La oposición al régimen franquista

Los dirigentes republicanos huidos del país en 1939 mantuvieron un gobierno de la República en el exilio tratando de mantener la legalidad surgida de la Constitución de 1931. Sus esperanzas estaban depositadas en que la derrota de Hitler supondría la intervención de las tropas aliadas y el fin de la dictadura de Franco. Todas estas esperanzas vinieron a su fin cuando España ingresó en la ONU en 1955…

La oposición al régimen franquista

Según las tropas franquistas fueron ocupando las diferentes regiones del país muchos combatientes republicanos, huyendo de la represión, se “echaron al monte” formando grupos de guerrilleros, llamados los maquis. Las acciones guerrilleras se intensificaron tras la derrota nazi en 1945. Los maquis trataban de colaborar con la anhelada intervención de los aliados en España. La dura represión y el final de las esperanzas de una intervención exterior llevaron a que en 1948 el PCE renunciara a la lucha armada y llamará a los guerrilleros a huir del país.

La represión de la guerra y la posguerra desmanteló los cuadros políticos y sindicales de la izquierda. Las primeras huelgas en 1946-1947 fueron duramente reprimidas y la oposición continuó silenciada. En 1951, el boicot a los tranvías de Barcelona por la subida de tarifas constituyó la primera protesta de masas en la historia del franquismo.  En la universidad, las tensiones fueron creciendo en demanda de más libertad en las cátedras y en las aulas. El malestar universitario culminó en los incidentes de la Universidad Complutense de Madrid en 1956 con enfrentamientos entre los estudiantes y los falangistas del SEU. Estos incidentes, que provocaron la dimisión del ministro de Educación Ruiz-Giménez, mostraron la aparición de una nueva generación, formada esencialmente por los hijos de los vencedores, que iniciaba su oposición a la dictadura. Los diferentes grupos políticos y sindicales se adaptaron de diferente forma a la dura represión del franquismo y a la evolución de la sociedad española. Mientras que el PSOE se convirtió en un partido débil y dividido entre sus dirigentes del exilio y del interior, el PCE pasó a constituirse en el principal partido de la oposición  con una fuerte estructura clandestina. Mientras, los anarquistas, así como los republicanos, prácticamente desaparecieron. La oposición de liberales o monárquicos solo apareció al final de la Dictadura en torno a algunos medios de comunicación.  En el terreno sindical destaca el nacimiento en 1962 de las Comisiones Obreras. Propiciadas por el Partido Comunista, se basaron en el aprovechamiento de las fisuras legales que permitía la legislación franquista y en la infiltración en la Organización Sindical. Los sindicatos históricos, la UGT y la CNT, apenas tuvieron presencia durante la dictadura.

Los cambios sociales y la proximidad de la muerte del dictador facilitaron la extensión de las actividades de oposición a la dictadura. Diversos movimientos de protesta confluyeron en el período final del franquismo como fueron el movimiento obrero, organizado esencialmente en torno a CC.OO. y alentado por el PCE, que pasó de las reivindicaciones laborales a la concienciación política antifranquista. Los mismos movimientos nacionalistas se reforzaron en diversas capas sociales de Cataluña. En el País Vasco, junto a un cada vez más influyente PNV, ETA fue acrecentado su protagonismo con sus acciones terroristas. Participando en la medida de la posible de un contexto internacional marcado por la protesta juvenil, el movimiento estudiantil se extendió y las protestas estudiantiles alcanzaron una importante repercusión social. El Concilio Vaticano II favoreció la extensión de movimientos católicos de base críticos con el franquismo que colaboraban con los partidos de oposición y el movimiento obrero. Incluso, sectores influyentes de la Iglesia Católica mostraron una creciente lejanía respecto a la dictadura. En definitiva, sin poder derrumbar al régimen franquista, los movimientos de oposición consiguieron crear una amplia red social de contestación a la dictadura que aflorará tras la muerte de Franco y que fue clave para la transición a la democracia…[1]

La Factoria Historica

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[1]Marín Silvestre, Dolors (2002) Clandestinos. El maquis contra el franquismo. Barcelona: Plaza & Janés. ISBN 84-01-53053-9;  Julio Arostegui y Jorge Marco. El último frente. La resistencia armada antifranquista en España, 1939-1952. La Catarata, Madrid, 2008; Eduard Pons Prades. Guerrillas españolas (1936-1960). Editorial Planeta, Barcelona 1972 ISBN 84-320-5634-0; Daniel Arasa: Años 40: los maquis y el PCE. Arcos Vergara, Barcelona, 1984; Secundino Serrano: Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Temas de Hoy, Madrid, 2001; Fernanda Romeu Alfaro: Más allá de la utopía: Perfil histórico de la Agrupación Guerrillera de Levante. Edicions Alfons El Magnànim, Valencia, 1987; Jorge Marco: Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista. Comares, Granada, 2010; Sánchez Agustí, Ferran (1999), Maquis a Catalunya. De la invasió de la vall d’Aran a la mort del Caracremada. Lleida: Pagès Editors, S.L. ISBN 84-7935-612-X; Domingo, Alfonso. El canto del búho. Oberon, Madrid 2002. ISBN 84-96511-19-7

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