Heródoto el historiador

Heródoto de Halicarnaso, en griego Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς, fue un historiador y geógrafo griego que vivió entre el 484 y el 425 a. C, conocido como el padre de la historia. Nació en Halicarnaso, actual Bodrum, en Turquía, se cree que estuvo exiliado de Halicarnaso hacia el año 457 a.C. por conspirar contra Persia. Probablemente fue directamente a Samos, desde donde viajó por Asia Menor, Babilonia, Egipto y Grecia. La dirección y extensión de sus viajes no se conocen con exactitud, pero le proporcionaron valiosos conocimientos de primera mano de casi todo el antiguo Oriente Próximo…

Heródoto el historiador

Hacia el 447 a.C. Heródoto llegó a Atenas, entonces el centro cultural del mundo griego, donde obtuvo la admiración de los hombres más distinguidos, incluido el gran político ateniense Pericles. En el 443 a.C. Heródoto se instaló en Panhellen, colonia de Turios, en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, derivada de la palabra griega investigación. Los estudiosos de Historias la dividieron más tarde en nueve libros. Los primeros tratan sobre las costumbres, leyendas, historia y tradiciones de los pueblos del mundo antiguo, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios. Los tres últimos versan sobre los conflictos armados entre Grecia y Persia a principios del siglo V a.C. El desarrollo de la civilización se presenta como un movimiento inexorable hacia un gran enfrentamiento entre Persia y Grecia, considerados los dos centros, respectivamente, de las culturas orientales y occidentales[1].

Desde el punto de vista geográfico, Heródoto dejó constancia de una ecúmene que se extendía desde Sudán a la Europa central y desde la India, en su límite oriental, hasta Iberia en el occidental. Durante el siglo VI a. C. el control que los cartagineses tenían de sus rutas comerciales por el Mar Mediterráneo occidental y el estrecho de Gibraltar le impidió conocer fielmente esta parte del mundo y las costas atlánticas de Europa de primera mano, por lo que muchas de sus observaciones proceden de otras fuentes. La información de Herodoto procede en parte de los trabajos de sus predecesores y en parte de las observaciones que hizo durante sus extensos viajes. Sus Historias son el primer trabajo importante en prosa, no es de extrañar que las principales características de su estilo sean la simplicidad y el arcaísmo. Ya Aristóteles definía su manera de escribir como «estilo paratáctico», λέξις εἰρομένη. Heródoto es muy concreto escribiendo y rehúye las abstracciones; se fija en los datos primarios elementalmente perceptibles. De ahí su lenguaje claro y sencillo que fue motivo de admiración en la Antigüedad. Sin embargo, su estilo supone un grado más alto de elaboración que el de Hecateo, porque frente a las estructuras acumulativas y coordinantes de este último, en Heródoto no faltan los párrafos concéntricos que engloban la frase principal, sobre todo en los discursos que aparecen en los tres últimos libros que, si bien no perfilan la psicología subyacente de quien los pronuncia, sí por el contrario asumen la tensión histórica del momento y están elaborados de acuerdo con las normas retóricas de la época.

Por otra parte, el influjo de la epopeya y los géneros narrativos en el estilo es notable. El autor del tratado Sobre lo sublime le llama ὁμηρικώτατος: ‘gran imitador de Homero’. Hay reminiscencias épicas en la fraseología, en la repetición casi literal de enunciados, en el empleo de patronímicos, en el uso de convenciones literarias y tópicos, en semejanzas conceptuales como la sustitución de la intensidad por la repetición, en el uso de estructuras como la composición anular inclusiva, aunque la más usada por Heródoto es la anafórica, En cuanto a la lengua, Heródoto compuso su obra en dialecto jónico reciente, que incluía algunos aticismos, demostrando un gran conocimiento de la literatura griega y un pensamiento contemporáneo racional. Creía que el universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable. Sin embargo, la elección moral sigue siendo importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Este intento de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos vistos en Heródoto es la base de la historiografía griega y romana[2]

La Factoria Historica


[1]» Hasta aquí los egipcios y sus sacerdotes me contaron la historia. Y demostraron que habían habido trescientas cuarenta y una generaciones de hombres desde el primer rey hasta el último; el sacerdote de Hefestos. Y en esas hubo hasta tantos (Altos Sacerdotes) y reyes. Ahora bien, trescientas generaciones de hombres son igual a diez mil años, porque hay tres generaciones de hombres cada 100 años. Y en cuarenta y una generaciones que todavía quedan, además de las trescientas, hay mil trescientos cuarenta años. De esta manera en once mil trescientos cuarenta años, ellos dicen que ningún Dios en forma de hombre había sido rey; tampoco hablaron de cosas tal ni antes ni después entre los que después fueron reyes de Egipto. Ahora bien, en todo ese tiempo, según dijeron el Sol se había separado de su curso apropiado en cuatro ocasiones; y se había levantado donde ahora se pone y se había puesto donde ahora se levanta; pero nada en Egipto se había alterado por eso y no se habíatocado el río ni se habían tocado los frutos de la tierra ni había habido enfermedades ni muertes. » Historia Volumen I, Fragmento

[2]Heródoto. Historia. Obra completa. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1477-6.; 1.Volumen I: Libros I-II. Trad. y notas de C. Schrader. Intr. de F. Rodríguez Adrados. Rev.: M. Jufresa Muñoz, 1992. ISBN 978-84-249-3482-8; 2.Volumen II: Libros III-IV. Trad. y notas de C. Schrader. Rev.: M.ª E. Martínez-Fresneda, 1987. ISBN 978-84-249-3525-2; 3.Volumen III: Libros V-VI. Trad. y notas de C. Schrader. Rev.: M.ª E. Martínez-Fresneda, 1988. ISBN 978-84-249-0086-1;  4.Volumen IV: Libro VII. Trad. y notas de C. Schrader. Rev.: B. Cabellos Álvarez, 1994. ISBN 978-84-249-0994-9;  5.Volumen V: Libros VIII-IX. Trad. y notas de C. Schrader. Rev.: B. Cabellos Álvarez, 1989. ISBN 978-84-249-1399-1; — (1999). Historia. Colección Letras Universales. Madrid: Ediciones Cátedra. ISBN 978-84-376-1711-4; — (1989/2004). Los nueve libros de la Historia. Obra completa. Trad. Bartolomé Pou. Intr. Víctor de Lama de la Cruz. Madrid: Edaf. ISBN 978-84-7640-351-8; — (1956). Los nueve libros de la Historia (Clásicos Jackson, tomo 22). Obra completa. Trad. y estudio preliminar María Rosa Lida de Malkiel. Buenos Aires: Jackson;  Sobre Heródoto Bowra, C. M. (2007). Introducción a la literatura griega. Traducción a cargo de Luis Gil Fernández. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2877-3;  VV. AA. (1988). Historia de la literatura griega. Madrid: Editorial Cátedra. ISBN 84-376-0770-1.

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