enfrentamiento armado recrudeció y en 1956-1957 tuvo lugar lo que se conoce como la “Batalla de Argel”. Los ataques terroristas del FLN contra objetivos civiles y militares franceses fueron contestados de forma brutal por los paracaidistas del general Jacques Massu (1908-2002) de larga experiencia en la guerra de Indochina y defensor de la aplicación sistemática de métodos de tortura y de ejecuciones sumarias. Para tener una idea de cuántos, padecieron estos calvarios en una sola “finca” o centro de detención, de Amezziane, desfilaron entre 1957 y 1961, 108.000 argelinos.

De esos 108.000 torturados sólo 11.000 eran militantes del FLN. Muchas de las ejecuciones sumarias se realizaron mediante la guillotina y las torturas incluyeron una variedad inagotable de atrocidades que luego servirían para ser “enseñadas” a los Marines norteamericanos y a los militares sudamericanos. Una verdadera escuela nació allí, en el seno del horror demencial. Cuando la lucha “llegó” a la misma Francia, donde habitaba una gran comunidad argelina, el héroe de la Segunda Guerra Mundial y presidente de la V República, general Charles De Gaulle (1890-1970), impuso el toque de queda para todo argelino residente en París. En 1961, unos 50 de ellos fueron pasados por la guillotina por atentar contra la “seguridad del Estado”. El 17 de octubre de ese año, y pese a toda la represión, 60.000 argelinos se largan a las calles de París. Desarmados enfrentan al furor racial de los colonialistas, que detienen a 14.000 manifestantes y 250 cadáveres de argelinos aparecerán colgados de los árboles de los Champs Elisées y flotando en el río Sena. La policía de París que dirigía el siniestro Maurice Papon (1910-2007), un colaboracionista de los nazis, torturó a residentes argelinos en los sótanos de Saint Germain-des-Prés y fue responsable de la masacre de Paris.

La cuna de la Carta de los Derechos del Hombre deshonraba su tradición. A raíz de esta guerra, el psiquiatra francés, nacido en Martinica, Franz Fanon (1925-1961) volcó su pensamiento y trabajo con traumatizados por la guerra de Argelia en su libro Los condenados cíe la tierra. Bestseller durante muchos años, se convirtió en una lectura obligada para todos los luchadores contra el colonialismo y neocolonialismo. Fanon desarrolla la tesis de la fuerza liberadora de la violencia antiimperialista y legitima una suerte de “ojo por ojo”. En mayo de 1958, tuvieron lugar importantes disturbios protagonizados por los colonos franceses.  Tras atacar las oficinas del Gobierno General en Argel, con la connivencia del ejército, reclamaron la vuelta al poder del general De Gaulle. Ante el peligro evidente de un conflicto civil en Francia, el general retornó como primer ministro y en junio visitó Argel en medio de escenas de gran entusiasmo. Sin embargo, De Gaulle, que había llegado al poder como el defensor de la “Argelia Francesa”, trazó el camino que llevó a la independencia de ese país. Tras prometer reformas económicas, en 1959 aceptó el principio de la autodeterminación del pueblo argelino. La respuesta de los colonos fue un nuevo levantamiento en enero de 1960 que fracasó por la falta de apoyo militar. En 1961, un golpe militar organizado por cuatro generales que habían sido jefes del ejército en Argelia, fracasó. Las negociaciones se iniciaron en mayo de 1961.

Mientras la oposición de los colonos se organizó en torno a la Organización del Ejército Secreto (OAS), que inició una dura campaña terrorista. Finalmente, el 18 de marzo de 1962 se firmaron los Acuerdos de Evian. Una nueva oleada terrorista del OAS no impidió que en julio se celebrara un referéndum en el que las posturas independentistas vencieron abrumadoramente con 6.000.000 votos a favor de la independencia y sólo 16.000 en contra. Argelia proclamó su independencia e ingresó en la ONU el 8 de octubre de 1962, luego de haber dejado la vida 1.000.000 de argelinos…[1]

Ver también: La descolonización de África

La Factoria Historica


[1]Encyclopedia of the African diaspora: origins, experiences and culture, Volumen 1, Carole Boyce Davies, pp. 74, ABC-CLIO, 2008; General Faivre, Les combattants musulmans de la guerre d’Algérie, L’Harmattan, 1995, p.125; Martin Windrow, The Algerian War 1954–62. p. 17; General R. Hure, L’Armee d’ Afrique 1830-1962, Lavauzelle, 1979

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