La Guerra Fría, las crisis internacionales: Berlín, Oriente Medio y Cuba

De 1951 a 1958 la República Democrática Alemana, RDA, la Alemania comunista, sufrió una verdadera hemorragia demográfica: más de dos millones de alemanes orientales huyeron a la Alemania Occidental. Las diferencias de nivel de vida y la falta de libertades provocaron este éxodo de población. El 13 de agosto de 1961, ante los ojos atónitos de los berlineses, las autoridades de la RDA iniciaron la construcción de un muro infranqueable que rodearía todo el Berlín occidental. Lo que se denominó en Occidente, el “muro de la vergüenza” se convirtió en el gran símbolo de la guerra fría. El muro de Berlín vino, sin embargo, a estabilizar la situación en la RDA, calmando las inquietudes soviéticas y suprimiendo uno de los mayores focos de tensión internacional. En adelante, Europa dejó de ser el principal escenario de la guerra fría…

La Guerra Fría, las crisis internacionales: Berlín, Oriente Medio y Cuba

La toma del poder por Fidel Castro en 1959, tras derrocar la dictadura pro-americana de Batista, desencadenó una dura reacción en Washington. Una de las primeras acciones de Kennedy como presidente de EEUU fue el fallido intento de invasión de Bahía de Cochinos o Playa Girón.  Una revolución que, en principio, no era comunista, acabo alineándose con el bloque comunista. La agresividad norteamericana propició que el dictador cubano pidiera a la URSS el despliegue de misiles nucleares en su territorio. Cuando los aviones espías norteamericanos detectaron las rampas de misiles, Kennedy reaccionó decretando el bloqueo de la isla y anunciando el 22 de octubre que la Armada norteamericana impediría el paso a cualquier nave soviética que se encaminara a la isla. El mundo aguantó la respiración ante la posibilidad de un incidente que llevara a la fatal escalada nuclear. Finalmente, el 29 de octubre Jruschov cedió y dio orden de dar media vuelta a sus barcos. La URSS acordó retirar los misiles de Cuba a cambio del compromiso norteamericano de no invadir la isla y de la retirada de misiles similares que EEUU tenía desplegados en Turquía.

La creación del Estado de Israel en 1948 desencadenó la primera guerra árabe-israelí. Este conflicto, que tras más de medio siglo, sigue sin solucionarse, vino a integrarse en la guerra fría a lo largo de los años cincuenta. El líder egipcio Nasser nacionalizó el canal de Suez en 1956. Francia y Gran Bretaña, principales accionistas y beneficiarias del uso del canal, reaccionaron mandando tropas al canal. Israel, inquieta ante el activismo panarabista de Nasser, intervino en ayuda de las potencias europeas y ocupó la península egipcia del Sinaí. Esta acción de las dos antiguas potencias coloniales encontró la reacción inmediata de las dos superpotencias. La URSS amenazó a los agresores con represalias atómicas. Los EEUU, temerosos de que el mundo árabe y todo el Tercer Mundo bascularan hacia el bloque soviético, presionó a París y Londres para que pararan su intervención. 

La firme actitud norteamericana terminó por convencer a los líderes europeos para que ordenaran la retirada de sus tropas. La decadencia europea en el concierto mundial se hizo evidente. La crisis de Suez trajo importantes consecuencias. El Reino Unido y Francia tomaron finalmente conciencia de que habían dejado de ser grandes potencias; Nasser se convirtió en el gran vencedor al transformar una derrota militar en una victoria política; y la URSS consiguió iniciar su influencia en el conflicto del Oriente Medio..[1]

Ver también: La Distensión 1962-1975

La Factoria Historica


[1]Ciudadanos: Hoy empezamos el quinto año de la revolución. Hemos pasado cuatro años de lucha. Hemos estado luchando para desembarazarnos de los restos del pasado, del imperialismo y del despotismo, de los restos de la ocupación extranjera y del despotismo interior, Hoy, al recibir el quinto año de la revolución somos más fuertes que nunca y nuestra voluntad es cada vez más fuerte. Hemos luchado y hemos triunfado. No con tamos más que con nosotros mismos y lo hacemos con voluntad, fuerza y potencia para la realización de objetivos proclamados por la revolución por cuyo triunfo lucharon ya nuestros padres y se sacrificaron nuestro hijos. Luchamos y sentimos que triunfaremos, siempre para consolidar nuestros principios de dignidad de libertad y de grandeza, a fin de establecer un Estado independiente, de una independencia verdadera, tanto política como económica. Mirando hacia el futuro, nos damos perfecta cuenta de que nuestra lucha no ha terminado. En efecto no resulta fácil edificar nuestra potencia en medio de los objetivos imperialistas y de los complots internacionales. No resulta fácil llevar a cabo nuestra independencia política y económica sin que la lucha prosiga. Tenemos ante nosotros una larga perspectiva de combates, si es que queremos vivir dignamente. Hoy tenemos la ocasión de sentar las bases de la dignidad y de la libertad y en el futuro nuestro objetivo será consolidar estas bases y hacerlas todavía más fuertes y más sólidas. El imperialismo ha intentado, por todos los medios posibles, atentar contra nuestro nacionalismo árabe. Ha intentado dispersarnos y sepamos y por eso ha creado el Estado de Israel, obra del imperialismo. No hemos olvidado la independencia económica porque estamos firmemente convencidos de que es un hecho que la independencia política no puede realizarse más que por la vía de la independencia económica. Es por eso que hemos prestado toda nuestra atención a la producción y a su desarrollo, contando únicamente con nosotros mismos y con nuestros propios medios. Hemos conseguido aumentar la renta nacional en una proporción del 16% en dos años, de 1952 a 1954, y durante Tos otros dos años, de 1954 a 1956, el aumento de la renta nacional continuaba en la misma proporción. – Después de las fiestas de la Evacuación, yo he dicho que Egipto olvida el pasado y tenderá la mano a cuantos sean pacíficos con él y que será hostil a los que lo sean con él. Yo he proclamado también que la política de Egipto ha salido del corazón mismo de Egipto, no de Londres o de Washington o de otro sitio cualquiera. Yo he dicho también que nosotros estábamos del todo dispuestos a cooperar con quien sea, a condición de que ello no redunde en perjuicio de Egipto y de sus intereses. Hoy voy a decíroslo todo sobre las negociaciones. Desde 1952 y después del éxito de la revolución, Inglaterra y América empezaron a establecer contactos con nosotros y nos pidieron que nos aliáramos a ellas y nosotros hemos respondido siempre que nosotros no podríamos jamás formar parte de un pacto que no agrupase a todos los Estados árabes (…) En el caso del Pacto de Bagdad, no han conseguido la adhesión de ningún país árabe, porque en este caso también ha triunfado el nacionalismo árabe. La lucha está por todas partes en todo el mundo árabe. Lucha contra el imperialismo que ayuda a Francia en el África del Norte. América y todos los países del Pacto Atlántico han olvidado los principios que proclamaron al principio y movilizan todas sus fuerzas para combatir a los argelinos. Pero ahí también triunfa el nacionalismo árabe. Estas luchas en Jordania, Siria, Sudán, Argelia y en todas partes de los países árabes, nosotros no podemos decir que no nos conciernen porque todos nosotros, los países árabes, estamos vinculados íntimamente unos a otros y no aceptaremos jamás que tengamos que ir tras las potencias extranjeras, que recibamos instrucciones de tal o cual potencia (…) Nosotros volveremos a tomar todos nuestros derechos, porque todos esos fondos son los nuestros y este canal es propiedad de Egipto. La Compañía es una Sociedad Anónima egipcia y el canal fue excavado por 120.000 egipcios que murieron durante la ejecución de los trabajos. La Sociedad del Canal de Suez, con sede en París, no es más que la tapadera de una pura explotación. Eugene Black vino a Egipto con la misma intención que Lesseps. Nosotros construiremos una alta presa y obtendremos todos los derechos que habíamos perdido. Nosotros mantendremos nuestras aspiraciones y nuestros deseos. Los treinta y cinco millones de libras que cobra la Compañía, nosotros los cogeremos en interés de Egipto. Gamar Abdel Nasser

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