De cómo Napoleón jamás existió (II)

En la entrada pasada contábamos un poco sobre la escuela “mítica” de “historiadores”. En ella mencionamos la sátira publicada Jean-Baptiste Pérès y titulada “De cómo Napoleón nunca existió”. Para hoy les prometí contarles un poco de que trataba el librito. En ese sentido aquí les va. Por cierto, a partir de aquí sito del fantástico libro de Carlos Fisas “Historias de la Historia” pues no he encontrado mejor forma de expresarlo..

De cómo Napoleón jamás existió (II)

Por Uriel Nicolás Fernández

Napoleon Bonaparte, de quien tantas cosas se han dicho y escrito, no ha existido jamás, pues no es otra cosa que un personaje alegórico, el Sol personificado; aseveración que quedará completamente demostrada, si hacemos ver que todo cuanto se atribuye a Napoleón el Grande esta tomado de aquel astro.

Veamos sumariamente lo que se nos cuenta de aquel hombre maravilloso,

Se nos dice:

Que se llamaba Napoleón Bonaparte,

Que nació en una isla del Mediterráneo,

Que su madre se llamaba Leticia.

Que tuvo tres hermanas y cuatro hermanos, de los cuales tres fueron reyes.

Que tuvo dos mujeres, y de una de ellas un hijo.

Que tenía a sus órdenes dieciséis mariscales de su imperio, doce de los cuales estaban en activo servicio,

Que puso término a una gran revolución,

Que triunfó en el mediodía y sucumbió en el norte.

En fin, que después de un reinado de doce años, que empezó viniendo de Oriente, fue a desaparecer en los mares occidentales. Falta saber si estas diferentes particularidades son tomadas del Sol y esperamos que quien lea este escrito quedará convencido de ello.

1.’ Desde luego sabe todo el mundo que los poetas llaman al Sol Apolo, y la diferencia entre Apolo en francés -Apollon- y Napoleón no es grande, y aún queda mucho menor subiendo a la significación y origen de estos dos nombres. Ahora bien, Apolo es la misma palabra que Apoleón, y se deriva de apolluo o paoleo, dos verbos griegos, que significan perder, matar, exterminar; de manera que si el supuesto héroe de nuestro siglo se llamase Apoleón tenía el mismo nombre que el Sol, y cumpliría toda la significación de este nombre, pues nos lo pintan como el mayor exterminador de hombres que ha existido jamás. Pero este personaje se llamó Napoleón y, por consiguiente, hay en su nombre una letra inicial que no se halla en el del Sol, si por cierto, hay una letra más y aun sílaba, pues según las inscripciones grabadas en varios puntos de la capital, y señaladamente en la columna de la piaza Vendême, el verdadero nombre del héroe era Napoleón. Más esta silaba no constituye diferencia alguna, porque es griega como el resto del nombre, y en griego ne y nai es una de las mayores afirmaciones, lo cual pudiéramos expresar con el adverbio verdaderamente exterminador, verdadero Apolo, verdadero Sol.

¿Y qué diremos de su segundo nombre? ¿Qué relación puede tener Bonaparte con el astro del día? No se presenta tan a primera vista, pero se entiende desde luego que el significado Bonaparte, buena parte, se trata de alguna cosa que tiene dos partes, una buena y otra mala y que, además, debe tener cierta conexión con el Sol. Pero nada tiene conexión más directa con el Sol, que los efectos de su evolución diurna, y estos efectos son el día y la noche, la luz y las tinieblas, la luz que produce su presencia y las tinieblas que prevalecen mientras se halla ausente.

2.’ Apolo, según la mitología griega, nació en una isla del Mediterráneo -en la de Delos- y a Napoleón se le ha hecho nacer en otra isla del mismo mar, prefiriendo la de Córcega, porque la situación de ésta con respecto a Francia, en que se ha querido que reinase, es la más análoga a la de Delos respecto a Grecia, donde tuvo Apolo sus principales templos y oráculos. Es verdad que Pausanias concede a Apolo el título de divinidad egipcia, pero para esto no era necesario que hubiese nacido en Egipto, bastando que en este país se le mirase como Dios, que es, sin duda, lo que Pausanias ha querido decirnos; y aquí tenemos una nueva coincidencia entre Napoleón y el Sol, pues se cuenta que en Egipto miraron a Napoleón como un ente sobrenatural, amigo de Mahoma, y hasta le tributaron adoraciones.

3.’ Supónese que su madre se llamó Leticia, pero es claro que bajo el nombre de Leticia, que quiere decir alegría, se ha querido designar la Aurora, cuya luz naciente esparce la alegría por toda la naturaleza, la Aurora, que precede al Sol, abriendo, como dicen los poetas, las puertas de Oriente con sus dedos de rosa. Es también muy notable que según la mitología griega, la madre de Apolo se llamó Leto; así como Leto, hicieron los romanos Letona, madre de Apolo y de Diana, los modernos han hecho Leticia, que es el sustantivo del verbo loetor o del inusitado loeto, que quiere decir “inspirar alegría”. Es, pues, evidente que esta Leticia está tomada, como su hijo, de la mitología griega.

4.’ Según se cuenta, este hijo de Leticia tenía tres hermanas, y es indudable que estas tres hermanas son las tres Gracias, que con sus compañeras las Musas, formaban el adorno y encanto de la corte de su hermano Apolo.

Hasta este punto por ahora, en la próxima las otras seis razones!

Continuara…

Enlace directo : De cómo Napoleón jamás existió

La Factoria Historica

 

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