Las grandes tensiones de la Guerra Fría 1948-1955

Los acontecimientos de 1947 generaron una creciente tensión internacional en todo el mundo. Dos zonas geográficas fueron el escenario de los principales conflictos. En Europa Central y Oriental se estableció una larga serie de dictaduras comunistas y Alemania se vio dividida en dos estados antagónicos. En el Extremo Oriente, el gigante chino basculó hacia el bando comunista y la guerra de Corea constituyó el primer conflicto armado de la “guerra fría”.  El continente europeo, que apenas había comenzado a restañar las heridas de la guerra, y, más en concreto, Alemania, la gran derrotada de la segunda guerra mundial, fueron el escenario del nacimiento de la guerra fría…

Las grandes tensiones de la Guerra Fría 1948-1955

Uno tras otro, los países ocupados por el Ejército Rojo, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria, fueron constituyéndose en lo que lo que las autoridades comunistas denominaron “democracias populares”. Esto es, dictaduras donde se aplicó el modelo soviético: colectivización de la tierra, planificación económica centralizada, prioridad a la industria de base, partido único y persecución de cualquier tipo de disidencia. El golpe comunista en Praga, en febrero de 1948, fue el momento clave de ese proceso. La antigua capital del Reich estaba situada en el corazón de la zona de ocupación soviética y había sido dividida en cuatro sectores asignados a cada una de las cuatro potencias vencedoras: EEUU, Gran Bretaña, Francia y la URSS. Berlín se convirtió rápidamente en el punto clave de la guerra fría. La partición de Alemania se veía como irremediable. EEUU, Gran Bretaña y Francia decidieron iniciar un proceso constituyente en sus zonas de ocupación. La primera medida fue crear una nueva moneda en sus zonas de ocupación: el Deutschemark.

La respuesta soviética fue inmediata: el Bloqueo de Berlín. El ejército soviético interrumpió cualquier comunicación terrestre entre las zonas de ocupación occidental y Berlín occidental. Stalin confiaba en que Berlín oeste caería como una fruta madura en sus manos. La reacción occidental sorprendió a Moscú. Un enorme puente aéreo consiguió abastecer a la población sitiada. Stalin había subestimado las posibilidades del transporte aéreo y la resolución occidental a hacerle frente. Finalmente, el 12 de mayo de 1949 los soviéticos levantaron el bloqueo de la ciudad.  La crisis de Berlín aceleró la partición de Alemania. Las tres zonas occidentales se constituyeron en la República Federal de Alemania el 8 de mayo de 1949. Su constitución establecía un sistema liberal democrático que contaba con el visto bueno de las potencias occidentales.

La URSS reaccionó en octubre con el establecimiento en su zona de ocupación de la República Democrática de Alemania, un estado creado siguiendo el modelo de las “democracias populares”. La partición de Alemania concretaba en el corazón de Europa la división bipolar del mundo. Unos pocos meses después, el equilibrio estratégico mundial cambiaba. El 29 de agosto de 1949, la URSS experimentó su primera bomba atómica. El monopolio atómico norteamericano había desaparecido mucho antes de lo que la mayoría de los expertos habían pronosticado. En Asia, la derrota del imperialismo japonés había dejado una situación de gran inestabilidad. China y Corea fueron los grandes escenarios de enfrentamiento. Tras dos años de renovada guerra civil, el primero de octubre de 1949 las tropas comunistas de Mao Zedong entraban victoriosas en Beijing (Pekín), proclamando la República Popular China. Las tropas nacionalistas de Chiang Kai Chek (Jiang Jieshi) huyeron a la isla de Taiwan donde establecieron un régimen dictatorial pro-occidental protegido por EEUU. En 1950, Mao viajó a Moscú donde firmó diversos acuerdos con la URSS. Entre ellos una alianza militar por treinta años “contra Japón o cualquier agresor unido a Japón”. El paso del país más poblado del mundo al campo comunista traumatizó al mundo occidental, especialmente a la opinión norteamericana.

La primera víctima de la guerra fría fue el pueblo coreano. Por primera vez, el enfrentamiento entre el bloque occidental y el bloque comunista vino a concretarse en un conflicto armada a gran escala. La guerra de Corea tiene sus orígenes en el reparto en dos zonas de ocupación de este antiguo protectorado nipón tras la derrota japonesa en 1945. Corea del Norte, una dictadura comunista pro-soviética bajo la mano de hierro de Kim il Sung, y Corea del Sur, una dictadura de derechas pro-norteamericana bajo la dirección de Syngman Rhee. Cuando las potencias ocupantes se retiraron en 1948-1949, dos estados antagónicos quedaron frente a frente. El conflicto se inició con la agresión norcoreana en junio de 1950. Corea del Norte, recibió la ayuda militar soviética y contó con la intervención de unidades del ejército comunista chino. En ayuda de Corea del Sur acudió un ejército expedicionario norteamericano con la ayuda de otros países occidentales. Tras una cruenta guerra, la situación acabó en un empate táctico. En julio de 1953, se firmó el Armisticio en Panmunjong. En él se acordó una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º N. Una frontera similar a la que había antes. La guerra de Corea mostró claramente la dimensión mundial a la guerra fría. En adelante, Asia se convirtió en uno de sus escenarios principales[1].

Ver también: El Mundo Bipolar 1948-1955

La Factoria Historica


[1] La terminación de la segunda guerra mundial ha producido cambios esenciales en el conjunto de la situación mundial (…) El resultado principal de la segunda guerra mundial fue la derrota militar de Alemania y del Japón, los dos países más militaristas y agresivos del capitalismo. Los elementos reaccionarios e imperialistas del mundo entero, y particularmente de Inglaterra, de los Estados Unidos y de Francia, habían depositado ciertas esperanzas en Alemania y en el Japón (…) En consecuencia, el sistema capitalista mundial, en su conjunto, ha sufrido nuevamente un duro revés (…) el resultado de la última contienda, con el aplastamiento del fascismo, con la pérdida de las posiciones mundiales del capitalismo y con el robustecimiento del movimiento antifascista, ha sido la separación del sistema capita lista de toda una serie de países de la Europa central y sudoriental (…) La importancia y la autoridad de la URSS han aumentado considerablemente después de la guerra. La URSS ha sido la cabeza rectora y el alma del aplastamiento militar de Alemania y Japón. Las fuerzas democráticas progresistas del mundo entero están agrupadas en torno a la Unión Soviética. (…) La finalidad que se plantea la nueva corriente expansionista de los Estados Unidos es el establecimiento de la dominación universal del expansionismo americano. Esta nueva corriente apunta a la consolidación de la situación de monopolio de los Estados Unidos sobre los mercados internacionales, monopolio que se ha establecido como consecuencia de la desaparición de sus dos mayores competidores —Alemania y Japón— y por la debilidad de los socios capitalistas de los Estados Unidos: Inglaterra y Francia. Esta nueva corriente cuenta con un amplio programa de medidas de orden militar, económico y político, cuya aplicación establecería sobre todos los países a los que apunta el expansionismo de los Estados Unidos, la dominación política y económica de estos últimos reduciría a estos países al estado de satélites de los Estados Unidos e instauraría unos regímenes interiores que eliminarían todo obstáculo por parte del movimiento obrero y democrático para la explotación de estos países por el capital americano. Los Estados Unidos de América persiguen actualmente la aplicación de esta nueva corriente política no sólo a los enemigos de guerra de ayer o a los Estados neutrales, sino también y de manera cada vez mayor, a los aliados de guerra de los Estados Unidos de América. Se concede una atención especial a la utilización de las dificultades económicas de Inglaterra, aliada y al mismo tiempo rival capitalista y competidora de los Estados Unidos desde hace mucho tiempo. La corriente expansionista americana tiene como punto de partida la consideración de que no sólo será necesario no aflojar la tenaza de la dependencia económica respecto a los Estados Unidos, dependencia en la que Inglaterra ha caído durante la guerra, sino, al contrario, hacer más intensa la presión sobre Inglaterra a fin de arrebatarle sucesivamente su control sobre las colonias, eliminarla de sus esferas de influencia y reducirla progresivamente a una situación de vasallaje. (…) Pero en el camino de sus aspiraciones a la dominación mundial, los Estados Unidos se han encontrado con la URSS, con su creciente influencia internacional, que constituye un bastión de la política antifascista y antiimperialista de los países de nueva democracia que han escapado al control del imperialismo anglonorteamericano; con los obreros de todos los países, comprendidos los de la misma América, que no desean una nueva guerra imperialista en provecho de sus propios opreso res. (…) Los profundos cambios operados en la situación internacional y en la de los distintos países al terminar la guerra, han modificado enteramente el tablero político del mundo. Se ha originado una nueva distribución de las fuerzas políticas. A medida que nos vamos alejando del final de la contienda, más netamente aparecen señaladas las dos principales direcciones de la política internacional de la postguerra, correspondientes a la distribución de las fuerzas políticas en dos campos opuestos: el campo imperialista y antidemocrático, de una parte, y el campo antiimperialista y democrático, de otra. Los Estados Unidos representan el primero, ayudados por Inglaterra y Francia (…) Las fuerzas antiimperialistas y antifascistas forman el otro campo. La URSS y los pueblos de la nueva democracia son su fundamento. Los países que han roto con el imperialismo y que resueltamente se han incorporado a la democracia, como Rumania, Hungría, Finlandia, forman parte de este campo, al que se han añadido, además, Indochina, el Vietnam y la India. Egipto y Siria son simpatizantes. Andrei Jdanov: Discurso en la sesión inaugural de la Kominform Szklarska Poreba (Polonia)  22 de septiembre de 1947

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