La batalla de Hasting

Gradualmente los anglosajones habían conquistado Inglaterra, avanzando en lenta marea hacia el oeste del país. Las guerras que se habían prolongado durante un siglo, habían determinado su reemplazo parcial por inmigrantes daneses en algunas zonas. En contraste con ellos, su derrota decisiva habría de ser sorprendentemente repentina. Aunque la masa de la población seguía siendo de raza sajona y danesa, el poder paso a los normandos en una campaña de una sola estación, casi podría decirse de un solo día. En 1066 al morir el rey Eduardo el Confesor, tres prominentes guerreros se disputaron el trono inglés. El noble sajón más poderoso de Inglaterra, Harold Godwinson, fue elegido por sus pares…

La batalla de Hasting

Cuando los normandos conquistaron Inglaterra

Al otro lado del canal, Guillermo, duque de Normandía, un líder notablemente fuerte y sagaz, sostuvo que esto quebrantaba juramentos de Eduardo y de Harold, en el sentido de que él, Guillermo, heredaría el trono. Y más allá del mar del Norte “el último de los vikingos”, Harald  Hardraada, rey de Noruega, conspiraba para obtener el triunfo con la ayuda de Tostig, el hermano desterrado de Godwinson. El ejército nórdico llegó antes; desembarcó en el Humber en septiembre y batió a las primeras fuerzas locales alistadas para resistirlo. Harold Godwinson marchó hacia el norte con un ejército sajón, y venció decisivamente a los vikingos en Stamford Bridge, cerca de York, el 25 de septiembre de 1066. Tostig y Hardraada, de más de dos metros de altura y héroe de las guerras vikingas, murieron en la batalla, y pocos fueron los vikingos que sobrevivieron.

Mientras descansaba en York, Harold tuvo noticias de que Guillermo había desembarcado en Pevensey el 28 de septiembre, con un ejército de normandos. El fatigado ejército sajón volvió entonces a partir en marchas forzadas hacia el sur. Si bien no se sabe con exactitud cuál era la fuerza de los dos ejércitos, se cree que cuando el 14 de octubre se enfrentaron en Senlac Hill, cerca de Hastings, eran casi iguales en número. Un tercio de los hombres de Harold eran housecarls, veteranos a sueldo muy bien armados con lanzas, espadas y grandes hachas. El resto era el fyrd, la milicia local, muy inferior en armas y pericia. Harold condujo su infantería a lo largo de una colina en apretada muralla protectora”, dispuesto a librar una batalla defensiva. Es posible que hayan levantado rápidamente un cerco de arbustos y matorrales. Guillermo hizo subir a sus hombres a través del pequeño valle, con los arqueros al frente, detrás de los lanceros acorazados a pie, y los caballeros montados, alrededor de un tercio de su fuerza, en última línea. Tenían que atravesar terrenos pantanosos y atacar subiendo la colina para poder alcanzar a los sajones. La ofensiva normanda se produjo a la mañana temprano, pero fue fácilmente rechazada y el combate siguió todo el día. El rey y el duque conducían personalmente sus tropas, demostrando gran bravura. Oleada tras oleada de infantería y caballería normanda cargaban colina arriba, pero una y otra vez caían, dejando pilas de muertos y heridos a lo largo de la inconmovible muralla protectora. Hacia el final de la tarde la batalla podía tomar cualquier rumbo ya que los normandos estaban cansados, los sajones agotados y tan estrechamente comprimidos que mantenían a sus muertos de pie en medio del apiñamiento.

Por dos veces, los indisciplinados hombres del fyrd habían abandonado sus posiciones para dar caza a los normandos colina abajo a medida que retrocedían, bien fuera derrotados de verdad o pretendiendo estarlo, y habían sido derribados al descubierto, pero los housecarls se mantenían como una roca en el centro. Por fin, cuando el sol descendía en el cielo, Guillermo intentó el último esfuerzo. Envió a sus arqueros adelante y ordenó disparar en ángulo elevado, arrojando las flechas casi verticalmente sobre las filas sajonas. A medida que las murallas protectoras se tambaleaban, sus caballeros volvieron a la carga por última vez. La muralla se quebró, los sajones, batidos en pequeños grupos, fueron hechos trizas. Harold murió combatiendo al pie de sus estandartes gemelos, y con él murieron muchos de sus housecarls. A la caída de la noche, Guillermo era, efectivamente, dueño de Inglaterra…[1]

La Factoria Historica


[1]D. Whitelock, ed. English Historical Documents c.500–1042, (London: Eyre and Spottiswoode, 1955); Bede, Ecclesiastical History of the English People, trans. L. Sherly-Price, (London: Penguin, 1990); Oppenheimer, Stephen. The Origins of the British(2006). Constable and Robinson, London. ISBN 1-84529-158-1; Lapidge, Michael. The Blackwell Encyclopaedia of Anglo-Saxon England. Padstow, Cornwall. England. Blackwell publishing. 2003. ISBN 0-631-22492-0; Hines, John. The Anglo-Saxons from the Migration period to the eighth century. San Marino. The Boydell Press. 2003. ISBN 0-85115-479-4;  Smith, Jeremy J. Essentials of early English. London. Routledge. 1999. ISBN 0-415-18742-7.

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