Otros filósofos: John Stuart Mill

John Stuart Mill nació en Londres un 20 de mayo de 1806  muriendo 66 años después en Aviñón, Francia, un 8 de mayo de 1873 fue un filósofo y economista inglés. Era el hijo mayor de James Mill, quien, con mucho cuidado, aunque no con mucha ternura, asumió la tarea de su formación espiritual y promovió su desarrollo intelectual, extraordinariamente precoz. En su Autobiografía describió la esmerada educación que había recibido de su padre, comenzando a estudiar griego a los tres años y latín a los ocho. A los 15 años, ya ampliamente instruido en una extensa gama de materias, que incluían economía, historia, filosofía e incluso alguna de las ramás de las ciencias naturales, leyó, por primera vez, a Bentham, quien, junto con su padre, le instruyeron en las ideas utilitaristas. Desde esta primera lectura de Bentham en 1812, Stuart Mill se sintió un reformador del mundo…

Otros filósofos: John Stuart Mill

A los diecisiete años, en 1823, ingresó como empleado en la Compañía de las Indias, donde, más tarde, alcanzó un puesto de gran responsabilidad y permanecio en ella hasta su retiro en 1853. En el otoño de 1826, sufrió una grave crisis de desaliento, debido a que se dio cuenta de que había graves fallos en la teoría de Bentham. Se rebeló contra su estricta educación, contra el utilitarismo aunque sin romper con él. Pudo salir de aquella crisis, admitiendo que la felicidad no se obtiene haciendo de ella un objetivo de la vida, sino más bien dedicándose a otro objetivo que pueda concentrar en sí las energías internas del hombre. Al mismo tiempo, se vio sometido a nuevas influencias, entre las que contaron las ideas de Wordsworth, Coleridge, Carlyle, los saint-simonianos y Comte. También sufrió un profundo cambio su concepción de las cuestiones políticas y sociales, logrando apreciar la división saint-simoniana de la historia en épocas orgánicas y críticas. Entre 1830 y 1840, publicó varios artículos que contenían signos manifiestos de su cambio de punto de vista. Son especialmente notables, entre otros, la serie titulada The Spirit of the Age en 1831, el ensayo Civilización en 1836 y sus estudios sobre Bentham en el 1838 y Coleridge en 1840. Su juicio sobre Bentham es especialmente interesante, al manifestarse en el algunas diferencias vitales que habían de distinguir a Bentham de sus educadores. Alabó la contribución de Bentham a la filosofía del Derecho y su trabajo en pro de las reformás de las instituciónes jurídicas, admiró su principio metodológico, pero rechazó una concepción del hombre, que, según decía, no ofrece lugar para la consecución de la perfección espiritual como un fin en sí misma. Además, la teoría de gobierno de Bentham, según Mill, ignora los peligros que pueden surgir de la despótica opinión pública y la importancia que tiene el establecer un sistema de frenos a la voluntad de la mayoría. La nueva actitud de Mill respecto a estos temás estrechamente relaciónados se vio sólidamente confirmada por una cuidadosa lectura del libro de Tocqueville, La democracia en América.

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Entre sus obras destacan, Sistema de Lógica, que se publicó en 1843 y Principios de economía política, aparecida en 1848. En 1851 Mill se casó con Harriet Taylor tras 21 años de amistad. Taylor tuvo una importante influencia sobre su trabajo e ideas, tanto durante su amistad como durante su matrimonio. La relación con Harriet Taylor inspiró la defensa de los derechos de las mujeres por parte de Mill. Aunque no fue profesor universitario, Mill cultivó casi todas las ramas de la filosofía, desde la lógica hasta la teoría política pasando por la ética. En lógica, psicología y teoría del conocimiento, Mill era empirista y positivista. Consideraba que el conocimiento humano tenía su origen y su límite en la experiencia observable. Todo conocimiento parte de las impresiones sensibles de los sujetos y los conceptos más abstractos se forman a partir de las “asociaciones” de impresiones realizadas por la mente, este es el llamado asociacionismo psíquico. Según Mill, la inducción es el principio lógico que permite derivar conocimientos universales a partir de la observación de fenómenos particulares. Después de haber observado muchos cisnes blancos particulares podría inducirse el enunciado universal “Todos los cisnes son blancos”. Ahora bien, una gran cantidad no equivale a la totalidad, “muchos”, por más que sean, no puede equipararse a “todos”. De manera que el conocimiento científico es meramente probable, no necesario, como ya indicó en su momento David Hume, a quien Mill sigue en este punto.

Con estas dos obras mencionadas, el Sistema de Lógica y los Principios de economía política quedó firmemente asentada la fama de Mill como gran pensador de su tiempo. Las siguientes ediciónes de Política Económica mostraron una simpatía más acusada en favor del socialismo y de las exigencias de la clase trabajadora. Sobre la libertad en 1859 salió a la luz al año siguiente de la muerte de su esposa y él insistió que se trataba de una obra conjunta, siendo, quizás una de las obras más importantes que escribió John Stuart Mill. En este libro el autor expone sus ideas fundamentales sobre los límites de la libertad del individuo y la sociedad. Desde el primer capítulo Mill establece la separación entre lo que es responsabilidad del propio individuo y lo que le corresponde a la sociedad en conjunto. Aun así, el tema sobre el cual escribe el autor es muy polémico, ya que ¿cómo saber hasta qué punto uno es libre de hacer lo que crea?. Aunque Mill no puede responder exactamente a esta cuestión, plantea que al menos en parte es válido el lema antiguo y casi popular de que “la libertad del individuo acaba donde empieza la libertad de los demás”. Sin embargo no se puede decir que es determinante en la definición de los límites entre unos y otros, ya que la línea de separación entre ambas libertades es muy estrecha, lo cual dificulta poder entender qué tipo de acciones están a uno u otro lado de ella. Por ello, Mill explica detalladamente a lo largo del libro, y con la ayuda de diversos ejemplos clarificadores, aquello que, en su opinión, corresponde al propio individuo y lo que corresponde a la sociedad. Resumiendo, el autor cree que hay diversas acciones que uno puede realizar indistintamente sean o no éstas correctas, porque perjudican solamente al individuo. En este caso, la persona es libre de hacer lo que quiera, ya que la decisión que decida tomar únicamente le afecta a ella misma. Por el contrario, puede haber acciones beneficiosas para uno mismo pero que perjudican a otros individuos de nuestra sociedad, por lo que no deben ser permisibles, ya que el individuo que las realiza está atacando la libertad de aquéllos a quienes puede afectar con sus decisiones. Así, la premisa que toma Stuart Mill es lo que mejor resume todos sus ideales, fuertemente influidos por el pensamiento de su padre y por las ideas del utilitarismo inglés de su época. Respecto al tema político su principal obra fue Consideraciónes sobre el gobierno representativo, que apareció en 1861, el mismo año en que escribió para la revista «Fraser’s Magazine» una serie de ensayos sobre filosofía moral que se convirtieron en un libro, Utilitarismo, en 1863. La famosa formulación de Mill del utilitarismo se conoce como el “principio de la mayor felicidad” “greatest-happiness principle” en la que sostiene que uno debe actuar siempre con el fin de producir la mayor felicidad para el mayor número de personas, dentro de lo razonable. La mayor contribución de Mill al utilitarismo es su argumento para la separación cualitativa de los placeres. Bentham trata a todas las formas de felicidad como iguales, mientras que Mill sostiene que los placeres intelectuales y morales son superiores a las formas más físicas de placer. Mill distingue entre felicidad y satisfacción, afirmando que la primera tiene mayor valor que la segunda, una creencia ingeniosamente encapsulada en la afirmación de que “es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho. Y si el loco o el cerdo, tienen una opinión diferente, es porque sólo conocen su propio lado de la cuestión”. Los más notables de sus restantes trabajos son Augusto Comte y el Positivismo en 1865, y Las servidumbres de las mujeres en 1869. Desde 1865 a 1868 fue representante en el Parlamento por el distrito de Westminster.  Stuart Mill es recordado y estudiado todavía sobre todo en el campo de la economía política. Mill concebía a la economía como una ciencia que usaba un método a priori; es decir que luego de indicarnos supuestos se deducen las conclusiones. Este método debe probar su eficacia, sin embargo, no siempre hay concordancia en las palabras de Mill por lo cual se señalan unas causas perturbadoras que no pudieron ser tomadas en cuanta en sus análisis. Pero lejos de considerar esas causas estas fueron utilizadas como una excusa para justificar las divergencias entre el modelo y la realidad. Respecto a sus contribuciones el mismo señaló que su único y más importante aporte era la diferenciación entre las leyes de la producción y de la distribución; es decir, respecto a las primeras dijo que éstas son de carácter natural en donde la intervención humana no puede cambiar dichas leyes, sobre las leyes de la distribución Mill afirma que son producto de arreglos sociales y en sí, son las instituciones las que las construyen y realizan la distribución. En este punto se diferenciaba de la gran mayoría de pensadores clásicos quienes construyen un sistema que fue utilizado en la política para cerrar los caminos a las masas oprimidas ya que según esta no había forma de mejorar la retribución al trabajador pese a la buena voluntad que se tuviera.

Un elemento de suma importancia en el pensamiento de Mill es su clara tendencia al eclectisismo que a su vez lo hace difícil de clasificar mas no de entender. En cuanto al Laissez Faire Mill se ubica en una posición intermedia que combinaba su convencimiento de la teoría clásica con su interés por el bienestar social; él sabía que en ausencia del intervencionismo del gobierno no necesariamente se daba la máxima libertad y que existían restricciones e injusticias que solo la legislación podía eliminar. Detrás de estos enunciados hay una aceptación de que las relaciones entre la sociedad no son del todo armoniosas. La propiedad privada para Mill es un derecho que no debe ser considerado como absoluto así que la sociedad puede interponer sus criterios cuando se genere un conflicto con el bien público. Los elementos de la discusión de la propiedad privada, responden al eclectisismo de Mill. Respecto al modelo de política económica Mill acepta algunos elementos de la cátedra socialista pero no todos. Mill inicia por afirmar que al observar la situación del modelo capitalista, prefería un modelo socialista de desarrollo, pero luego se retracta considerando que en comparación al modelo socialista prefiere al capitalista en su esplendor. Siguiendo con la economía Ricardiana, aceptó la furia del estado estacionario pero su amplitud filosófica lo llevó a que ese lúgubre final se convirtiera bajo sus ojos en un estado deseable en la medida que la sociedad se transformara en una entidad más bondadosa y menos materialista, preocupado por el bienestar social y no económico de los agentes. Regresemos a las leyes de la distribución; con respecto a esto, Mill señala que aparte de la competencia, las costumbres reflejadas en las instituciones que habían prevalecido a través de la historia eran las responsables de la distribución del ingreso y no solo la primera, como generalmente lo asume la economía clásica. Su teoría del valor la presentó en función de los costos de producción en la que los costos monetarios representan fundamentalmente a los costos reales de las desutilidades del trabajo y la abstinencia del consumo de los capitalistas. No buscó la medida invariable como Ricardo, sino que se preocupó al estudio de los precios relativos. Para que un bien tenga valor de intercambio debe ser útil o difícil de obtener y solo en algunos casos muy inusuales el valor de uso determina el valor de intercambio y consideró a esta clase de bienes intrascendentes ya que son muy pocos los que tienen una curva de oferta perfecta e inelástica. Los bienes de la manufactura tienen una curva perfectamente elástica y concluyó que el costo de producción es lo que determina el precio. Respecto a los productos agrícolas, consideró que el precio depende de los costos de producción prevalecientes en las circunstancias más desfavorables, lo que sí estaba claro para él es que el equilibrio final se logra cuando la cantidad demandada es igual a la cantidad ofrecida pero su terminología obscurece los conceptos de oferta y demanda.

El comercio internacional también fue objeto de su estudio y su principal consideración es la forma en que las ganancias obtenidas del comercio internacional se repartían entre los países. Fue más allá de Ricardo quien solo pudo dar una solución de promedio. John Stuart Mill concluyó que los términos del comercio dependen de la demanda que hay en ambos países por los productos importados, por otra parte introdujo el concepto de los costos de transporte y analizó la influencia de las tarifas impositivas en el comercio. Para terminar debemos conocer las reacciones de Mill sobre el fondo salarial, al principio él aceptó la doctrina convencional, pero respaldaba la formación de sindicatos ya que consideraba las desventajas del trabajador desorganizado frente a los empleadores a la hora de negociar un salario. Luego se retractó y afirmaba que la cantidad de fondos destinados al pago de los salarios fuese determinada; una fuerza de trabajo y una tasa salarial fijas. Los trabajadores no podrían agotar dicha cantidad determinada, entonces la tasa salarial no está determinada de manera inamovible y existe un gran número de posibles salarios. La profesionalización de la economía, la contradicción cada vez más clara entre la teoría y la práctica y la literatura de carácter humanístico, fueron los focos desde los cuales se elaboraron los ataques a la doctrina clásica concluyendo con la “caída” de la hegemonía de esta escuela[1]

La Factoria Historica


[1]Un sistema de lógica;  Ensayos sobre algunas cuestiones disputadas en economía política; Principios de economía política; con algunas de sus aplicaciones a la filosofía social; Sobre la libertad (On Liberty).; Consideraciones sobre el gobierno representativo; El utilitarismo; Examen de la filosofía de sir William Hamilton; El sometimiento de las mujeres / La esclavitud femenina (The Subjection of Women); Autobiografía

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