Síbari y los Sibaritas: El Lujo en Exceso‏

Todos, o probablemente la mayoría de nosotros, conocemos y utilizamos la palabra sibarita. Generalmente usamos este término para referirnos a alguien de gustos refinados, lujosos, o exquisitos, según el contexto en el que nos hallemos. Nos referimos a los amantes de la buena vida. Pero ¿Por qué usamos este término? ¿De dónde vienen los Sibaritas? Pues, el término proviene de la antigua isla griega de Síbari, un lugar cuyos habitantes eran tan ricos que no sabían qué hacer con tanto dinero, y decidieron gastárselo en todo tipo de lujos, desde los más normalitos a los más excéntricos…

Síbari y los Sibaritas: El Lujo en Exceso‏

Uriel Nicolás Fernández

Hacia el año 721 a.C. colonos griegos procedentes de Acaya, una región del norte del Peloponeso de las más pobres de Grecia, fundaron en el extremo occidental del golfo de Tarento, sobre el mar Jónico, al norte de la desembocadura del río Crati, la ciudad de Síbaris. La emigración hacia el oeste, había surgido para los aqueos, al igual que para muchos otros pueblos griegos, como una forma de salir de la pobreza en que la que estaban sumidos; así fue que llegaron a estableciéndose en el sur de la península itálica, en lo que se conoce como Magna Grecia, precisamente por la gran cantidad de colonias fundadas por los pueblos procedentes de Grecia.

Al principio, los sibaritas se dedicaron a lo que sabían hacer: cultivar trigo y criar ovejas y cabras. Pero, sin saberlo, habían tenido la suerte de elegir un muy estratégico para el comercio, la zona elegida era un estupendo pasaje del Jónico al Tirreno, ya que ahorraba el paso por el peligroso estrecho de Mesina a los que, desde Grecia, se dedicaban al comercio con Italia. Los sibaritas supieron sacar un muy buen partido de todo esto. No les costó mucho someter a las tribus italianas del interior, luego establecieron  asentamientos controlados en la costa del Tirreno, al sur del golfo de Nápoles, abriendo una vía terrestre rápida y segura, que pusieron al servicio de las ciudades interesadas. Fue una auténtica mina de oro. Síbaris se convirtió en una especie de puerto franco, al que afluían riquezas de todas partes. Pronto todos en ella ostentaban una alta posición social, casi sin excepción alguna. Muchas son las cosas que se cuentan sobre los sibaritas y sus lujos. Se dice, por ejemplo, que había por toda la ciudad canales que llevaban el vino directamente del campo a la ciudad y no se dejaba trabajar a los herreros y carpinteros porque el ruido que producían resultaba molesto. También existen escritos sobre varios sibaritas famosos, los cuales se destacaban por su verdadera excentricidad y extrema refinería. De entre todos estos, el más famoso era, sin duda, uno llamado Smíndrides, del que el historiador Herodoto decía “que había llegado a ser el hombre más sobresaliente de todos en las delicias del lujo, en un tiempo en que Síbaris florecía sobremanera”. También se refiere a él Séneca, cinco siglos más tarde: “Dicen que en la ciudad de los sibaritas hubo un tal Mintrídades que, al ver a un hombre que cavando levantaba mucho el azadón, se quejó de que este espectáculo le fatigaba y prohibió que semejante faena se hiciese en su presencia; y también se quejó a menudo de irritación de la piel por haberse tendido sobre arrugados pétalos de rosa…”.

Pero esto no era todo, y aquí es donde viene la moraleja de la historia, pues su máximo lujo fue lo que, según las historia, lo llevo a la destrucción. En el colmo de su extravagancia, los sibaritas inventaron lo que podíamos llamar la primera escuela de danza de caballos. En efecto, prepararon a sus bravos caballos guerreros para danzar un auténtico ballet ecuestre. Esto hacía, sin duda, que sus desfiles fueran increíbles, pero a la hora de la batalla… Bue, ya supondrán que pasó…

Sucedió que en el año 510 a.C. tuvieron que luchar contra los vecinos de Crotona, otra de las colonias formadas por los aqueos emigrantes (hacia el año 710 a.C). Esta colonia estaba en la punta del pie de la bota italiana, a unos 80 kilómetros al sur de Síbaris, a lo largo de la costa. Pese a la hermandad de origen de ambas ciudades, entre Crotona y Síbaris existía ese género de enemistad tradicional que era frecuente entre las ciudades-Estado griegas vecinas. La vencedora fue Crotona, y su victoria, según reza la historia, se logró a expensas del lujo de los sibaritas. Al parecer, los crotoniatas se habían informado bastante bien sobre sus enemigos, y, sabiendo el arte de los caballos, llevaron una orquesta al campo de batalla. Los caballos sibaritas empezaron a danzar y las tropas sibaritas cayeron en la confusión. Los crotoniatas ganaron y destruyeron la ciudad totalmente y, años después, desviaron las aguas del río Crati haciéndolas fluir hacia Síbaris, con lo que la transformaron en un pantano inhabitable. Fue tal la devastación que en siglos posteriores se discutió dónde había estado exactamente el emplazamiento de la ciudad. Los supervivientes intentaron  refundar la ciudad varias veces, la mayoría de las veces siendo vencidos nuevamente por Crotona. Ya ven, el lujo excesivo puede llevarnos a nuestra propia destrucción (aunque probablemente no debido a nuestros caballos danzantes)…

La Factoria Historica

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2 comentarios en “Síbari y los Sibaritas: El Lujo en Exceso‏

  1. que chevere historia…aunque quiero mas historias de este pueblo..por ejemplo se dice que sus casa estaban adornadas con rosas, y que sus mascotas tambien tenian lujos

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